Historia 


Los primeros cristianos: culto y enterramiento

Representación del Buen Pastor

Quizás no es la época típica para hablar del cristianismo ni de sus orígenes puesto que no nos encontramos inmersos en la Semana Santa tan típica en nuestro país. Sin embargo, muchas veces viendo las películas –al menos yo- noto un ligero vacío existencial al pensar “¿Qué pasó después?”. Las películas narran los años de la vida de Cristo, la pasión y ascensión a los cielos. No obstante, en algunas ocasiones no se llega a plasmar “como era el culto de esos primeros cristianos” o que pasó después de la muerte de Cristo.

Los primeros cristianos, al contrario de lo que podría decirse que veremos en siglos posteriores, no precisaban de imágenes a las que rendir culto. Es decir, no necesitaban ni un Cristo en la cruz, vírgenes etc, de hecho eran hostiles al arte y a la representación, así como no rezaban en grandiosas iglesias de caros materiales. Esto se debe en gran parte a que el cristianismo como tal era un culto prohibido, por lo que sus actividades no solo debían de llevarse a cabo en secreto, sino dejar el menor rastro posible. Esta clandestinidad fue hasta el siglo IV,  fecha en la que mediante el Edicto de Constantino (Edicto de Milán 313), se permitió que el cristianismo fuera una religión que se practicara de manera libre.  Otro cambio importante se daría en el 381 cuando se adoptaría como religión estatal, adaptando las formas de vida del momento así como el pensamiento a la nueva religión.

Catacumbas

Como ya hemos dicho, los primeros cristianos no rezaban en templos y sus ritos debían de ser clandestinos, por lo que nos lleva a preguntarnos. ¿Dónde rezaban los cristianos? Tenían varios sitios de culto. Por un lado estaban las casas comerciales de hasta tres pisos cuyos dueños eran cristianos o podían estar sobornados por ellos para la cesión de ese espacio. Los colegia o edificios de negocios con una organización similar a las anteriores y por último las casas de patricios convertidos al cristianismo. Estas casas eran las menos seguras para los cultos, ya que al gobierno le interesaba la expoliación de los bienes al tratarse de gente adinerada.

Los lugares en los que enterraban a sus muertos eran también diferentes en algunos aspectos. Por un lado, estaban los cementerios romanos, que estaban a las a fueras de las ciudades, muy próximos a las puertas y a la intemperie. Se empezaron a construir las catacumbas, un tipo de cementerio excavado en la tufa volcánica, un terreno de piedra muy blanda que permitía una rápida construcción. Los hipogeos era un tipo de tumba que se excavaba en la tierra, esto tiene influencia de los enterramientos etruscos y primeros egipcios. Sin embargo, el enterramiento por el que más se conoce a estos primeros cristianos, las catacumbas, son unos cementerios subterranos que se distribuían a base de galerías con los correspondientes huecos en las paredes para los cuerpos. De este modo los muertos tenían un lugar para descansar y los familiares un lugar al que acudir para rezar por ellos. Las primeras catacumbas datan de finales del siglo II d. C.

Sin embargo, estas formas de culto cambiaron con el Edicto de Constantino (Edicto de Milán en el 313) en el cual se consintió que los creyentes del cristianismo pudieran practicar de una manera libre la religión. Es además en el 381 cuando el cristianismo pasa a ser la religión estatal, lo que implica que tanto el pensamiento como los cultos adquirieran un carácter más público haciendo que nuevas formas de culto y nuevas formas de afrontar la religión primaran sobre las viejas.

Vía|  GRABAR, A., 1967, El primer arte cristiano 200-395, (col. El Universo de las Formas), Madrid, Aguilar.

Imáges|El Buen Pastor, Catacumbas de San Calixto en Roma

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