Coaching Profesional 


Los pobres no son felices

“No es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita”

Todos hemos escuchado esa frase en algún momento, pero quizás esté mal planteada.

El concepto de “felicidad” es, como muchos otros, algo propio de una sociedad desarrollada hasta el punto de tener tiempo libre, tiempo de ocio, es decir, unas horas al día que no tengan que usarse necesariamente para labores básicas. Hay muchas actividades apropiadas para estas horas y más entre individuos con el intelecto desarrollado. Una de ellas es reflexionar, sobre todo y sobre nada, sobre lo concreto y lo abstracto, sobre el ser y la nada. Esta tarea es la cuna de la sabiduría, la madre de los conceptos, incluida la felicidad.

La felicidad se entiende como un estado de bienestar interior, normalmente posterior a la llegada a un objetivo concreto; “estado de grata satisfacción espiritual y física”, según la RAE. Todos, más o menos, entendemos este momento, ya que hemos disfrutado de él, en mayor o menor medida… ¿Todos?

No debemos olvidar que la Tierra es muy grande (a veces se nos olvida, sin querer, algo tan obvio) y que muchos de los aspectos de nuestra cultura que tomamos por “naturales” pueden llegar a ser radicalmente opuesto a culturas más desconocidas y menos numerosas. Digo esto porque, volviendo al dicho, los que “tienen menos” a veces no son felices, no porque no sean capaces de sentir esa satisfacción o porque sus desgracias ganen a sus alegrías, sino porque no conocen el concepto “felicidad”; es más, quizá ni le interese conocerlo.

He pensado sobre esto al ver un trozo de un reportaje en televisión sobre Nicaragua, en el que uno de los que aparecía (español residente allí) decía que los niños pobres nicaragüenses “son más felices que yo”, queriendo decir que no les preocupa lo mismo que a nosotros.

En definitiva, esto no es más que un ejemplo de una práctica bastante común (cosa inconveniente) en países del llamado “primer mundo” que no es otra que medir, por así decirlo, diferentes magnitudes con una sola unidad de medida. Las medidas, como los conceptos y los aspectos culturales, no son fijos, varían con respecto a la posición geográfica y la cultura, de ahí el error que veo en medir cosas diferentes de manera idéntica. ¿Acaso conseguiríamos un resultado fiable midiendo la temperatura con una regla?

Los pobres de culturas diferentes a la nuestra a veces no son felices porque ni tienen nuestra concepción de felicidad ni la necesitan, les basta con sobrevivir cada día a lo que su entorno le ofrece. ¿Cómo lo véis?

 

Vía| RAE
En QAH| ¿Cómo acabar con la pobreza global?La tragedia de la desigualdad en América Latina y las transferencias universales, Pobreza Cero I, II y IIIUna sonrisa“En busca de la Felicidad”Matthieu Ricard: Los hábitos de la felicidad
Imagen| Tu Aventura

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