Historia 


Los Plantagenet, una dinastía de película (VII)

Ricardo II de Inglaterra en su coronación con diez años de edad

En 1377 fallece el que probablemente fue el mejor rey de la dinastía Plantagenet, Eduardo III. El trono lo hereda su nieto Ricardo II, debido al previo fallecimiento del padre de este, Eduardo El príncipe negro. 

Ricardo II cuenta con apenas diez años cuando se ciñe la corona y su reinado viene marcado por dos grandes acontecimientos. Del primero salió bien librado, del segundo no. Al ser menor de edad al acceder al trono, se designa un consejo de quince notables del reino que ayude al rey niño a gobernar. El hermano de su padre, Juan de Gante, se asegura que la mayoría de ellos sean hombres de su cuerda, aunque él no figura entre ellos.

El primer gran acontecimiento al que Ricardo II tiene que hacer frente sucede en 1381. Para situarnos en el entorno en el que se produjeron los hechos que vamos a narrar hay que tener en cuenta en primer lugar que Europa acababa de pasar por la peor epidemia de su historia, la conocida como “Peste Negra”, que a mediados del siglo XIV asoló el continente y acabó con la vida de prácticamente una tercera parte de su población. Ello produjo como consecuencia que el número de mano de obra disponible para atender a las tareas del campo se viera drásticamente reducido. En Inglaterra, como en otros países, la tierra era propiedad de los nobles, quienes la arrendaban a los siervos de la gleba en unas durísimas condiciones.

Además, los ingleses sufrían una asfixiante carga de impuestos para cubrir la costosísima empresa de la larga e improductiva Guerra de los Cien Años contra Francia. Estos impuestos eran además especialmente gravosos e injustos para la gente de a pie que debían pagarlos casi en régimen de igualdad con los nobles del reino, a pesar del diferente poder adquisitivo de unos y otros. Por otro lado, los nobles actuaban en su territorio a su libre albedrío contando con la anuencia (cuando no con la colaboración) de los representantes de la justicia real y en contra de los ciudadanos corrientes.

Así las cosas, era cuestión de tiempo que la población del campo y de las ciudades se rebelase contra la situación. Aunque las primeras mechas prendieron en 1380, el verdadero incendio estalló en 1381 y se le conoce con el nombre de Peasant´s Revolt o Rebelión de los campesinos, a pesar de que en la misma tuvieron también un papel protagonista representantes de las ciudades de todo el país.

Liderados por John Ball y Wat Tyler los rebeldes fueron convergiendo hacia Londres procedentes de los cuatro puntos cardinales, liberando a su paso a los reos de las prisiones (el mismo John Ball estaba preso en Canterbuy, donde fue liberado y se puso al frente de la rebelión). Una vez en Londres, en número cercano a los 30.000 hombres, sembraron el pánico, liberaron también a los presos en las cárceles de la capital y acamparon en Mile End, mientras el joven monarca permanecía encerrado en la Torre de Londres.

Como nadie parecía saber muy bien qué hacer, el rey decidió tomar la iniciativa y salir a parlamentar con los rebeldes; tras dos reuniones con ellos, en la segunda de las cuales Wat Tyler fue herido y detenido (posteriormente sería ejecutado), el adolescente monarca convenció a los rebeldes de que depusieran su actitud y volvieran a sus casas tras prometerles dar cumplimiento a sus reivindicaciones (destitución de los responsables de la política de impuestos, revisión de las draconianas condiciones de arrendamiento de las tierras y perdón para todos los implicados en la revuelta). Lo que no pudo evitar el rey es que muchos recaudadores de impuestos y autoridades políticas fueran ejecutados en toda Inglaterra antes de que la revuelta terminase.

Sin embargo, con una frialdad y madurez impropia de sus catorce años, Ricardo consiguió poner fin a una rebelión que podía perfectamente haber acabado con su reinado y con su vida, y todo ello a base de realizar unas promesas que en ningún momento tenía intención de cumplir. Después de conseguir calmar las aguas y que los rebeldes volvieran a sus casas Ricardo revocó todas las disposiciones que había aprobado en Londres e inició una política de detención y ejecución de los principales cabecillas (entre ellos John Ball).

El éxito de Ricardo para sofocar la revuelta de los campesinos y su crecimiento físico y mental hicieron que se  liberara poco a poco de la tutela de sus tíos Juan de Gante y Thomas de Woodstock. En ello influyó también su carácter fuerte, propio de los reyes de la dinastía Plantagenet. Sin embargo, su personalidad  que en algunos casos llegaba a ser violenta no ayudó en el difícil trato con sus súbditos. Ricardo tuvo varios tira y afloja tanto con sus nobles como con el Parlamento, lo que ocasionó que muchos de ellos se pusieran en su contra. En 1386 llegan a amenazar a Ricardo con su deposición del trono, y de hecho, únicamente la falta de acuerdo entre sus nobles sobre la forma de gobierno que sustituiría a Ricardo impide que cumplan su amenaza.

A lo largo de los años de su reinado, Ricardo II se fue ganando enemigos tanto entre la nobleza (muerte en condiciones más que sospechosas de los condes de Gloucester y Warwick y destierro de por vida del conde de Arundel), como entre las clases medias como consecuencia de la política punitiva de sus jueces y oficiales.

El acontecimiento esencial para que Ricardo perdiera el trono y la vida se produjo a finales de 1397 cuando dos de los personajes que más habían apoyado al rey, el conde de Norfolk, Thomas Mombray, y el primo de Ricardo, Enrique Bolingbroke (hijo de Juan de Gante), se enzarzaron en una disputa verbal en la que ambos se acusaron de traición. Conversación en la que el papel del rey en la muerte del conde de Gloucester salió a colación. La cuestión derivó en un duelo a muerte.

Enrique IV Bolingbroke

Ricardo se encontraba en una situación peliaguda: la victoria de Mombray daría pábulo a los rumores sobre su implicación en la muerte de Gloucester, la de Bolingbroke daría alas a éste en la carrera sucesoria, ya que Ricardo no tenía heredero.

El rey decide impedir un duelo que en nada le podía favorecer y dicta sentencia desterrando a Mombray de por vida y a Bolingbroke por diez años. Sin embargo, cuando en 1399 fallece el padre de Bolingbroke, Juan de Gante, decreta que el destierro de su primo sea de por vida y que sus extensas propiedades pasen a la Corona.

Y en ese momento es cuando Ricardo II comete el terrible error que le cuesta el trono y la vida, embarca hacia Irlanda para sofocar una pequeña rebelión. Enrique Bolingbroke, indignado por la sentencia que le priva de su herencia y le impide volver a Inglaterra, regresa desde Francia y desembarca en Yorkshire. Parece que su intención inicial era reclamar la herencia de su padre, pero la falta de resistencia a su avance al hallarse Ricardo en Irlanda y el hecho de que se le fueran uniendo cada vez más fuerzas descontentas con el caprichoso gobierno del rey, le llevan a replantearse su objetivo. Sus aspiraciones al trono dan un paso decisivo cuando el duque de York, tío del rey, se une a su causa.

Ricardo vuelve a Inglaterra, pero es demasiado tarde. Es detenido en el castillo de Chester, donde supuestamente iba a negociar con su primo Enrique Bolingbroke, y trasladado a la Torre de Londres. Una reunión del Parlamento que tiene lugar el 30 de septiembre depone a Ricardo II y nombra rey de Inglaterra a Bolingbroke, desde ese momento oficialmente Enrique IV.

Pero el depuesto rey es todavía una amenaza para el usurpador. Tras ser trasladado en secreto hasta el castillo de Pontefract, se produce una rebelión en favor de Ricardo II en febrero de 1400. Enrique corta por lo sano, Ricardo muere misteriosamente en su celda de Pontefract y su cuerpo sin vida es exhibido a lo largo de su camino a Londres para que no quede duda a sus partidarios de que no tienen ninguna causa por la que luchar.

En colaboración con QAH.com| Curiosidades de la Historia

Fuente| Peter Ackroyd The History of England

Imagen| Ricardo IIEnrique IV

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