Historia 


Los Plantagenet, una dinastía de película (VI)

Terminamos la entrada anterior explicando las aspiraciones de Eduardo III al trono francés, que fueron el origen de la Guerra de los Cien Años. Sin embargo, Eduardo no pudo acometer inicialmente su proyecto de guerrear en Francia en defensa de sus derechos al trono. El problema que se lo impidió fue uno recurrente en la historia de las relaciones entre los Plantagenet y sus súbditos: la necesidad de fondos para hacer la guerra y la renuencia de los parlamentos ingleses a financiar con su dinero las aventuras de los monarcas angevinos en suelo francés.

Eduardo III

Eduardo III

Además, durante los primeros años del reinado de Eduardo se propagó la epidemia conocida como La Peste Negra, que acabó con la vida de aproximadamente una tercera parte de la población inglesa. Para Eduardo esto se tradujo en un problema por la dificultad de proveer de soldados a su ejército en Francia. En realidad, la epidemia tuvo un efecto mucho más decisivo en la historia inglesa, ya que alteró para siempre el juego de relaciones entre los nobles terratenientes y los campesinos que cultivaban sus tierras. La escasez de mano de obra como consecuencia de la muerte de un tercio de la población ocasionó que un campesino pudiera simplemente dejar las tierras y trasladarse a otro lugar donde se le ofrecieran mejores condiciones. El parlamento dictó varias disposiciones tratando de evitar esta práctica, pero fueron inútiles.

No sin dificultades, Eduardo III consiguió superar sus problemas financieros y de personal y llevó la guerra a territorio francés con éxito, consiguiendo una gran victoria en Crécy en 1346 y tomando la estratégica ciudad de Calais tras un largo y cruel asedio. Los principales artífices de la victoria en Crécy fueron los temibles arqueros ingleses, que masacraron a la caballería gala atravesando las armaduras de los nobles franceses con sus flechas. Los arqueros ingleses se convirtieron en el elemento más odiado y en objetivo preferente de los franceses durante toda la duración de la Guerra de los Cien Años.

Después de la lección recibida en Crécy, los franceses trataron a toda costa de evitar el enfrentamiento abierto en el campo de batalla. Pero en 1356, una fuerza inglesa compuesta por mercenarios y delincuentes sembró el terror por todo el territorio francés, saqueando y asesinando impunemente. Al frente de ellos estaba el hijo del rey y príncipe de Gales, Eduardo “El Príncipe Negro”. Finalmente, a los franceses no les quedó otro remedio que presentar batalla en Poitiers, donde nuevamente un ejército inglés muy inferior en número derrotó a flechazos a los franceses.

Eduardo, el Príncipe Negro, así conocido por el color de su armadura.

Al año siguiente el escenario de la Guerra de los Cien Años se trasladó a España, donde Pedro I y Enrique de Trastámara libraban desde hacía años una guerra fratricida por la corona de Castilla. Los ingleses apoyaban a Pedro y los franceses a Enrique. Esta es una cuestión ya tratada en entradas anteriores muy relacionadas con España (ver El Rubí del Príncipe Negro y Catalina de Lancaster, primera princesa de Asturias). En la batalla de Nájera, en 1357, Pedro y el Príncipe Negro se imponen a Enrique y sus aliados franceses.

Por si fuera poco, Eduardo III derrota también en suelo británico a los tradicionales enemigos de Inglaterra, los escoceses. Sigue así los pasos de su abuelo Longshanks y venga la vergonzosa derrota de su padre en Bannockburn ante Robert Bruce. En 1346, los ingleses derrotan a los escoceses en Neville´s Cross y el rey David II, hijo del gran Robert Bruce, es hecho prisionero y conducido a la Torre de Londres en la que pasara once años.

Vencedor de franceses y escoceses , el futuro del reinado de Eduardo III  y de Inglaterra se presentaba brillante. Y más importante aún, las expectativas de futuro estaban garantizadas con un heredero al trono, el Príncipe Negro, que había probado sobradamente sus capacidades en el campo de batalla. Eduardo se mira en el espejo del rey Arturo, reconstruye la Tabla Redonda,  celebra torneos en los que sus caballeros se lucen ante las damas de la corte y funda en honor de su hijo la Orden de la Jarretera.

Sin embargo, dos hechos vienen a destrozar estas grandes expectativas. El primero de ellos es que una vez más el rey y el parlamento se ven enfrentados ante las crecientes exigencias del monarca para obtener fondos de sus súbditos para financiar sus guerras en Francia y la renuencia del parlamento a acceder a ello. El segundo, y más importante, es el fallecimiento en 1376 del heredero al trono; el Príncipe Negro era una figura consolidada y de gran prestigio que garantizaba el futuro de la monarquía inglesa. Pero al morir de disentería un año antes que su padre, sus derechos pasan a su hijo Ricardo II, que apenas tiene diez años cuando hereda la corona a la muerte de Eduardo III en 1377.

El reinado de Ricardo II vendrá marcado por las figuras del hermano de su padre, Juan de Gante (tatarabuelo de Isabel la Católica, por cierto) y sobre todo por la del hijo de Juan de Gante, Enrique Bolingbroke. El enfrentamiento entre él y Ricardo está destinado a marcar la sangrienta historia de Inglaterra durante los siguientes cien años; y a ello dedicaremos la siguiente entrada de esta serie.

 

En colaboración con QAH.com| Curiosidades de la Historia

Vía| Peter Ackroyd The history of England, Volume I Foundation: Roy Strong The Story of Britain.

Imagen| Eduardo IIIEl Príncipe Negro

En QAH.com| Los Plantagenet I; Los Plantagenet II; Los Plantagenet III; Los Plantagenet IV; Los Plantagenet V; La más brillante joya de la corona británica procede de España; ¿Quién fue la primera princesa de Asturias?

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