Cultura y Sociedad, QAH Viajeros 


Los Palacios de la Irrealidad (I): la Reggia de Caserta

La Reggia di Caserta se encuentra en esta pequeña población de la Campania italiana, a unos 35 km de Nápoles. En 1752 se puso la primera piedra de la que sería la nueva residencia de la dinastía Borbón- Dos Sicilias, siendo rey Carlos VII, quien nunca llegó a habitar allí, pues tuvo que hacerse cargo de la corona de España (como Carlos III). El proyecto lo llevó a cabo Luigi Vanvitelli, uno de los arquitectos más relevantes de la última época del Barroco, ya con connotaciones clasicistas. El resultado fue un edificio rectangular de 44.000 metros cuadrados y con cuatro patios, así como 1.200 habitaciones; las obras, con las consiguientes modificaciones sobre el proyecto original, si dieron por acabadas en 1847.

Cuando uno accede a su interior, lo que más llama la atención es el portentoso distribuidor central, un vestíbulo octogonal que ocupa toda la altura del edificio y con unas escaleras grandiosas que de un tiro único se divide en dos. Éstas no sólo eran ornamentales, sino que eran una pieza fundamental en el aparato escénico de la corte. Mármoles, balaustradas, esculturas y grandes ventanales le dan toda su prestancia a este espacio.

En el piso superior es donde el palacio desarrolla todo su potencial, teniendo una bella capilla que sigue el modelo de Versalles, con una columnata de mármol en la que podemos ver las huellas de los últimos conflictos bélicos. Luego, como en todos estos ejemplos de arquitectura, se van sucediendo una serie de salones y galerías bellamente decorados con ricos materiales. Así, mientras que los apartamentos reales aparecen con una decoración típicamente rococó que poco ha cambiado y que se compone de paredes tapizadas, consolas, espejos, lámparas de Murano y ejemplos de porcela. El resto de salas son ya del siglo XIX y en ella hay elementos de estilo imperio, curiosos baños camuflados detrás de puertas que pasan desapercibidas,

 alcobas con camas con doseles (en una de ellas durmió Napoleón, una hermana de Sissí y otros personajes), techos pintados siguiendo los estilos de la pintura romana de Pompeya y toda una serie de elementos decorativos que dan un resultado producido por la combinación de elementos exóticos, franceses, de la tradición romana…etc.

En el palacio destaca, junto a toda esta rica decoración, los curiosos juegos y artilugios que hacían las delicias de los más pequeños, así como un gigante Portal de Belén napolitano con escenas de la vida popular.

El palacio se completa con un enorme parque en la que un paseo de tres kilómetros lleno de fuentes y cascadas aprovechando la ladera de una pequeña colina parte de la trasera del palacio para culminar en una idílica cascada con grupos escultóricos que representan el Baño de Diana y la Muerte de Acteón. Otros espacios del parque son herederos de la tradición italiana de setos cortados de manera racional fuentes y estatuas, mientras que otra parte está hecha siguiendo los dictados de la moda inglesa, mucho más romántica y con fingidas ruinas.

En definitiva, una mole de piedra en medio de la Campania que espera con toda su pompa y grandilocuencia a que nuevos personajes llenen sus salas.

Vía| Arte y arquitectura en Italia. 1600- 1750, Rudolf Wittkower

Más información| Reggiadicasserta

Imagen| Flickr

 

RELACIONADOS