Historia 


Los orígenes del nazismo

La idea de nación gestada durante el Romanticismo en Alemania, que se basa en la exaltación de unos valores comunes, como pueden ser la lengua, la etnicidad, las costumbres, la religión … constituyó el germen del nacionalismo orgánico alemán. La evolución de este concepto durante el II Reich desembocaría en una tesis autoritaria. La cuestión que debemos plantearnos es cómo la exaltación de la lengua, la etnicidad y el propio estado prusiano terminaría por convertirse en un nacionalismo biológico. Ni siquiera el ideólogo que desarrolló el concepto del “espíritu del pueblo” (Volkgeist), Johann Gottfried Herder (1744-1803), llegó a plantear la unificación del pueblo alemán bajo la tutela de un único Estado. Para él, la idea de nación era un término cultural/espiritual; de hecho, estaba en contra de la guerra y las actitudes beligerantes. Hasta entonces, la idea de nación estaba, más bien, ligada al liberalismo. Por lo que nos encontramos con la evolución de un concepto que, en sus inicios, estaba ligado a la ilustración y al racionalismo, y que termina por convertirse en una doctrina antiliberal.

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Programa electoral del partido de Hitler, NSDAP

El punto sobre el cual articular la unificación sería Prusia. De la misma forma que Maurras en Francia aludía a la grandeza de la monarquía católica, o Gabriel D’Annunzio apelaba a la grandeza de Roma en Italia, Prusia sería el punto clave. Historiadores como Ranke (1795-1886) o Treitschke (1834-1896) contribuirían a su uso como instrumento de unificación. No obstante, ellos eran liberales conservadores, por lo que apostaban por una Alemania parlamentaria y no expansionista.

Pero los orígenes del nacionalismo alemán tienen ciertas peculiaridades que lo diferencian significativamente de los demás. Su concepto no tomaba la democracia o los derechos naturales como estandarte; más bien se fundamentaba en dos pilares: Por un lado, la exaltación de Prusia, y el espíritu revanchista por la derrota ante Napoleón en 1806, y por otro lado, la idea de pertenecer a una comunidad orgánica de parentesco, que ponía el énfasis en la lengua, las costumbres y los mitos. La “militarización” del término vendrá a manos de la proclamación del II Reich en 1871. Las victorias militares ante Austria y Francia magnificarían el prestigio del Estado y el poder militar. Por otro lado, el momento de prosperidad económica que atravesó el país contribuyó considerablemente al desarrollo de este sentimiento colectivo de orgullo y patriotismo. Será este el momento de desarrollo de emblemas nacionales, como himnos, símbolos o monumentos.

El punto más controvertido del nacionalismo orgánico alemán es la cuestión de la raza. La consideración de la existencia de un vínculo sanguíneo común que genera la nación. La raza aria se convertiría en la piedra angular del neonacionalismo germánico. La publicación de obras como Escritos alemanes, de Paul Boetticher, o Los fundamentos del siglo XX de Chamberlain, establecían las bases para una ‘ “germanidad”, es decir, cualidades concretas que determinaban la raza y , por tanto, la nacionalidad del individuo. Chamberlain, por ejemplo, reconocía la superioridad de la raza aria, de hecho la consideraba la “raza creadora”, y veía en la mezcla de razas la razón de la decadencia de los pueblos. A todo esto deberíamos unirle un aspecto más: La idea de que la raza aria tenía un destino singular en la historia. Este parcial dogmatismo le otorga un tinte mesiánico a la superioridad racial.

La idea en la que derivará este pensamiento es en el pangermanismo, que veía la reunificación de todos los pueblos de raza aria y lengua alemana. En este caso serían los austríacos, los suizos, los holandeses, polacos… los que la conformarían.

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Propaganda del NSDAP que recoge una familia aria bajo el amparo de Alemania (representada como un águila)

Este pangermanismo llegó a tener cierto respaldo científico, pues personas como Rudolf Kjellen o Halford Mackinder llegaron a justificar la idea de ocupar determinados territorios que garantizaría la supervivencia de la raza aria. De hecho el propio Hitler excusaría su expansión militar en estos supuestos.

En base a esta ideología surgirían numerosas asociaciones. Una de ellas sería la Sociedad Colonial Alemana (1882), en menos de veinte años contaría con unos 25.000 miembros. Esta asociación reclamaba la adquisición de determinadas colonias. En 1890 surgiría la Liga Pangermánica, además de otras como la Liga Naval (1898). Quizá la más clara en sus intenciones, quizás por sus inclinaciones políticas, sería la Liga Pangermánica:

  • Exigía la creación de un espacio vital para Alemania.
  • Pretendía conformar un imperio colonial
  • Abogaba por la unión del pueblo ario.

Es entonces cuando llegamos a un punto importante, el antisemitismo. Lo cierto es que cuenta con raíces mucho más antiguas, de tinte histórico y religioso. El nacionalismo alemán hará de este punto un factor esencial. Este colectivo será visto como impuro e inferior. En torno a este supuesto encontramos también numerosas obras: Nueva Palestina (1873), de Wilhelm Marr, Los judíos, reyes de nuestra época (1887), de Boeckel, La cuestión judía como problema cultural, ético y racial (1889), de Düring… Otras personalidad influyentes se unirían a este movimiento, como Wagner, que llegó a calificar a los judíos como “el enemigo nato de la Humanidad”.

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Propaganda del NSDAP creando una metáfora sobre lo que supone Hitler para Alemania.

La difusión del antisemitismo fue más que notable, y en base a ella surgirían asociaciones nuevas, muchas efímeras, pero que tuvieron su influencia. Una de ellas sería el Partido Social/cristiano, fundado en 1878 por Adolf Stoecker. Animaba a la clase obrera a revelarse contra los judíos y los liberales, los causantes de la mala situación del país. Llegaría a surgir la Asociación Antisemita Alemana. La representación parlamentaria de este colectivo no fue muy amplia, llegó a contar con 21 diputados (sobre 382). El hecho de que tuviera representación no era, en la práctica, un problema. Pero la realidad es que este sentimiento había calado bien profundo en la sociedad alemana. Los judíos, al representar una religión distinta, se oponían a este nuevo concepto de nación. Se escapaban de los lazos de sangre y tradición que unían al pueblo alemán. Además, se relacionaba al judío con el capitalismo financiero, causa de los males de la clase obrera. La personificación de los males de la sociedad en un colectivo unido al sentimiento nacionalista orgánico llevaría al poder a aquellos partidos que prometían acabar con todo esto, impulsados por la situación de crisis económica generada a raíz del Tratado de Versalles.

 

En colaboración con QAH| Intrahistoria

Vía| Blas Guerrero, A. “Nacionalismo e ideologías políticas contemporáneas”; Fusi. J.P. “La patria lejana. El nacionalismo en el siglo XX”.

Más Información|Guibernau. M. “Los nacionalismos”.

Imagen| Propaganda electoral; Familia protegida por Alemania;  Metáfora Hitler; Programa NSDAP

En QAH| Se cumplen 80 años del ascenso de Hitler al poder (I): La victoria mediante las elecciones; Se cumplen 80 años del ascenso de Hitler al poder (II): El despedazamiento del Estado democrático; Cuando el comunismo y el nazismo se dieron la mano

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