Cultura y Sociedad, Educación 


Los niños/as van a la escuela en los mismos modelos de buses del siglo pasado

Para un papá o una mamá que ama y cuida a su hijo o hija no existe nada en el mundo más importante que esa criatura. Tal es así que toda protección es empleada para asegurarse que el niño o niña no se lastime. Cuando son pequeños se colocan trabas en las puertas para que no se golpee, protectores en los enchufes, trabas en las ventanas de los departamentos, rejas en los balcones, protecciones en las piscinas, entre otras innumerables precauciones y prevenciones. transporte-escolar-siniestrado-en-tennesse

Cuando se va en el auto se lo lleva en el sistema de retención infantil correspondiente o “sillita”, se lo lleva de la mano en la vía pública y cuando empieza a ir a la escuela se contrata un bus o transporte escolar para que lo lleve y traiga de la escuela.

Ahora bien, si miramos el transporte escolar, en el mejor de los casos será una furgoneta o camioneta de pasajeros, pero generalmente es un ómnibus elemental en su seguridad y confort el que realiza este tipo de transportes, y esto se debe a que puede llevar un mayor número de alumnos en dicho vehículo.

Lo más preciado que tenemos viaja en rutas y calles con las mismas medidas de seguridad de mediados del siglo pasado.

Aún en los países desarrollados donde los transportes escolares cuentan con un diseño específico y mayores medidas de seguridad, los especialistas sostienen que los cinturones de seguridad no ofrecen la misma protección a los pasajeros que los cinturones de los autos.

Tres días antes de Acción de Gracias, en la ciudad estadounidense de Chattanooga (Tennessee), un autobús escolar volcó dejando el lamentable saldo de 5 niños fallecidos y más de veinte alumnos hospitalizados.

Las causas del siniestro, si bien aún están siendo investigadas, hacían referencia a imprudencias del conductor del transporte escolar, un joven de 24 años, que habría ido por encima de las 30mph permitidas haciendo maniobras riesgosas que habrían generado que el transporte escolar termine incrustado en un árbol. Alumnos que solían viajar en el autobús escolar habían realizado comentarios a sus padres de que el conductor solía frenar bruscamente y los hacía golpearse.

En la inspección al transporte escolar luego de ocurrido el lamentable suceso, se pudo constatar la ausencia de cinturones de seguridad.

Si bien en este caso no tenía los cinturones, ocurre que en muchos otros casos los tienen pero que no se usan. Cabe que recordar que son niños y hay que verificar si efectivamente se los colocan y si lo hacen de la manera correcta. Ahí deben estar los adultos, cumpliendo su rol de preservar y cuidar la vida de los más vulnerables.

Un conductor que transporte a los niños, niñas y adolescentes, sin nadie que supervise y que colabore ante situaciones que puedan surgir en el camino a la escuela o a casa no es un detalle menor. Y si ello por cuestiones económicas no pudiera ser posible, debería haber un control más riguroso, aleatorio y exhaustivo que permita que personas que no están capacitadas para ser conductores profesionales dejen de serlo.

El rol de los padres en el seguimiento de lo que los/as hijos/as cuentan o comentan es vital para evitar tragedias como las de este caso. Ese mismo rol lo tienen también las autoridades del establecimiento académico, así como las autoridades gubernamentales que tienen competencia en realizar los controles viales específicos. Todos forman un sistema, y siempre que trabajen en red podrán evitar que niños, niñas y adolescentes pierdan la vida en un hecho evitable.

Tal vez nos hemos acostumbrado a ver que nuestros hijos van y vuelven al colegio de milagro en muchos casos, porque las condiciones del vehículo y del conductor son, muchas veces, las mismas que las que se usaban hacen cuarenta años atrás.

Si es así, espero que este tipo de tragedias nos muevan a hacer algo distinto y cambiarlo, porque no hay nada más importante que la vida de nuestros hijos y, así como muchas veces tomamos más de un recaudo en elementos que representan un riesgo para la salud de nuestros hijos, en este caso deberíamos duplicar el esfuerzo.

 

Más información| washingtonpost.com; myfox8.com; osba.on

Imagen|us.pressfrom

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