Cultura y Sociedad, Patrimonio 


Los misterios de la Villa Farnesina

Situada en el barrio romano del Trastevere, la Villa Farnesina se ha ganado por méritos propios ser una parada fundamental para el visitante interesado en el arte y la historia de la ciudad eterna. Su pasado se entrelaza definiendo una herencia como solo es posible en Roma.

Su nombre actual se debe a la familia Farnesio, en concreto al cardenal Alejandro, nieto del Papa Pablo III. Este personaje compró la villa en 1580, planeando unirla mediante un pasaje secreto con el Palacio Farnesio, la gran pertenencia familiar. La villa estaba abandonada desde 1520, cuando murió su principal artífice, Agostino Chigi, importante banquero sienés que encargó a Baldassare Peruzzi su construcción. La casa fue rápidamente imitada, siendo la primera de sus características a las afueras de Roma.

La famosa cabeza gris y su emplazamiento en la Sala de Galatea.

Para su decoración se contó con los mejores artistas de Roma, entre ellos Rafael Sanzio, ocupado en las célebres Estancias Vaticanas. Rafael y sus colaboradores realizaron la mayoría de frescos: los más conocidos son la Logia de Psique o la Logia de la Galatea. En ésta aflora la leyenda: cuenta con diez lunetas (espacios semicirculares) en la parte alta de los muros; ocho lucen pinturas de Sebastiano del Piombo, mientras que una novena ostenta una enorme cabeza en grisalla, dibujada con potentes trazos que denotan gran conocimiento anatómico. Según la tradición pertenece a Miguel Ángel Buonarroti, el cual, deseoso por ver lo que Rafael estaba realizando, se coló un buen día haciéndose pasar por un vendedor ambulante. Admirado ante el trabajo del rival, cogió un pedazo de carbón y ejecutó en pocos minutos la cabeza. Cuando Rafael la vio, entendió que solo podía ser obra del florentino y, a pesar de su enfado, pidió que nadie la tocara o borrase. Otras hipótesis sitúan a Peruzzi como autor del boceto.

Los enigmas de la Farnesina no terminan ahí. En torno al año 1880, durante unas excavaciones para recuperar los márgenes del Tíber, salió a la luz una villa romana bajo los jardines de la renacentista. Se conoce como ‘Casa de la Farnesina’ para evitar los equívocos. En dichas excavaciones, las cuales fueron parciales por las constantes inundaciones, se destruyó un pabellón cercano, diseñado por Rafael, utilizado como caballeriza.

El misterioso Seleucos dejó en esta pintura mural del segundo estilo avanzado su firma clandestina.

La rica residencia se alzó en torno al año 25 a.C.. Fue el regalo de bodas de Julia Mayor, hija de Octavio Augusto, y su segundo esposo Marco Vipsanio Agripa, amigo y compañero de batallas de su padre. Vivieron en la villa poco tiempo, tras el cual mobiliario y otros ornamentos fueron trasladados. Mosaicos, pinturas murales y bóvedas en estuco permanecieron hasta el siglo XIX, cuando fueron extraídos y restaurados, exponiéndose hoy en el Palacio Máximo de las Termas, una de las cuatro sedes del Museo Nacional Romano.

Los frescos evidencian el refinado gusto de la élite romana del momento: amaban tanto el clasicismo como el arcaísmo griego, sobre todo el estilo severo. La pintura que representa al dios Dioniso junto a su nodriza Ino muestra lo que se considera como firma clandestina del autor: ‘Seleukos epoiei’ (Seleuco hizo), nombre que denota procedencia alejandrina o de Asia Menor. Poco se sabe de su identidad, al igual que sucede con el pintor de otras estancias de la villa; por su gran labor se relaciona con Studius Ludius, un artista del periodo augusteo que Plinio consideró digno de recoger en su Historia Natural.

¿Creéis que este tipo de datos, basados en leyendas o tradiciones, pueden configurar la historia de una obra o edificio, aunque sea de forma paralela?

 

Vía| GABUCCI, Ada. Roma. Grandes civilizaciones, Mondadori Electa, 2006 (trad.); BitMagazine; Accademia Nazionale dei Lincei

Más información| BIANCHI BANDINELLI, Ranuccio. Roma. L’arte romana nel centro del potere, BUR, 2007 (5ª ed.); Stefano Cacciapaglia; Iconos

Imagen| Lincei.it; Markpic3 Photography; Wikimedia

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