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Los milagros no existen, ¿o sí?

 

“No es porque las cosas sean difíciles que no nos atrevemos. Es porque no nos atrevemos que las cosas son difíciles” – Séneca.

Los milagros no existen, ¿O sí?.

Prince, Koko Londres, 02/02/2015

2 de Febrero, Londres, frío Antártico. No tengo entrada, pero en un par de horas toca el mejor artista de la historia de la música; Prince da un concierto secreto, para un público selecto, en favor del autismo. Al evento solo se puede acudir con entrada mediante invitación previa. Es un concierto de lujo en petit comité para unos cuantos elegidos. Yo, un españolito de prácticas por tierras anglosajonas me niego a que Prince actúe en Londres y yo esté en mi casa viendo una serie. Una cosa es lo que yo quiera y otra bien distinta la realidad; hermetismo total hacia el concierto, va a ser que los milagros no existen, ¿o sí?.

Me da igual, salgo hacia la sala. He escrito en un folio bien grande; “I need one ticket please” y he practicado cara de pena en el metro, a ver que tal se me da.

La primera hora transcurre sin noticias. Me apoyo en un arbolito que hay junto a la cola, con el cartel, mirando a la gente, y lo máximo que saco es un compasivo; oh man! que tengas suerte… Pero misteriosamente a partir de la hora la cosa se anima. Dos chicas, muy fans también, se me acercan. Están en la misma situación que yo; sin entrada. Les gusta la artimaña del cartel por lo que se quedan conmigo. Decidimos hacer una especie de equipo con una premisa bastante simple; ¡Hay que ver a Prince sí o sí!

La primera acción del equipo es clara y concisa; cambiar de estrategia. La gente de la cola poco puede ayudar. Nos ponemos en la puerta, donde están los guardaespaldas revisando entradas y los peces gordos a nivel organizativo merodeando. Lo intentamos todo, preguntas, ruegos, artimañas, colarnos… Nada da resultado.

Pero los milagros existen definitivamente. Justo cuando los ánimos estaban por lo suelos y las expectativas prácticamente nulas, una pareja sale del recinto con la mujer dando síntomas de encontrarse mal. Se van y no vuelven. Nos tiramos como leones, ¿nos podéis dar la pulsera? El problema es que somos tres y ellos dos. Pero yo ya he llegado hasta aquí y los trenes no se sabe si van a volver a pasar, asique me dejo los modales en mi casa y me hago con una de las dos pulseras. Pero bueno, todos somos fans de Prince y eso une más que ir a la guerra, hay que encontrar la manera de que la tercera integrante del grupo entre.

Noel Gallagher acude a ver a Prince.

Noel Gallagher acude a ver a Prince.

¡Pero lo hemos intentado todo ya! ¿Qué hacemos?. De repente, cuando nuestra amiga estaba planeando volver a casa desolada una mujer aparece por la entrada. Hay algo raro y a la vez interesante en ella, viste con glamour una camiseta y un gorro de Prince. Algo cambia en nuestros rostros; nos mira y viene hacia nosotros. ¿Sois los que llevais dos horas con el cartelito? Venid conmigo. Tal es así que nos lleva a la zona VIP, con Noel Gallagher de Oasis y justo en el palco de enfrente Naomi Cambell.

¡Ah! Y con champagne del caro todo el que quisiésemos.

Pero lo más importante que me llevo de ese día, lo que al final se ha instaurado dentro de mí, mas allá de ese maravilloso recuerdo de Prince incendiando las cuerdas de su Telecaster, es que querer es poder. Cuando uno quiere algo de verdad y esta dispuesto a hacer todo lo que esté en su mano, hay una fuerza universal que provee lo necesario antes o después para que logres tu objetivo, ya sea una oferta de trabajo que no esperabas, una pareja que sale del recinto porque se encuentra mal, o la aparición divina de una mujer a última hora con un gorro lila que te lleva a una sala VIP. Eso sí, el esfuerzo, la pasión y la perseverancia corren de tu cuenta.

 

Más información| theguardian, El Poblado de PrinceWonder Music Web

Imagen| Prince, Koko Londres, Noel Gallagher

Video| Youtube: Prince Purple Rain

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