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Los Medios crearon a Trump

Aquel que quiere volcarse a la política, en un contexto globalizado y donde los Medios de Comunicación tienen preponderancia, se encuentra ante el desafío de conseguir la popularidad sumada a la necesidad de contar con recursos económicos para llevar adelante la campaña electoral. Trump wins

En ese contexto, generalmente quienes vienen del ámbito empresarial suelen contar con dichos recursos financieros y, por ello, se ven tentados a probar suerte en política. Suele darse un camino de búsqueda de fama o popularidad a través de algún acercamiento al mundo del espectáculo como camino indispensable para llegar a un público más masivo y, luego o en simultáneo, empiezan a mostrar aspiraciones políticas.

La historia del reciente presidente electo de los Estados Unidos no difiere de muchos magnates que se han visto inclinados a la labor política. Sin embargo, su carrera a la presidencia presenta elementos a tener en cuenta que, sin lugar a dudas, hicieron una campaña por demás singular.

Donald Trump supo manejar el timing de los medios de comunicación y, sobre todo, supo llamar la atención de los Medios. A través de declaraciones verborrágicas, misóginas, racistas y xenófobas logró que toda la prensa nacional y global le brindara cientos de minutos al aire, líneas escritas y manifestaciones de diversa índole mostrándolo como un candidato políticamente incorrecto y cuyo crecimiento electoral representaba un peligro. Lejos de disminuir el rechazo de la gente, la vigilancia de los Medios posibilitó instalarlo como un “personaje famoso cuestionable, pero famoso al fin”. La estrategia de posicionarse como una personalidad famosa y que su nombre aparezca en todas las latitudes del mundo fue la prioridad de Trump, y lo logró.

El error de los Medios de Comunicación fue brindarle más espacio y fama, ya que con el afán de dejarlo en ridículo y demostrar que sus declaraciones no eran correctas, en definitiva seguían destinando recursos al aire para instalarlo. Trump supo decir más de una vez, que no importa que te critiquen por lo que dices, en algún momento la gente se olvida el motivo, pero sin embargo tu nombre quedó instalado como una marca. Cierta o no esta frase, su estrategia de llamar la atención, fue exitosa y le permitió contar con una amplia presencia en los medios casi sin tener que destinar recursos económicos para ello. Sin argumentos, con slogans de campaña y frases éticamente cuestionables, su reality de campaña logró llamar la atención periodística nacional y mundial.

No obstante esto, hay un elemento, que sí fue de un notable sentido político, y consistió en que Trump le habló a las clases trabajadoras, a aquellos que no fueron escuchados luego de la crisis económica de 2008, a los obreros de las ciudades que han sufrido un proceso de desindustrialización masiva, y que encontraron en este particular empresario las posibles respuestas a sus reclamos.

Es decir, mientras la prensa nacional e internacional destinaba sus energías en cuestionar y argumentar lo que el candidato Trump en ese momento decía con elocuencia, Trump hacía política tradicional, realizaba actos en ciudades y pueblos, hablaba con la gente y les decía que iba a hacer de Estados Unidos aquel país donde se pudiera concretar nuevamente el sueño americano.

Trump habló de dos maneras, a dos públicos distintos. Un público fueron para él los medios de comunicación a los cuales les dio letra para que gasten horas hablando de él y argumentando en contra. Al mismo tiempo, su otro público fue la gente trabajadora que se encuentra ante una importante pérdida de fuentes laborales.

Se produjo una burbuja especulativa de los medios de comunicación, que como empresario supo crear y aprovechar. Los círculos de opinión y de los Medios son eso, círculos que si no cubren grupos heterogéneos quedan aislados y en una esfera de las ideas.

No hay ni vencedores ni vencidos. Hay una audiencia y/o un pueblo elector que quedó atrapado en el medio de una dicotomía entre los Medios y un candidato. La prensa nacional estadounidense se encuentra ahora en un proceso de compleja autocrítica y esto está siendo impulsado por la audiencia y sus reproches. Como todo proceso, habrá que esperar a que el tiempo obre y se vean sus síntomas.

 

 

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