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Los matrimonios de conveniencia o complacencia (VI): Conclusiones

Matrimonios de convenienciaComo ya hemos comentado al inicio, el verdadero objetivo de estos matrimonios de complacencia es obtener determinados beneficios en materia de nacionalidad y extranjería. A los fines de conseguir por la vía rápida la nacionalidad, se une el interés del cónyuge extranjero por el reagrupamiento familiar. En efecto, el cónyuge del ciudadano español goza de una posición privilegiada para la adquisición de la nacionalidad española (art. 22.2 Código Civil), siempre que sea una residencia legal, continuada e inmediatamente anterior a la petición (art. 22.3 CC), entendiendo que la misma no queda interrumpida por viajes y estancias en el extranjero por motivos de trabajo (STS 25.2.2004). Nuestra legislación siendo muy permisiva en los requisitos para adquisición de nacionalidad por matrimonio con español y laxa en los inoperantes controles registrales existentes -también lo es la comunitaria y la de aquellos países de nuestro entorno-, deja abierta una puerta de llamada a la inmigración ilegal o clandestina facilitando la consumación de estas conductas ilícitas que tienen un difícil encaje delictivo en la actual regulación penal; y provocando con ello una proliferación y fortalecimiento de las organizaciones criminales dedicadas al tráfico de seres humanos. De manera que la única vía de control legal efectivo pasa a posteriori por la intervención del Ministerio Fiscal instando la acción de nulidad del matrimonio fraudulento. Tratándose de un supuesto de simulación absoluta (simulatio nuda) en que lo único que existe es la mera apariencia de un matrimonio, en realidad no querido; nulidad que deviene no ya de la ilicitud, sino de la inexistencia o falsedad de la causa (arts. 1.261, 1.275 y 1.276 CC), aunque tal inexistencia o falsedad haya de probarse.

En síntesis, y como bien nos ilustra la Instrucción de la DGRN de 31 de enero de 2006, estos matrimonios de complacencia son falsos matrimonios. No son válidos, sino nulos de pleno derecho, porque alteran el sentido de la institución matrimonial, pues no hay verdadera voluntad de constituir un matrimonio de unión conyugal y comunidad de vida entre los esposos dirigida a formar una familia. Por ende, la declaración de nulidad, a diferencia del divorcio, no extingue o disuelve el vínculo matrimonial, simplemente destruye la apariencia de un matrimonio que, en realidad, nunca ha sido tal. El vínculo matrimonial no existió realmente, porque en el acto de celebración del matrimonio no concurrieron los requisitos exigidos por la ley para su validez, lo que motiva carencia de efectos ab initio, salvo el caso del matrimonio putativo. Por ende, la acción de simulación para reclamar la nulidad del negocio simulado es imprescriptible.

 

Vía| DE CASTRO Y BRAVO, F., El Negocio Jurídico, Instituto Nacional de Estudios Jurídicos, Madrid 1967, (reedición facsímil, editorial Civitas, 1984 y 1991, pg. 350); BERCOVITZ RODRÍGUEZ-CANO (Director), Obligaciones y Contratos, Cuadernos Cívitas de Jurisprudencia Civil, 2009, editorial Thomson Reuters; BERCOVITZ RODRÍGUEZ-CANO (Coordinador), Comentarios al Código Civil, 4ª edición 2013, Thomson Reuters-Aranzadi; DIONISIO LLAMAZARES, Derecho Eclesiástico del Estado, 9ª edición 2008, editorial Ariel, art. 22 Código Civil, Capítulo II Título II Libro IV Código Civil, Instrucción de 31 de enero de 2006, de la Dirección General de los Registros y del Notariado, sobre los matrimonios de complacencia

Imagen| Boda

En QAH| Los matrimonios de conveniencia o complacencia (I): Introducción, Los matrimonios de conveniencia o complacencia (II): De la nulidad y la anulabilidad, Los matrimonios de conveniencia o complacencia (III): Simulación absoluta vs. relativa, Los matrimonios de conveniencia o complacencia (IV), Los matrimonios de conveniencia o complacencia (V)

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