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Los matrimonios de conveniencia o complacencia (III): Simulación absoluta vs. relativa

III. Simulación absoluta versus relativa.

Continuando con lo expuesto en las dos entregas anteriores, ahora toca el momento de verificar si los matrimonios de conveniencia tienen la calificación de negocios simulados absoluta o relativamente.

negocios jurídicos simuladosSi las partes en el matrimonio simulado han creado una simple apariencia de negocio jurídico, pero sin querer en realidad negocio alguno bajo tal apariencia, la simulación es absoluta, y el contrato es o inexistente o radicalmente nulo por carecer de causa. Puesto que un consentimiento simulado supone una voluntad matrimonial inexistente, en la medida en que la voluntad declarada no se corresponde con la interna, produciéndose en tales casos una divergencia consciente cuyo efecto es la nulidad absoluta, ipso iure e insubsanable del matrimonio celebrado (cfr. art 73 n.º 1 Código Civil), y ello cualquiera sea la causa simulationis, o propósito práctico pretendido in casu, que actúa como agente de una ilicitud civil incompatible con la protección jurídica de la que es propia el ius nubendi se desprende a favor de la verdadera voluntad matrimonial. En palabras de nuestro Alto Tribunal (STS 23 octubre 1992 [R.8279]) la simulación absoluta crea una simple apariencia de negocio jurídico, pero sin querer crearlo y sin pretender negocio alguno bajo tal apariencia.

La mayoría de la doctrina moderna aboga por la teoría de la simulación en el marco de la causa del negocio, como vicio en la causa -diferenciándose de la falsedad de la causa del artículo 1.301 CC, cuya consecuencia jurídica sería la anulabilidad-, en lugar de enmarcarla dentro de los vicios de la voluntad. El artículo 1.276 del Código Civil establece que la expresión de una causa falsa en los contratos dará lugar a la nulidad, si no se probase que estaban fundados en otra verdadera y lícita; esta causa falsa se identifica con la simulación del contrato, produciendo la nulidad absoluta del contrato simulado. Así pues, termina por vincularse a la simulación con el concepto de causa falsa (art. 1.276 CC), no, repetimos, en el sentido de haberse incurrido en error sobre la causa (art. 1.301 CC) sino en el de la causa fingida o disfrazada. La diferencia con la simulación relativa estriba en que si en realidad la intención de las partes –común- era camuflar otro negocio jurídico bajo el aparentemente celebrado, entonces la simulación es relativa; según la jurisprudencia del Tribunal Supremo, requiere que debajo del negocio aparente haya otro que ha de cumplir con los requisitos del sistema contractual, fundamentalmente con lo dispuesto en el art. 1.261 CC. La simulación relativa se caracteriza por la aparente celebración de un contrato con causa falsa y con la intención de celebrar real y efectivamente otro distinto (contrato disimulado) con causa verdadera y válida (STS 23 diciembre 1992 [R.10688]. Siendo nulo el contrato o negocio aparente, habrá que ver si el negocio disimulado (oculto) cumple los requisitos esenciales del artículo 1261; si los cumpliera, no debería haber impedimento legal para considerar válido el contrato realmente querido por las partes, si se encubrió bajo uno simulado.

 

Via|DE CASTRO Y BRAVO, F., El Negocio Jurídico, Instituto Nacional de Estudios Jurídicos, Madrid 1967, (reedición facsímil, editorial Civitas, 1984 y 1991, pg. 350); BERCOVITZ RODRÍGUEZ-CANO (Director), Obligaciones y Contratos, Cuadernos Cívitas de Jurisprudencia Civil, 2009, editorial Thomson Reuters; BERCOVITZ RODRÍGUEZ-CANO (Coordinador), Comentarios al Código Civil, 4ª edición 2013, Thomson Reuters-Aranzadi; DIONISIO LLAMAZARES, Derecho Eclesiástico del Estado, 9ª edición 2008, editorial Ariel, Art. 73 Código Civil, Art. 1276 Código Civil, art. 1.301 Código Civil

Imagen| Contrato

En QAH|Los matrimonios de conveniencia o complacencia (I): IntroducciónLos matrimonios de conveniencia o complacencia (II): De la nulidad y la anulabilidad

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