Jurídico 


Los matrimonios de conveniencia o complacencia (II): De la nulidad y la anulabilidad

II. Nulidad radical o absoluta e inexistencia versus anulabilidad.

Puesto que en la primera entrega de esta serie de artículos acerca de los matrimonios de conveniencia o complacencia indicábamos que podrían ser considerados como negocios jurídicos simulados, en esta segunda entrega vamos a detenernos brevemente para explicar las instituciones de la nulidad y la anulabilidad.

vicios en el consentimientoEl artículo 1.275 del Código Civil establece que los contratos sin causa, o con causa ilícita, no producen efecto alguno. Es ilícita la causa cuando se opone a las leyes o a la moral. La norma es manifestación del principio consagrado en el artículo 1.255 del Código Civil en el que se establecen como límites expresos de la autonomía de la voluntad la contravención -vulneración o quebrantamiento- a las leyes, a la moral y al orden público. La sanción de la causa ilícita o inmoral es la nulidad absoluta del contrato; aunque sea necesaria una declaración judicial -la sentencia es declarativa, no constitutiva- para eliminar la apariencia externa de validez. En este sentido es constante y reiterada la jurisprudencia de la Sala Primera de nuestro Alto Tribunal [STS de 22 febrero 2007 (RJ 2007, 1478)] al proclamar que la simulación contractual da lugar a la nulidad absoluta o radical del contrato simulado pues falta en el mismo la causa como elemento fundamental exigido por el artículo 1.261-3º del Código Civil; nulidad radical, sin posibilidad de sanación posterior.

Como consecuencia de ello la acción para pedir la declaración de nulidad del contrato simulado no está sujeta en su ejercicio a plazo de caducidad o de prescripción alguno, pues lo que no existe no puede pasar a tener realidad jurídica por el transcurso del tiempo. De ahí que en tales casos no pueda acudirse a las normas que sobre la nulidad contractual (“rectius”: anulabilidad) establecen los artículos 1.300 y 1.301 del Código Civil -artículo éste que fija en cuatro años el plazo para ejercer la acción de anulabilidad-, pues ya el primero se refiere de modo expreso a los contratos en que concurran los requisitos que expresa el artículo 1.261, los cuales, siendo existentes, pueden ser anulados cuando adolezcan de alguno de los vicios que los invalidan con arreglo a la Ley. En este sentido señala la STS de 18 octubre 2005, y reitera la de 4 octubre 2006, que aunque ciertamente la literalidad del artículo 1.301 CC podría llevar a un lector profano a considerar que la acción de nulidad caduca a los cuatro años, tanto la jurisprudencia como la doctrina coinciden unánimemente en interpretar que el artículo 1.301 CC –error, violencia, intimidación o dolo; incapacidad o falta de consentimiento o autorización que la Ley exige para determinados negocios- se aplica a la anulabilidad y no a la nulidad, que es definitiva y no puede sanarse por el paso del tiempo, habiendo declarado la sentencia de 4 de noviembre de 1996 (RJ 1996, 7910), que “la nulidad es perpetua e insubsanable, el contrato viciado de nulidad absoluta en ningún caso podrá ser objeto de confirmación ni de prescripción” (en el mismo sentido la sentencia de 14 de marzo de 2000 [RJ 2000, 1203], entre muchas otras).

Para aclarar lo antedicho ha de distinguirse entre los negocios inexistentes, que son aquellos en los que ni tan siquiera concurren los elementos del artículo 1.261 del Código Civil; los negocios nulos radicalmente, que, si bien reúnen los requisitos del artículo 1.261 CC, son contrarios a la Ley o poseen un objeto o causa ilícitos; y los negocios anulables, en los que concurren los elementos del artículo 1.261 CC, pero alguno de ellos se encuentra viciado. Si bien es un hecho cierto que en la jurisprudencia mayoritaria del Tribunal Supremo no se realizan distinciones entre la nulidad radical o absoluta y el negocio inexistente.

 

Via| DE CASTRO Y BRAVO, F., El Negocio Jurídico, Instituto Nacional de Estudios Jurídicos, Madrid 1967, (reedición facsímil, editorial Civitas, 1984 y 1991, pg. 350); BERCOVITZ RODRÍGUEZ-CANO (Director), Obligaciones y Contratos, Cuadernos Cívitas de Jurisprudencia Civil, 2009, editorial Thomson Reuters; BERCOVITZ RODRÍGUEZ-CANO (Coordinador), Comentarios al Código Civil, 4ª edición 2013, Thomson Reuters-Aranzadi; DIONISIO LLAMAZARES, Derecho Eclesiástico del Estado, 9ª edición 2008, editorial Ariel, Título II del Libro IV del Código Civil

Imagen| Contrato

En QAH| Los matrimonios de conveniencia o complacencia (I): Introducción

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