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Los matrimonios de conveniencia o complacencia (I): Introducción

En esta serie de artículos que iniciamos con este a modo de introducción, explicaremos de manera detallada la figura de los matrimonios de conveniencia o complacencia.

Matrimonios de convenienciaEn la actualidad muchos abogados están acostumbrándose a la tramitación de divorcios entre aquellos cónyuges que contrajeron matrimonio muy recientemente; siendo el supuesto de matrimonio simulado bastante común, sobre todo por la proliferación de los denominados matrimonios de conveniencia o matrimonios de complacencia (mariage de complaisance o marriage of convenience). En estos supuestos uno de los cónyuges, que ostentaba la nacionalidad de origen (ius sanguinis e ius soli) española, contrae matrimonio con un extranjero que la adquiere transcurrido el año de la celebración [por vía de la aplicación del artículo 22.2 d) del Código Civil]. Estos matrimonios son, realmente, matrimonios simulados, en los que no concurre un verdadero consentimiento matrimonial; no son verdaderos matrimonios, sino negocios jurídicos simulados o matrimonios meramente aparentes, actos simulados en los que se utiliza la institución familiar para conseguir otros fines diferentes a los que le son propios, como es adquirir la nacionalidad de modo acelerado, legalizar la residencia en nuestro país o lograr la reagrupación familiar de nacionales de terceros Estados. Estos enlaces se celebran, frecuentemente, a cambio de un precio: un sujeto – ciudadano extranjero-, paga una cantidad a otro sujeto –normalmente un ciudadano español-, para que este último acceda a contraer matrimonio con él, con el acuerdo, expreso o tácito, de que nunca habrá convivencia matrimonial auténtica ni voluntad de fundar y formar una familia, y de que, pasado un año u otro plazo convenido, se instará la separación judicial o el divorcio. Cuyo propósito, en claro fraude de ley, no es sino el de beneficiarse de las consecuencias legales de la institución matrimonial en el campo de la nacionalidad y de la extranjería.

En estos casos estamos ante un supuesto claro de simulación que provoca la nulidad matrimonial por ausencia de consentimiento y que, a diferencia de la sentencia de divorcio que produce sus efectos a partir de su firmeza, la declaración de nulidad se extiende con efectos retroactivos –ex tunc- al momento de celebración del matrimonio. Por ende, si ambos cónyuges contrajeron matrimonio de mala fe, éste no producirá efectos para ninguno. Ello implica que respecto a ambos cónyuges el matrimonio es como si no hubiera existido. Y esto último es importante, puesto que en aquellos supuestos de matrimonios putativos en que solo uno de los cónyuges ha actuado de mala fe, el cónyuge de buena fe puede reclamar los efectos del matrimonio (art. 79 CC); de manera que éste conserva todos los efectos o beneficios del matrimonio, conservándose la nacionalidad y la vecindad civil (art. 14.4 CC) adquiridas por el matrimonio. Sin embargo, en aquellos supuestos de simulación en que ambos contrayentes actuaron de mala fe, al declarar la sentencia estimatoria la nulidad del matrimonio, produce un efecto constitutivo ex tunc, que se retrotrae al momento de su celebración y sus efectos invalidantes afectan a ambos contrayentes.

Además de la nacionalidad, con esta acción fraudulenta se persigue el objetivo de lograr un permiso de residencia inmediato en España, puesto que el extranjero que ostenta la nacionalidad de un tercer Estado no miembro de la Unión Europea ni del Espacio Económico Europeo y que sea cónyuge de un ciudadano español, goza del derecho a residir en España, siempre que no haya recaído el acuerdo o la declaración de nulidad del vínculo matrimonial, divorcio o separación legal -algo que ya se contemplaba en el Reglamento 2393/2004 de 30 de diciembre, de desarrollo de la Ley Orgánica 4/2000, de 11 de enero, sobre derechos y libertades de extranjeros en España y su integración social-. Esto nos dice el art. 39 del meritado Reglamento: el extranjero podrá reagrupar con él en España a los siguientes familiares: a) Su cónyuge, siempre que no se encuentre separado de hecho o de derecho y que el matrimonio no se haya celebrado en fraude de ley…b) Sus hijos o los de su cónyuge, incluidos los adoptados, siempre que sean menores de dieciocho años o estén incapacitados…d) Sus ascendientes o los de su cónyuge cuando estén a su cargo…

Una vez introducido el tema a analizar, en las siguientes entregas detallaremos todos sus elementos y efectos.

 

Via|DE CASTRO Y BRAVO, F., El Negocio Jurídico, Instituto Nacional de Estudios Jurídicos, Madrid 1967, (reedición facsímil, editorial Civitas, 1984 y 1991, pg. 350);  Convenio relativo al consentimiento para el matrimonio, hecho en Nueva York el 10 de diciembre de 1962 (art.1); Resolución del Consejo de la Unión Europea de 4 de diciembre de 1997, sobre las medidas que deberán adoptarse en materia de lucha contra los matrimonios fraudulentos; Recomendación (n.º 9), adoptada en Estrasburgo el 17 de marzo de de 2005, relativa a la lucha contra el fraude documental en materia de estado civil; Decreto de 14 de noviembre de 1958 por el que se aprueba el Reglamento de la Ley del Registro Civil (art. 246); Ley Orgánica 4/2000, de 11 de enero, sobre derechos y libertades de los extranjeros en España y su integración social; Real Decreto 2393/2004, de 30 de diciembre, por el que se aprueba el Reglamento de la Ley Orgánica 4/2000, de 11 de enero, sobre derechos y libertades de los extranjeros en España (reagrupación familiar); Real Decreto 240/2007, de 16 de febrero, sobre entrada, libre circulación y residencia en España de ciudadanos de los Estados miembros de la Unión Europea y de otros Estados parte en el Acuerdo sobre el Espacio Económico Europeo

Imagen| Matrimonio

 

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