Salud y Deporte 


Los marcapasos: La velocidad de la vida (I)

En la actualidad nuestro ritmo de vida es tan frenético que es el propio estrés y la ansiedad quienes nos marcan el paso, acelerándonos casi de forma permanente en taquicardias por encima de las 100 pulsaciones por minuto. Sin embargo y aunque molesto, este ritmo es absolutamente fisiológico y por lo tanto no patológico pero, en cambio, existen también ritmos propios de las enfermedades del corazón que traen consigo una buena multitud de complicaciones cardíacas.

Transmisión eléctrica

Marcapasos el corazón

El complejo mecanismo de transmisión del impulso eléctrico del corazón ejerce, en los sujetos sanos, de propio marcapasos nativo, id est nuestro órgano cardíaco marca el ritmo de contracción del miocardio –músculo del corazón– que se traduce en los latidos que impulsan la sangre al resto del cuerpo. Habitualmente, el ritmo de contracción normal del corazón es de entre 60 y 100 latidos por minuto –en lo sucesivo, lpm– dependiendo de las particularidades de cada sujeto, de su estado basal tanto físico como psicológico y de las necesidades generales de demanda de nutrientes del cuerpo según la actividad que esté realizando. Por ello, frecuencias por encima de 100 lpm se considera anormales –aunque no patológicas por ejemplo si se está realizando un esfuerzo físico como correr, con fiebre elevada, deshidratación o en un estado de ansiedad emocional– y se denominan taquicardias; y por otra parte, por debajo de 60 lpm se definen como bradicardias y son perfectamente normales en estados de relajación extrema como durante el sueño profundo o en los deportistas bien entrenados o de élite –como anécdota, el ciclista Miguel Induráin tenía unos 28 lpm en reposo–. A pesar de esto, cuando los límites normales son sobrepasados ampliamente en situaciones en las que a priori no deberían darse ritmos tan marcados, pueden aparecer eventos de clínica cardiológica como lo son los síncopes, las palpitaciones –arritmias– y en casos más graves la parada cardíaca y la muerte súbita.

La transmisión eléctrica sana y anatómica del corazón así como el centro principal del control del ritmo parten de un agrupamiento celular especializado en la conducción de los estímulos que se denomina Nódulo Sinusal o Nodo Sinoauricular –Nodo Sinoatrial o Nodo SA según la bibliografía anglosajona– y recibe también más ordinariamente el nombre de: marcapasos del corazón. El Nodo SA se encuentra en la pared posterolateral superior de la aurícula derecha, bajo la desembocadura de la vena cava superior ydispara” impulsos eléctricos a una frecuencia aproximada de 70 por minuto. Posteriormente, el impulso se propaga a través de tractos conductores a ambas aurículas –tracto internodal anterior, medial, posterior y haz de Bachmann– influyendo en su actividad eléctrica –las despolariza– lo que da lugar a su contracción sincrónica. El mismo estímulo se propaga a un segundo nódulo denominado Nódulo Aurículoventricular o Nodo Atrioventricular –también Nodo AV o de Aschoff-Tawara– que retiene fisiológicamente la transmisión del impulso –la bloquea– durante unos 100 milisegundos o lo que es lo mismo una décima de segundo. Esta función del Nodo AV es muy importante y actúa como una barrera de seguridad ya que bloquea la transmisión de impulsos en patologías donde algunos grupos celulares enfermos pueden disparan incluso a 300 lpm –como es el caso de arritmias como el flutter auricular o la fibrilación auricular– lo que provocaría una contracción ventricular de similar frecuencia, siendo insostenible por definición y potencialmente letal. Además, el Nodo AV tiene la capacidad de actuar de marcapasos en los casos en los que el Nodo SA sea ineficaz, esté enfermo o el impulso esté bloqueado antes de llegar y a tal efecto dispara a frecuencias “de rescate” de 40 lpm. Después de dejar atrás el Nodo AV, el estímulo eléctrico cruza el Haz de His, la autopista de los impulsos cardíacos, en el tabique interventricular y se divide siguiendo la rama derecha y la rama izquierda –ésta subdividida a su vez en anterior y posterior– hasta llegar a ambos ventrículos y producir su contracción y generación de lo que conocemos vulgarmente como latido.

Sistema de conducción eléctrica el corazón

Sistema de conducción eléctrica el corazón anatómicamente: 1. Nodo sinusal, 2. Haz de Bachmann, 3-4-5. Tractos internodales, 6. Nodo auriculoventricular, 7. Haz de His, 8-9. Ramas derecha e izquierda del Haz de His, 10-11. Fascículo anterior izquierdo y posterior izquierdo del Haz de His, 12. Fibras de Purkinje

El depurado sistema de conducción del impulso eléctrico puede ser afectado o bloqueado a muy distintos niveles y producir por lo tanto patologías cardíacas ya sean las conocidas como síndromes taquicardia-bradicardia como arritmias más específicas y de diferente grado de gravedad como las extrasístoles –“latido de más” o extra–, los flutters –aleteos– o bien fibrilaciones –contracción asincrónica, caótica y desordenada–; así como otros trastornos típicamente del a transmisión como son los bloqueos –bloqueos aurículoventricular, bloqueos de ramas derecha o izquierda y hemibloqueos–,  entre otros. Todas estas entidades clínicas son fácilmente diagnosticables por electrocardiografía.

La mayoría de estas perturbaciones del ritmo normal se producen por procesos degenerativos propios de la edad o de otras enfermedades, por efectos de la arteriosclerosis o por problemas congénitos durante la etapa fetal. También pueden ser transitorios por efecto de medicamentos, problemas metabólicos o por entidades que provocan la destrucción de zonas conductoras como en los infartos de miocardio, siendo en muchos casos reversibles y en otros dejando secuelas reconocibles en la conducción.

El problema surge en la gran mayoría de los casos cuando los trastornos del ritmo son irreversibles y cuando provocan una sintomatología franca, grave y repetitiva al paciente; en los casos más extremos, el corazón es incapaz de producir ritmos de escape suficientemente altos como para mantener una buena irrigación a otros órganos como los riñones, el cerebro o incluso el propio músculo cardíaco a través de las arterias coronarias o bien puede producirse una parada cardíaca. La pregunta pertinente es:

¿Qué hacemos en estos casos en los que el marcapasos natural no funciona bien?

Una de las opciones es el tratamiento farmacológico para los casos más leves y controlables así como la terapia de ablación por radiofrecuencia en las particularidades de las arritmias. En casos más graves el tratamiento podría ser, aunque no exento de riesgos y de muchas complicaciones, el trasplante de corazón. Sin embargo, no todos los pacientes son propicios ni está indicado en ellos realizar una intervención tan agresiva y complicada como un trasplante –especialmente en pacientes con una edad avanzada, con amplios riesgos quirúrgicos o con muchas comorbilidades–; la implantación de un marcapasos artificial se torna la solución con mayores garantías de éxito.

Esquema

Fases de la implantación de un marcapasos (de arriba a abajo, izquierda a derecha): 1. Marcapasos ya colocado, 2. Incisión e introducción de los electrodos por vía subclavia, 3. Introducción del generador en la bolsa subcutánea creada, 4. Sutura por planos: fijación del marcapasos, sutura del tejido subcutáneo y posteriormente la piel.

 

 

Vía|Servicio de Cardiología de la Fundación Hospital de Jove, Servicio de Cardiología del Hospital Universitario Central de Asturias.

Imágenes|ConducciónSistema, Esquema

En QAH|Los marcapasos: La velocidad de la vida (II), Los marcapasos: La velocidad de la vida (III), Muerte súbita cardíaca: Un enemigo invisible y letal

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