Jurídico 


Los límites de la responsabilidad subjetiva: “El cochecito en el pasillo”

Nuestro Ordenamiento Jurídico (al igual que el francés) sigue, como regla general un sistema de responsabilidad subjetiva, es decir, basado en la culpa, desarrollado y matizado por la doctrina y jurisprudencia y completado con la responsabilidad objetiva.

El precepto clave viene recogido en el Código Civil, artículo 1902, “El que por acción u omisión causa daño a otro, interviniendo culpa o negligencia, está obligado a reparar el daño causado. Así de simple y a la vez complejo, la realización de la conducta antijurídica, el daño y el nexo causal conforman el esquema para poder reclamar económicamente daños y perjuicios derivados de un suceso acaecido.

Partiendo de esta base nos ponemos en la siguiente situación: una mujer que visita a sus vecinos (un matrimonio con hijos) los demanda por tropezar con un juguete de ruedas y pisarlo en el pasillo a oscuras del hogar de los demandados, a quienes se imputaba la responsabilidad del art. 1902 CC. Tan hilarante como surrealista pudiera parecer, se condenaba, en segunda instancia, por una doble omisión, considerando que los demandados eran efectivamente responsables de las lesiones de la vecina, conforme a dicho precepto, “por no haber encendido la luz del pasillo y no haber procurado que éste se encontrara despejado de todo obstáculo que pudiera poner en peligro el estado físico de los invitados”.

Es entonces cuando el papel de la jurisprudencia es vital: sentencias como la del 31 de octubre de 2006 (STS 1100/2006) o la del 22 de febrero de 2007 (STS 149/2007), dan la cordura y sencillez necesarias, al hablar de los pequeños riesgos que la vida obliga a soportar”, el riesgo general de la vida o los riesgos no cualificados, pues, asumámoslo, riesgos hay en todas las actividades de la vida.

gang-366017_960_720Esta misma línea se sigue en la resolución del caso arriba expuesto: la sentencia de casación del Tribunal Supremo afirma que no incurre en responsabilidad el matrimonio demandado, al haber desplegado la diligencia debida como anfitriones y ser culpa exclusiva de la víctima.

¿Cómo podían saber que la lesionada iba a encaminarse en seguida por su cuenta y riesgo hacia la cocina para ver a la esposa codemandada?.

En el accidente doméstico, se hace inexigible una diligencia tan extrema que les obligara a encender con la misma rapidez con la que se movía la demandante, la luz del pasillo.

En otras palabras y sirviéndonos de los Principios Europeos de la Responsabilidad Civil (PETL), el argumento reside en que el estándar de conducta exigible depende, en particular, “de la naturaleza y el valor del interés protegido de que se trate, de la peligrosidad de la actividad, de la pericia exigible a la persona que la lleva a cabo, de la previsibilidad del daño, de la relación de proximidad o de especial confianza entre las personas implicadas, así como de la disponibilidad y del coste de las medidas de precaución y de los métodos alternativos” (artículo 4: 102.1).

He aquí un ejemplo de la necesidad de dibujar los límites en el sistema de responsabilidad civil extracontractual español, tan necesarios como el papel de la jurisprudencia. Por si acaso, cuidado con los juguetes en el pasillo.

Vía | Sentencia del Tribunal Supremo (Sala de lo Civil, Sección 1ª) Sentencia núm. 831/2007 de 17 julio (RJ\2007\4895) | Código Civil.

Imagen | https://pixabay.com/photo-366017/

En QAH |¿Qué es la responsabilidad civil extracontractual?

 

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