Economía y Empresa, Widget 


Los Juegos Olímpicos de Río 2016, ¿ganancia o pérdida?

Personas de todo el mundo reunidas en un mismo lugar sin permitir que barreras políticas o económicas les separen y demostrando que hay algo capaz de unirlos a todos. Una muestra de progreso y superación tras 4 años más de esfuerzo y entrenamiento. Música, banderas, colores y celebraciones. Es evidente que los Juegos Olímpicos tienen un significado especial para miles de personas. Este tipo de megaeventos deportivos se planifican durante años, a pesar de tener una duración corta, con el objetivo de entretener, suscitar el fervor colectivo y fomentar el consumo de distintos sectores de la población. No obstante, ¿qué supone esto en términos económicos para el país que los acoge?

Juegos Olímpicos de Rio 2016

 

Habiendo finalizado ya los JJOO de Río de Janeiro 2016, Brasil puede hacer balance de los gastos afrontados.

 

Brasil, que se consideraba una gran potencia económica cuando fue elegida como sede de los Juegos Olímpicos en 2016 y como sede de la Copa Mundial de Fútbol de 2014, ha tenido que hacer frente a varios eventos que han provocado que muchas de sus expectativas se vieran frustradas. Entre estos eventos pueden citarse el hehco de que Dilma Roussef fue acusada por un delito fiscal, la petrolera Petrobras se encuentra sumida en un gran escándalo de corrupción, la amenaza del virus Zika, la recesión económica, el paro, el retraso en el pago de salarios públicos, etc.

En cualquier caso, una vez que Brasil había sido elegido como sede olímpica, comenzaba el plazo para crear las instalaciones deportivas necesarias para acoger a todas las personas que visitarían el país en estos días y para mejorar las infraestructuras del país en general, acelerando un proceso de renovación urbana del trasporte, vías, alojamiento, seguridad, etc., de manera que fueran aptas para acomodar a atletas y turistas. Esta inversión podría verse como un beneficio a largo plazo para las ciudades anfitrionas. Sin embargo, también existe el riesgo de que una vez que el evento finaliza, esas instalaciones y mejoras no vuelvan a ser necesarias y no pueda amortizarse el desembolso realizado.

En el caso de Brasil, se estima que los costos de los JJOO han superado los $20 mil millones de dólares, comparado al presupuesto original de $14 mil millones, lo cual es una inversión muy significativa para una economía que se contrajo 3.8 por ciento el año pasado, según datos oficiales del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística.

La organización de los Juegos Olímpicos se ha tratado de una verdadera carrera de obstáculos con un presupuesto hinchado y un retraso significativo que hizo necesaria en julio una inyección extraordinaria de unos 100 millones de euros por parte de las arcas públicas para poder finalizar las obras a tiempo.

Ante ello, el gobernador de Río de Janeiro junto al presidente de la nación, se vieron obligados a declarar el Estado de Calamidad pública en la ciudad tres meses antes del inicio de los Juegos con el fin de poder adoptar medidas extraordinarias como cortar gastos y servicios públicos ó definir qué deudas son pagadas y cuáles no.

Por otro lado, las ciudades compiten por ser las sedes de los Juegos Olímpicos porque es una oportunidad para demostrar su poder y fuerza ante el mundo, pero también para atraer inversión extranjera, generar más turismo y más oportunidades de empleo. Un evento de tal tamaño mejora la infraestructura urbana del país, le permite obtener altas ganancias económicas gracias a la afluencia de turistas y le otorga visibilidad mediática proyectando internacionalmente su “marca país”.

El Ministerio de Turismo brasileño ha hecho públicas las primeras estimaciones en materia turística. Durante los Juegos, 541.000 turistas internacionales han visitado el país entre el 1 de julio y el 15 de agosto. Igualmente, la ocupación hotelera en agosto ha alcanzado el 94%, una tasa histórica frente al 65% tradicional.

Público de los Juegos Olímpicos de Rio 2016

Público de los Juegos Olímpicos de Rio 2016

Muchos de esos efectos positivos no son fácilmente medibles en términos económicos. Mientras que estimar los ingresos del sector turismo resulta sencillo, no lo es así determinar el efecto en la economía de que el país tenga una mejor imagen. A pesar de todo ello, el impacto de los Juegos no es suficiente para impulsar el crecimiento y la creación de empleo de un país como Brasil, con una tasa de desempleo que se ubica en torno al 7%, su nivel más alto en cinco años, y con una presión inflacionaria de 9%. La mala ejecución de las inversiones del gobierno, una alta carga tributaria y la baja rentabilidad de los proyectos ha concluido en una profunda contracción del PIB brasileño.

 

Vía| Sports, El Confidencial
Más información| El español, Forbes, El País
Imagen| Dónde viajar, Expansión

RELACIONADOS