Historia 


Los goliardos medievales: ¡Es un tiempo alegre, jóvenes!

Puede parecernos curioso o incluso sorprendente que en plena Edad Media -Siglos XI-XIII- un movimiento abanderado por clérigos pobres y estudiantes todavía más pobres, crease lo que ha llegado a nuestros días catalogado como “Poesía Goliárdica”. Este término posee un doble sentido muy curioso que deja leer entre líneas como eran percibidos estos amantes del joie o gozo vital  por sus homónimos medievales más puros y conservadores. Golia o Golias en latín quería decir “endemoniado” o “gentes del demonio” por lo tanto, el resultado final de goliardos, encaja perfectamente con los temas que cantaban estos bebedores empedernidos y fiesteros indomables para tiempos no demasiado propicios para cantar abiertamente contra la iglesia y la belleza de la vida.

Lo que comenzó como un movimiento de supervivencia por parte de los más pobres del escalafón social medieval, recitando poemas amorosos y cantando de forma jocosa y desenfrenada a cambio de unas monedas, se tornó en una tendencia que cada vez contaba con más adeptos, creándose incluso hermandades para protegerse entre ellos, ya que, como podemos suponer, podían y solían ser perseguidos. Esos ataques procedían de la nobleza y el alto clero, que veían como un puñado de desarrapados sin meta alguna en la vida salvo amar a Baco, cantaban de forma impune sobre ellos, ya que el ataque fortuito a la riqueza del alto clero, la corrupción, la transgresión de toda moral y conducta social vigente eran temas recurrentes por estos “facinerosos artesanos de lo grotesco” ocasionando denuncias y provocando la marginación de los goliardos.

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Representación en azulejo de un monje goliardo: entrado en carnes y ávido bebedor de vino

Lo relevante de este movimiento, aunque perseguido hasta la saciedad y rechazado por la alta sociedad clerical, es que fue abrazado por un sinfín de clérigos errantes sin parroquia, monjes ociosos o estudiantes de las universidades que se alejaban de las reglas dogmáticas y constringentes de una institución a la que veían corrupta, aunque claro, el sentimiento era mutuo entre ambas “hermandades”: la goliárdica y la eclesiástica decimonónica. Además, un hecho muy relevante, es que los cantos eran realizados en latín, una lengua pura, armónica y heredera de la perfecta antigüedad clásica de Cicerón, Esopo y Ovidio con su afamado Ars Amandi, -El arte de amar- las Églogas de Teócrito, las Bucólicas de Virgilio o las sátiras de Juvenal. Los goliardos eran todo lo contrario. Si Cicerón era aprendido en la Edad Media por sus enseñanzas políticas y su oratoria, los goliardos no pretendían llegar tan lejos, sino más bien ser ácidos, obscuros, tendenciosos, críticos, cantando al vino, al amor erótico –no el amor de cantar de gesta azucarado y repleto de dulzura- a la taberna, al juego, al aburrimiento del estudio y un largo etcétera de atribuciones que hacían enloquecer a la Iglesia más conservadora. Aquí os muestro un ejemplo:

 In taberna quando sumus,

Non curamos quid sit humus,

Sed ad ludum properamus

Cui Semper insudamos…

“Cuando estamos en la taberna no nos interesa nada que esté en la Tierra,

sino que nos precipitamos al  juego, que siempre nos gusta y nos hace sudar”.

Ciertamente, no se me ocurre porque eran perseguidos… Esta literatura se caracterizaba por su humor, sus tonos frívolos, carentes de amor al prójimo y los actos rectos y ecuánimes que gustaban a la Iglesia, una Iglesia que se encontraba de capa caída durante estos siglos por los cismas religiosos, la simonía o el nepotismo que inundaban su seno; de ahí que y tal y como reza el dicho: “le salieran enanos cantadores en el jardín de detrás de sus parroquias”.

Una de las obras goliárdicas que hay que destacar por encima de todas es la que se encuentra en la colección denominada Carmina Canabrigensia, con el conocido cancionero denominado Carmina Burana, recalando su relevancia en que contiene poemas escritos en Alemania, Francia e Inglaterra o incluso en el monasterio de Ripoll en Cataluña en el siglo XIII. Dicho esto, hay que hacer una aclaración. Aunque los goliardos atacasen con fervor a la Iglesia, no dejaba de ser un anticlericalismo manifiesto pero no eran herejes y creían fervorosamente en Dios; en lo que no creían era en el abuso de poder, la corrupción o la política, frente a lo cual levantaban sus protestas en forma de burla o lamento. Por lo tanto, sus conocimientos de latín y música, eran convertidos en juegos de palabras y chanzas, transformando de forma irrespetuosa las misas o las homilías, como en el siguiente ejemplo:

“El per omnia saecula saeculorum (por los siglos de los siglos) viene cambiando en per omnia pocula poculorum (por las copas de las copas); el introibo ad altare Dei (me acercaré al altar de Dios) se transforma en introibo ad altare Bacchi (me acercaré al altar de Baco); el venite adoremus (venid adoremos) se hace venite apotemus (venid y bebamos); el beati qui habitant in templo tuo (felices los que moran en tu templo) lo modifican en beati qui habitant in taberna tua (felices los que moran en tu taberna); el himno mariano Verbum bonum et suave (Verbo de Dios bueno y suave) se cambia en vinum bonum et suave (vino bueno y suave)”.

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Extracto de una parte del manuscrito de la obra Carmina Burana, escrita en 1250.

Por su parte, la compilación de Carmina Burana también nos ofrece una muestra del mismo género, añadiendo de forma sutil y pecaminosa una invitación a disfrutar de los placeres del amor:

Tempus est iocundum,

o virgines,

modo congaudete,

vos iuvenes.

Oh, totus floreo!

Iam amore virginali

totus ardeo,

novus, novus amor est,

quo pereo

 “Es un tiempo alegre, muchachas; ¡solamente disfrutad, jóvenes! ¡Oh, todo entero florezco! Ya por el amor de una doncella todo entero ardo, por un nuevo amor es por lo que muero”. Verso extraído de la siguiente canción. (Traducciones realizadas por José García Illa).

[youtube http://www.youtube.com/watch?v=NPDCsi1mbhE&w=560&h=315]

Sátira de la obra Carmina Burana donde se ve a un grupo de frailes gozar de la vida

Sátira de la obra Carmina Burana donde se ve a un grupo de frailes gozar de la vida

Por lo tanto y para acabar, me gustaría extraer una pequeña lección moral después de tanto vino y tanto sudor mientras se juega azarosamente…Los goliardos, son un extracto artístico medieval que se queja de los avatares de la vida de una forma muy estilosa en realidad. Cantan contra aquello que aman y creen, pero que no aceptan tal y como es en estos momentos, aguantando de forma estoica y no amargándose en vano por algo que no pueden cambiar. Es una protesta sana, amena y a mi parecer, muy divertida: ¿O no nos resultaría gracioso ver a una cuadrilla de monjes franciscanos embutidos en sus hábitos, saltar y bailar al son de la música?

 

En colaboración con QAH| Mundo Histórico

Vía| Soto Posada, Gonzalo, Filosofía Medieval, Bogotá, Universidad Pedagógica Nacional, San Pablo, 2007.

Revista Mito: http://revistamito.com/los-goliardos-la-lirica-profana-medieval/#_edn13

García Masegosa Antonio (S/F). In Taberna Quando Sumus. Disponible en el sitio Web: http://webs.uvigo.es/masegosa/Intaberna.htm

Illa José García. (2007). Página Personal. Carmina Burana. Disponible en el sitio Web: http://webs.ono.com/jgarciailla/introduccion.htm

Imágenes| Monje goliardoManuscrito de la obra Carmina Burana. Frailes saltando. Canción: “Tempus est Iocundum”.

En QAH| ¿Poesía satírica contra la corrupción?

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