Cultura y Sociedad 


Los fantasmas atacan a Janet… ¿o no?: Poltergeist en Enfield

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Janet “poseída”

¡Hola, credulillos! Hoy vamos a saciar nuestra curiosidad malsana por las posesiones demoníacas trasladándonos a Enfield, a una casita adosada a finales de los ’70, para conocer la verdad de este tipo de asuntos que perturban nuestran calma.

Por un lado, tenemos a la madre de familia, recién divorciada, con cuatro hijos, trasladándose a una cuca casita. La primera noche en el nuevo hogar da el pistoletazo de salida a los acontecimientos turbulentos… Ruidos, cómodas que se arrojan al suelo abriendo sus propios cajones, y unas niñas prepubertas muy asustadas. Los sucesos continúan noche tras noche, y al trapo entran la madre, los vecinos, la policía y un par de investigadores. Hasta los medios de comunicación saltan anunciando “fenómenos paranormales en la casa de Enfield“.

Janet, la niña de 11 años, grita con voz áspera y masculina cosas que ponen la piel de gallina a los testigos, insulta, entra en trance, aparece dormida sobre un mueble, es arrojada de su cama, levita… en fin, cositas que una muchacha de su edad no acostumbra a hacer a menos que haya escuchado a Pitbull durante más de dos o tres canciones seguidas.

Los allí presentes tiemblan de miedo y hacen fotos y grabaciones. En las instantáneas vemos almohadas que se mueven solas, cortinas agitadas cuando no hay brisa, y un cúmulo de sorpresas. Por las noches se dan conciertos de ruidos extraños, pies que se arrastran y objetos que se tambalean en su sitio.

Los investigadores tratan de ponerse en contacto con las diversas entidades que, por lo visto, conviven dentro de Janet, y encuentran de todo: un tipo que había vivido en esa casa, etc. Pero todos muertos. No hay rastro del demonio en sí, así que descartan la posesión infernal (lo siento, credulillos). Cuando el caso se prolonga más allá de lo decente, internan a la niña en un hospital para hacerle pruebas.

¿Qué creéis que ocurrió entonces? Sencillo. Dejaron de pasar cosas extrañas, y en los análisis, como era de esperar, no apareció nada fuera de lo normal. La niña estaba sana como una manzana. Cuando volvió, la actividad paranormal empezó de nuevo, pero con mucha menos intensidad.

El colofón final… lo logró una cámara colocada sin que nadie lo supiera.

En la grabación de la cámara se vio todo lo que se tenía que ver: la madre se autolesionaba, Janet se arrojaba al suelo a sí misma, y ensayaba voces de ultratumba. ¡Zas! En toda la cara. Un fraude. El poltergeist de Enfield no era más que la perturbación por el divorcio. No todos asimilamos ese tipo de traumas de la misma forma.

¿Lo sabíais? Por lo visto, “poltergeist” viene del alemán y significa algo así como “duende ruidoso” o “espíritu alborotador”. Pero también nos referimos con este término al cambio de ánimo y humor en personas que han pasado por un desequilibrio emocional fuerte y drástico.

Tachán!! Los fantasmas siguen sin existir. Ahora… si queréis seguir creyendo en ellos… allá vosotros.

 

Vía| Daily Mail

Imagen| Misterio Enfield

 

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