Patrimonio 


Los dioses teotihuacanos

La religión teotihuacana está constituida por la mitología, las creencias, y las prácticas de ritos y sacrificios a sus dioses. Estos dioses explicaban fenómenos de la naturaleza, a los cuales veneraban, y de los que hicieron representaciones escultóricas, pictóricas, e incluso arquitectónicas, como las pirámides. Los dioses de Teotihuacán son comunes en toda la zona de Mesoamérica. De algunos de ellos se desconoce el origen exacto, ya que aparecen representaciones desde la época de los Olmecas. Pero de todos estos dioses, lo más importantes son los siguientes.

Huehueteotl

Huehueteotl.

El primero de ellos es Huehuetéotl, dios viejo del fuego. Se le representaba como un anciano con arrugas, barba, sin dientes y encorvado. En las representaciones escultóricas, se le representa sentado con un enorme brasero sobre su espalda. Es una divinidad solar, a la cual se le relaciona con el calendario. Su culto es uno de los más antiguos de Mesoamérica, como lo testifican restos de efigies encontradas en Cuicuilco y Monte Albán.

Quetzalcoatl

Quetzalcoatl.

Quetzalcoatl o serpiente emplumada, es otro de los dioses de la cultura teotihuacana, considerado como el dios principal. Representa la dualidad de la condición humana, la serpiente representa el cuerpo físico con sus limitaciones, y las plumas representan los principios espirituales del hombre. Este dios es muy venerado en Teotihuacán, donde encontramos la pirámide de Quetzalcoatl, con decoración escultórica en el exterior de la cabeza de la serpiente emplumada.

Chalchiuitlicue.

Chalchiutlicue.

Chalchiutlicue, diosa de los lagos y las corrientes de agua, es la mujer y dualidad de Tláloc. Dado que es la diosa del agua, se le relaciona con la fertilidad. Los atributos que la identifican son grandes orejeras con pectoral, poncho corto, una falda de jade con decoración geométrica, extremidades robustas y sandalias.

Y llegamos por fin, a uno de los dioses más venerado de la cultura de Mesoamérica: Tláloc, dios de la lluvia. Este dios era muy temido entre las civilizaciones mesoamericanas, ya que eran sociedades totalmente agrícolas que dependían de los ciclos del agua para el crecimiento de sus cultivos. Por ello, hacían ritos a Tláloc para propiciar buenas cosechas. Tláloc es una divinidad dual, es mujer y hombre. Su parte femenina es la diosa Chalchiutlicue. Es un dios acuático y bélico. Controla y es a su vez todos los fenómenos meteorológicos. Es un dios benéfico, pero también es un dios furioso. Su morada es el Tlalocán, lugar terrenal y mítico donde nunca faltan los alimentos.

Los atributos que lo diferencian son las antiojeras azules, una bigotera azul, colmillos, y nariz en voluta también de color azul. En la cabeza lleva un tocado y en la nuca lleva una especie de abanico de papel plegado. Porta una pechera verde y su bastón es ondulado simbolizando el rayo.

Tláloc representado en el Códice Borgia con atuendo de guerra.

Tláloc representado en el Códice Borgia con atuendo de guerra.

Según el mito de Tláloc, en el Tlalocan habitan cuatro Tlaloques, que custodian cuatro barreños llenos de agua dirigidos a cada punto cardinal. En medio de estos cuatro barreños, se encuentra Tláloc. Si los habitantes crean un rito para Tláloc, y a este le satisface, manda el agua del barreños bueno para los cultivos. Pero si se pone furioso, manda el agua de los otros barreños, que portan sequía, granizo o agua podrida.

Los orígenes de Tláloc son desconocidos, pero la hipótesis más factible, es que proviene de la cultura Olmeca 1500 a.C. – 300 a.C., puesto que el dios de la lluvia olmeca tenía unos atributos que son los que adquiere Tláloc. También resulta difícil ubicar en el tiempo a este dios, puesto que la presencia de los ojos concéntricos, uno de los atributos de Tláloc, aparece en muchos murales de forma constante. Las representaciones de Tláloc en el arte son amplias y muy diversas, pero siempre manteniendo los atributos que le hacen inconfundible.

Encontramos así numerosas divinidades en la cultura de Teotihuacán, y en la cultura de Mesoamérica, en general. Todas estas deidades explicaban hechos que ocurrían en las vidas de estas civilizaciones, mitos y leyendas que han llegado a nosotros gracias a los vestigios dejados en las representaciones artísticas, piezas arqueológicas, e incluso en poesías religiosas.

Vía| SOUSTELLE, J., El universo de los aztecas, Fondo de Cultura Económica, México, 1996.

Más información| RODRÍGUEZ CARRETERO, C., Mitos prehispánicos en algunos cuentos Nahuas de Doña Luz Jiménez, Mitologías Hoy, Volumen 10, Barcelona, 2014.

Imagen| HuehueteotlQuetzalcoatlChalchiutlicue, Tláloc.

En QAH| El arte del Período Clásico en el México Central.

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