Jurídico 


Los delitos urbanísticos

La excesiva tendencia socializadora del Derecho Criminal llega inclusive a cuestionar el principio de subsidiariedad penal. Ilícitos considerados anteriormente civiles, administrativos o mercantiles, y que, en todo caso, resultaban penalizados a través del Derecho Administrativo sancionador, pasan en la actualidad a formar parte del Derecho Penal. No cabe duda de que los delitos contra la Ordenación del territorio se implantan en el Código Penal (Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre) sin tener precedente alguno en las anteriores Normas penales, ni en las de rango general ni en las especiales.

UrbanismoLas conductas tipificadas en el artículo 319 del Código Penal son las de llevar a cabo una construcción no autorizada en suelos destinados a viales, zonas verdes, bienes de dominio público, o lugares que tengan legal o administrativamente reconocido su valor paisajístico, ecológico, histórico, artístico o cultural, y la de llevar a cabo una edificación no autorizable en suelos no urbanizables. Estos delitos de construcción no autorizada solo se consuman cuando hayan sido cometidos de forma dolosa, bastando para ello el conocimiento eventual de los elementos del tipo.

La acción típica consiste en llevar a cabo una edificación no autorizable en suelo no urbanizable, debiendo acudir a la normativa administrativa para saber cuándo la edificación no es autorizable. Se trata pues de una norma penal en blanco, lo que dificulta su diferenciación con las infracciones administrativas, en la medida, nos ilustra al respecto FRANCISCO MUÑOZ CONDE (1), <<en que en la consumación en modo alguno requiere como elemento adicional la producción de un resultado lesivo, ni siquiera la producción de una situación concreta de peligrosidad, sino que se agota con el carácter no autorizable de la edificación>>.

Delitos de urbanismoTanto la construcción no autorizada como la edificación no autorizable han sido tipificadas como delitos de mera actividad (2), para su consumación no es necasario que exista un resultado concreto, en la medida en que no se exige la producción en el objeto de la acción de un efecto diferenciado y separable de ella espacio-temporalmente (3), de ahí la dificultad para apreciar en el iter criminis estadios distintos a la consumación y perfeccionamiento del delito. Las posibles tentativas se van a quedar, en su totalidad, en actos preparatorios impunes; son delitos que se castigan en su forma dolosa, el legislador ha querido excluir expresamente las conductas imprudentes, que carecerán de trascendencia penal, pero no se pueden perder de vista los posibles errores ni la posible ignorancia, sobre todo para aquellos que no sean técnicos, y la relevancia que en la práctica del Derecho Penal tienen estas dos situaciones.

En síntesis, configurándose como un delito de los denominados de peligro, en concreto de peligro abstracto, exigiéndose solo que la conducta sea idónea para causar un perjuicio. En este sentido, hemos de incidir en que tan solo es necesario que el autor obre dolosamente, pero para ello el autor del acto ilícito debe tener conocimiento tanto de que el suelo donde se construye es no urbanizable como de que la construcción no es o puede ser susceptible de autorización. Si se apreciara un error de tipo del art. 14.1 CP la impunidad de la conducta excluiría la responsabilidad criminal, tanto en los casos de vencibilidad como de invencibilidad del error, al no ser posible la comisión imprudente.

 

Vía| Martín Pablo Zulategui

Más información| 
(1) MUÑOZ CONDE,   F., “Derecho penal, parte especial”, decimosexta edición, editorial Tirant lo   blanch, Valencia, 2007, cit., pág. 553.
(2) VIVES ANTÓN,   T. (coordinador), BOIX REIG, J., JUANATEY DORADO, C. (autores),   <<Delitos sobre la ordenación del territorio>>, Comentarios al   Código Penal de 1995, Valencia, 1996, cit., pág. 1575; MORALES PRATS, F.,   TAMARIT SUMALLA, J.M., <<Delitos sobre la ordenación del   territorio>>, cit., pág. 848.
(3) JESCHECK, H.,   <<Tratado de Derecho Penal. Parte general>>, Barcelona, 1981,   cit., pág. 355.

Imagen| bligoo, faro de Vigo

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