Especial I Guerra Mundial, Historia 


Los cruceros alemanes que metieron a Turquía en la Primera Guerra Mundial (2 de 3).

Los cruceros Goeben y Breslau en Messina (postal).

Habíamos dejamos al almirante Souchon en Messina carboneando frenéticamente de los mercantes alemanes anclados en puerto así como del depósito del industrial alemán Hugo Stinnes.
Previsamente, mientras la división del Mediterráneo partía de Pola y bombardeaba Phillipeville y Bona con objeto de dificultar el embarque del XIX Cuerpo de Ejército francés, la diplomacia germana hacía horas extra negociando con los jóvenes turcos.
El 1 de agosto, el embajador alemán ante la Sublime Puerta, Wangenheim y el general Sanders se habían reunido con el ministro de la guerra turco Enver Pachá intentando que firmara una alianza defensiva con Alemania.
Enver, que negociaba a espaldas de su propio gobierno, condicionaba esa firma al envío de los buques alemanes para compensar la pérdida de los dos acorazados tipo  Dreadnought que Turquía había encargado a Gran Bretaña y que se habían pagado por suscripción popular: los que iban a ser Reşadiye y Sultan Osman-i Evvel.

El HMS Erin, tras renombrar al que iba a ser dreadnought Reşadiye una vez Gran Bretaña lo requisó.

El almirantazgo inglés, con la vista puesta en la inminente guerra y preocupado por el posible cambio en el statu quo en el Mar Negro como consecuencia de la entrega de los buques a Turquía, tradicional enemigo de Rusia, ahora aliado de Gran Bretaña, decidió requisarlos y alistarlos dentro de la Royal Navy creando, por una parte, un serio incidente diplomático, puesto que los turcos habían enviado un mercante con las dotaciones de los navíos y a sus capitanes para hacerse cargo de los mismos a su entrega: ante la afrenta de la requisa, los turcos declararon que tomarían por la fuerza lo que era suyo si era necesario y los ingleses ordenaron abrir fuego en ese caso, aunque todo quedó en simples palabras. Por otro, la aportación de todo el pueblo otomano para costear esos acorazados, haría que la afrenta fuera para todo el pueblo turco.
Wangenheim y Sanders aceptaron las condiciones, así que avisaron a Berlín del éxito de su empresa y Tirpitz ordenó a Souchon dirigirse a Constantinopla.
Alemania conseguía con la firma, salvar unos buques que, de otra manera, estaban condenados y creaba una crisis diplomática entre Turquía y los Aliados que, esperaban, derivaría en la entrada de la Sublime Puerta en la guerra.
Cuando el resto del gobierno de los jóvenes turcos tuvo conocimiento del acuerdo, desdijeron a Enver Pachá y prohibieron la aproximación de los germanos a sus aguas, aunque pronto cedieron y, el 6 de agosto, permitieron la arribada de Souchon con la condición de que no hiciera nada que hiciera peligrar la neutralidad turca.

HMS Defence, buque insginia de Troubridge en el Mediterráneo (1905).

La división del Mediterráneo, expirado el plazo de 24 horas dado por el gobierno italiano para abandonar sus aguas, partió hacia el Egeo la tarde del 5 de agosto  por la salida que estaba vigilando el crucero ligero Gloucester.
Las explosiones en el circuito de vapor del Goeben no le permitían dar más de 24 nudos (más que los 22 que habían dado los cruceros británicos que le habían perseguido a su regreso del norte de África, pero menos que los que era capaz de alcanzar el navío del capitán Howard Kelly), así, el británico procuró no perder el contacto con los alemanes manteniendo una prudente distancia.
Por su parte, Milne, avisado de la situación, considera que Souchon se iba a adentrar nuevamente en el Adriático para unirse a la flota austrohúngara, con lo que mantuvo los dos cruceros de la salida occidental del estrecho de Messina en su sitio. Así mismo, confió en que el contraalmirante Troubridge y su fuerza de bloqueo, cuatro cruceros y ocho destructores, se encargarán del problema.
Sin embargo, al perderse los destructores al ir a carbonear, los deja fuera de la posible acción y Troubridge valora que el ataque de sus cruceros se daría contra una fuerza superior, puesto que los alemanes tienen una potencia de fuego superior a la suya y podían atacar sus navíos desde fuera del alcance de sus cañones, y ha recibido la poco concreta e interpretativa orden de no atacar fuerzas superiores. De esa manera, juzga que la misión de bloqueo del Adriático es prioritaria sobre una cuestionable acción de combate contra los germanos y no se enfrenta a los mismos.

El CL (Crucero Ligero) SMS Breslau en aguas turcas.

Sólo queda el Gloucester, que incansable, persigue a los barcos enemigos.
En la madrugada del 7 de agosto, Kelly decide cañonear al crucero ligero Breslau consiguiendo un impacto que no tiene más consecuencias. Pero, al llegar al cabo Matapán (zona de una importante batalla durante la Segunda Guerra Mundial), recibe la orden de no traspasarlo y Souchon queda libre  para llegar a la isla desierta de Danusa, donde ha destacado un mercante (el Bojador) para que le proporcione el carbón que le hace falta para llegar a su destino.
El 10 de agosto, la división del Mediterráneo leva anclas y a las cinco de la tarde se planta a la entrada de los Dardanelos.

El mercante General, que había llevado una derrota paralela a la división del Mediterráneo algo más al sur, fue enviado a Smyrna y, desde allí, radió la solicitud de paso en nombre de Souchon, de manera que la emisión no delatara la localización de los cruceros alemanes.

Se pidió un práctico para atravesar el Estrecho. Siete días antes, Turquía había cerrado los accesos al mismo y había minado sus entradas, además de cegar las balizas de señalización.
La Sublime Puerta dió permiso de paso a los germanos con la condición antes señalada. El Goeben y el Breslau llegaron al Bósforo guiados por un torpedero turco y atracaron en Constantinopla.

* En colaboración con QAH| HRM.
* Vía|Rogan, Eugene: La caída de los Otomanos. La Gran Guerra en el Oriente Próximo, 1914-1920. Crítica, 2015.
* Imagen|Messina, HMS Erin, HMS Defence y SMS Breslau.

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