Especial I Guerra Mundial, Historia 


Los cruceros alemanes que metieron a Turquía en la Primera Guerra Mundial (1 de 3).

La cañonera Panther durante el incidente de Agadir que estuvo cerca de provocar una guerra con Francia en 1911.

La política exterior alemana previa a la Primera Guerra Mundial con respecto al Próximo Oriente se caracterizó por el intento de desestabilización de las potencias coloniales. Por un lado, buscó crear la ilusión de una fuerza militar imparable, merced a la diplomacia dela  cañonera que se manifestó plenamente en el episodio de Agadir en 1911.
Por otro lado, y respecto a Turquía, su buscó un acercamiento con proyectos como el del Ferrocarril Berlín-Bagdad que aproximaría la influencia germana paulatinamente hacia la joya de la Corona británica: la India.
Enmarcada en la diplomacia de la cañonera, en 1912 se crea la división del Mediterráneo con el Schlachtkreuzer Goeben y el crucero ligero Breslau y se pone bajo las órdenes del almirante Souchon al año siguiente. Durante dos años se dedican a pasear la enseña de la Kaiserliche Marine por diversos puertos del Mediterráneo extendiendo la impresión de fuerza e invencibilidad de las armas alemanas.
Tras el asesinato de Sarajevo y la degradación de las relaciones internacionales, la división del Mediterráneo partió de Haifa rápidamente en dirección al puerto austrohúngaro de Pola con objeto de solucionar, en la medida en que la urgencia lo permitiera, la pérdida de vapor en los conductos desde sus calderas en el HMS Goeben. En realidad, este crucero de batalla debía ser sustituido en octubre por el HMS Moltke para dirigirse a Kiel con objeto de realizar reparaciones en profundidad.
Así, durante dieciocho días de julio, se llevaron a cabo trabajos en cuatro mil tubos de los conductos de vapor. Sin embargo, cuando Souchon hubo de abandonar Pola, las reparaciones no estaban concluidas y el navío no era capaz de dar su máxima velocidad: dos de las calderas seguían teniendo fugas.
El 1 de agosto, merced a los acuerdos secretos de la Triple Alianza, de los que Italia era signataria, la división del Mediterráneo arribó a Brindisi, donde según los mismos, debía acudir la flota italiana. Allí no había nadie y, además, las autoridades locales se negaron a facilitar carbón a los alemanes.
Visto lo cual, Souchon se dirigió a Messina donde podría obtener combustible de los mercantes germanos anclados allí, llegando la tarde del 2 de agosto de 1914. A la una de la madrugada del día siguiente, dejó Sicilia y se dirigió a Argelia. Su misión era dificultar el embarque del Cuerpo de Ejército colonial francés hacia la metrópoli.

SMS Goeben.

Gran Bretaña, por su parte, tenía dividida la flota del Mediterráneo (al mando del almirante Milne) en dos escuadras, una de cruceros de batalla (con tres cruceros de batalla: los Indefatigable, Indomitable e Inflexible) y otra, bajo el mando de Troubridge con cuatro cruceros pesados, cuatro ligeros y catorce destructores. Milne envió dos de los cruceros de batalla y a la flota de Troubridge al Adriático como fuerza de bloqueo ante la posible salida a mar abierto de la flota austrohúngara.
Informado del paso por Tarento de los barcos alemanes, se despachó al crucero ligero Chatham hacia Messina a la que llegó a las 7 de la mañana del 3 de agosto, seis horas tarde.
Ese mismo día, los ingleses enviaron a los Indomitable e Indefatigable hacia el oeste para interceptar a Souchon.
Los franceses, presos de la histeria que había llevado al ministro de Marina a retar a un duelo al ministro de la Guerra, y desorientados por la actitud británica, que aún no había declarado la guerra a Alemania, tardaron hasta las cuatro de la madrugada de ese mismo día en mandar la flota hacia Orán, Argel y Phillipeville para recoger a sus soldados.
A las seis de la tarde, Souchon recibió la noticia de que Francia había declarado la guerra al Reich, aumentó su velocidad y en la mañana del siguiente día, destacó al Breslau a bombardear Bóne mientras el Goeben hacía lo propio en Phillipeville; todo ello bajo bandera rusa.

Sir Berkeley Milne tenía bajo su mando la Mediterranean Fleet.

Poco antes de proceder al bombardeo, los navíos germanos habían recibido la orden de dirigirse a Constantinopla, así que desandaron el camino y volvieron a Messina para volver a carbonear de los mercantes que allí siguieran.
La flota francesa, pensando que los alemanes se dirigirían al Atlántico, adoptó una ruta de intercepción que le alejó, de facto, de ellos.
En su derrota, los Goeben y Breslau se cruzaron con los dos cruceros británicos enviados a buscarlos. Al no estar en guerra sus naciones todavía, no se estableció combate y los ingleses se limitaron a seguir a los alemanes.
Souchon forzó la marcha de su división y fue dejando atrás a su enemigo, eso pese a la explosión en el crucero de batalla de varios conductos de vapor que acabaron con la vida de cuatro marineros.
Sólo el crucero ligero Dublin consiguió mantener el contacto después de unirse a los barcos británicos por la tarde, aunque una espesa capa de niebla hizo que se perdiera definitivamente.
Mientras Souchon carboneaba en Sicilia, Italia se había declarado neutral y, según las normas existentes, la flota británica, ahora sí en guerra con Alemania, permanecería a un mínimo de seis millas de territorio neutral, por tanto, Milne estableció unidades en las dos salidas del estrecho de Messina: en la que daba al Mediterráneo Occidental estableció a los Indefatible e Inflexible, y en la que daba al Oriental, situó al Gluocester.
Los alemanes, durante dos días, cargaron todo el carbón que pudieron: sólo 1500 toneladas que no les permitían alcanzar Constantinopla sin repostar.
Ese 6 de agosto, la situación para Souchon era, cuando menos, desorientadora: por una parte, los italianos le exigían que cumpliera las leyes de la neutralidad que le obligaban a abandonar el puerto de Messina, como máximo, 24 horas después de su llegada. Por otra, había recibido dos telegramas de Von Tirpitz (al mando de la marina alemana) en los que le desaconsejaba acudir a la capital de la Sublime Puerta y le dejaba libertad de acción.
Visto que sus calderas no le permitirían forzar el paso de Gibraltar y que no deseaba encerrarse en Pola, optó por dirigirse a Constantinopla.

*En colaboración con QAH| HRM.
* Vía|Ruíz Mateo, Carlos: Schlachtkreuzer.  Gallando Books, 2016.
* Más información|Tuchman, Barbara: Los cañones de agosto. Ed. Península, 1994.
* Imagen|Panther, Goeben, Milne,

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