Historia 


Los comuneros de Nueva Granada (1781)

Mapa de la Reconquista de Nueva Granada (1816) que ilustra la ubicación de algunas ciudades.

Mapa de la Reconquista de Nueva Granada (1816) que ilustra la ubicación de algunas ciudades.

En 1781 el Nuevo Reino de Granada experimenta uno de los primeros movimientos populares más grandes de su Historia. Desde inicios de siglo, con la llegada de la Casa de Borbón al trono de España, habían comenzado a implementarse una serie de reformas en el Imperio, con particular impacto en los dominios de Ultramar, de los cuales se buscaba fueran más productivos y tuvieran una administración más eficiente. En ese marco reformista, que intentaba romper con el esquema gobernativo de la Casa de Austria, vigente durante los doscientos años anteriores, tiene lugar el Levantamiento de los Comuneros en 1781, que no obstante, también es resultado de la tensa situación que se vivía en el virreinato desde años anteriores. Uno de los antecedentes más importantes ocurrió en Vélez en 1740 cuando el corregidor de Tunja, don Juan Bautista Machín, exigió a los dueños de trapiches excesivas contribuciones. Éstos molestos por las ordenanzas formaron un tumulto que invadió la casa del corregidor; el levantamiento terminó con la prisión de varios líderes y su deportación a Santafé de Bogotá, capital del reino. Otro antecedente de gran relevancia fue el levantamiento ocurrido en la ciudad de Neiva, al surocciente de Santafé en 1767, impulsado por el hacendado local Juan Ascensio Perdomo, contra el gobernador Miguel Gálvez Ceballos. La situación  llegó a tal punto que un tumulto formado por pobladores locales, invadió la residencia del gobernador, obligándolo a firmar unas capitulaciones con diversas exigencias.

Manuela Beltrán rompe el edicto en la plaza de Socorro.

Manuela Beltrán rompe el edicto en la plaza de Socorro.

Como puede verse, para 1781 la situación en el Nuevo Reino de Granada era tensa. En las provincias se manifestaba cada vez más el descontento popular por las nuevas medidas que tomaban las autoridades virreinales. La historia del Movimiento de los Comuneros empieza un año antes, en 1780, cuando el Visitador Regente Juan Francisco Gutiérrez de Piñeres llega al reino. En términos generales, debía reformar las estructuras administrativas de algunas zonas con el objetivo de obtener más ingresos para la Corona. Las medidas tomadas por Gutiérrez de Piñeres no fueron del agrado de los pobladores de Socorro, ciudad ubicada al nororiente de Santafé. Es así como el 16 de marzo de 1781 se inician las protestas en dicha ciudad, cuando una mujer, de nombre Manuela Beltrán, rompió el edicto que en la plaza mayor indicaba el restablecimiento de un antiguo impuesto, el de la Armada de Barlovento (Armada que había desaparecido hacia 1715).   Una multitud de pobladores se unió prontamente a las protestas de Manuela Beltrán. Pero ¿contra qué otras cosas protestaban los comuneros? El Visitador había implementado en el último año todo tipo de medidas que perjudicaban a los habitantes de la región, que vivían del comercio del aguardiente y el tabaco así como de una incipiente producción artesanal. Entre las medidas de Piñeres destacaba el aumento de impuestos como la alcabala y de precios al tabaco y el aguardiente.

Santafé de Bogotá, capital del Nuevo Reino de Granada.

Santafé de Bogotá, capital del Nuevo Reino de Granada.

Pronto, a la ciudad de Socorro le siguieron levantamientos en poblaciones cercanas como Simacota, San Gil y Charalá.  El movimiento comenzó a tomar forma gracias a la adhesión que realizaron a la protesta clases mejor acomodadas de la región. Juan Francisco Berbeo y José Antonio Galán comenzaron a oficiar como líderes de la protesta al conformar una junta denominada de “El Común” y empezar la marcha hacia la capital del virreinato con alrededor de veinte mil hombres, cifra alcanzada en el momento de mayor efervescencia popular del movimiento. Las autoridades del Nuevo Reino, que temían que los manifestantes se tomaran Santafé de Bogotá, enviaron un cuerpo de milicias al encuentro de los comuneros, quienes ganaron una pequeña batalla que tuvo lugar en cercanías a la ciudad de Vélez. Los comuneros prosiguieron la marcha, aumentando el temor de las autoridades por la posible toma de Santafé. La situación para las autoridades era delicada: La guardia de la ciudad no había podido repeler a los comuneros y el grueso de las milicias neogranadinas se encontraba en Cartagena de Indias, al norte del Nuevo Reino, por lo que tardarían en llegar algunas semanas para la defensa de la capital. El arzobispo Caballero y Góngora se ofreció como mediador entre los comuneros y el Gobierno, con el objetivo de retrasar su llegada a la capital y así dar tiempo y margen de acción a las autoridades virreinales.

José Antonio Galán, uno de los principales líderes del movimiento.

José Antonio Galán, uno de los principales líderes del movimiento.

Los comuneros aceptaron la propuesta del arzobispo y a mediados de 1781, las dos partes se reunieron en la hacienda El Mortiño, ubicada en Zipaquirá, población ubicada a las puertas de Santafé. Finalmente, las autoridades aceptaron algunas de las peticiones de los manifestantes, entre las que cabe resaltar: La eliminación del cobro de la Armada de Barlovento, la reducción de los estancos para el aguardiente y el tabaco y la restitución de criollos (españoles nacidos en América) en cargos públicos que habían desempeñado antes de las Reformas Borbónicas. Las reuniones dieron como resultado las Capitulaciones de Zipaquirá, documento donde se garantizaba el cumplimiento de las medidas. El tumulto comenzó a disolverse. No obstante, José Antonio Galán desconfiaba del gobierno, por lo que intentó ganar más adeptos a su causa entre los trabajadores de las haciendas cercanas al río Magdalena. Las sospechas de Galán eran ciertas. Pasado el mayor peligro, el entonces virrey Manuel Antonio Flórez desconoció las capitulaciones y ordenó al Batallón de Fijo de Cartagena que sofocara la revuelta. Finalmente a inicios de 1782 los comuneros fueron derrotados. José Antonio Galán y otros líderes populares fueron ajusticiados en la Plaza Mayor de Santafé de Bogotá y su cuerpo repartido entre las principales poblaciones que fueron foco de las revueltas. Con la muerte de los principales líderes finalizaba el Levantamientos de los Comuneros, experiencia que no era de carácter independentista, pues uno de los gritos comuneros más reconocidos era: “¡Viva el rey, muera el mal gobierno!”.

Este tipo de alzamientos populares no sólo se vieron en Nueva Granada. Lugares como Venezuela, Quito y el Alto Perú vieron también por la misma época manifestaciones de descontento popular, ocasionadas por la implementación de las Reformas Borbónicas. En particular en el Nuevo Reino de Granada la situación posterior al levantamiento fue tensa. La publicación de unos Estatutos de Seguridad no calmó del todo la situación. En 1787 el Marqués de San Jorge de Bogotá, personaje de influencia en el Nuevo Reino, fue arrestado por oponerse al pago de una serie de impuestos que le exigía su título. En 1793 se le abría causa judicial al criollo Antonio Nariño por la traducción y publicación clandestina de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. Tiempo después, en 1794, estudiantes del Colegio Mayor del Rosario fueron investigados por la aparición de unos pasquines sediciosos en Santafé de Bogotá. La situación se agravaría en 1808, con la crisis de la Monarquía Hispánica, evento que sería el inicio del fin del dominio español en Nueva Granada.

Vía| Phelan, John. El pueblo y el rey. Bogotá: Valencia Editores, 1980.

Imágenes|Mapa Nueva Granada; Manuela Beltrán; Santafé de Bogotá; José Antonio Galán 

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