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Los Chinos, grandes desconocidos (II)

Para continuar con la entrada anterior, nos gustaría abordar el tema desde el punto de vista laboral.

Lo cierto es que, bajo mi punto de vista, resulta mucho más interesante analizar su forma de trabajo, la jerarquizada forma de organización, que siguen tanto en la familia como dentro de un negocio, y la envidiable facilidad que tienen para seguir adelante y, sobre todo, para reciclarse.

Todos los aspectos en la vida de un chino, influyen en su forma de trabajar. La comunidad se divide geográficamente, por norma general, cuando hablamos de la comunidad que vive en una ciudad determinada, hablamos de una familia, como decíamos antes, no reducen su núcleo familiar a los parientes más cercanos. Además, dentro de la familia, los cargos están muy jerarquizados, todos saben quién es el más poderoso, o a quién tienen que dirigirse cuando necesitan algo. Respetan a sus mayores sobre todas las cosas, al ser las personas que más han vivido, son las que pueden aportar más experiencia y sabiduría a las nuevas generaciones, por eso intentan escuchar y atender las palabras que un anciano tenga que decir ante cualquier hecho.

Empresario chino en su mesa de trabajo

Como mencionamos antes, la comunidad está formada por integrantes de una misma familia. De esta forma, cuando algún miembro decide desarrollar un nuevo negocio, emplea a miembros de su comunidad. Así, todos salen beneficiados ya que, al trabajar con la familia, se pueden permitir ahorrar y, en un futuro cercano, aspirar a crear su propio negocio.

La mayor parte de ellos, comparten una ilusión, ser su propio jefe. El chino, por cultura y naturaleza, está llamado a crear su empresa y desarrollar una actividad comercial. Aunque antes, para lograr esto, necesiten pasar algún tiempo trabajando para otros.

De la misma forma que comienzan una actividad comercial, son capaces de reciclarse si no funciona. No sienten apego por los negocios y la razón es sencilla aunque, tal vez, resulte impactante para una sociedad como la española, en la que tenemos asumida la complejidad, dedicación y esfuerzo que supone emprender cualquier actividad empresarial.  Según la mentalidad empresarial china, cuando un negocio no da beneficios en el tiempo estimado, no merece la pena seguir luchando por el mismo camino, de esa forma cierran el negocio fracasado y abren uno completamente nuevo, cambiando incluso de sector, para ellos eso no es algo impensable, se trata de renovarse, de buscar la actividad rentable.

También es cierto que, para emprender sus negocios, cuentan con una forma de financiación diferente. Una vez más, hablamos de la familia. Entre ellos se hacen los préstamos de dinero necesarios. Por esto, es raro encontrar a un chino que solicite un préstamo bancario.

Fotografía de un edificio chino

A su vez, los chinos tienen asumido que, para que un negocio sea rentable, hay que trabajarlo. Si el trabajo y los beneficios que se obtienen del mismo se quedan en la familia, todos se van a seguir esforzando por sacar adelante su negocio. Debemos tener en cuenta que, además, la idea original de una persona de origen chino que viene a buscarse la vida a nuestro país, es regresar al suyo. Los chinos sueñan con volver, algún día, a su tierra. Pero para volver, necesitan encontrar estabilidad lejos de sus hogares, desarrollar sus ideas y ganar dinero. Ese dinero les abrirás las puertas del ansiado retorno.

Sin duda, es una comunidad compleja y muy grande que sabe cómo beneficiarse de los cambios que experimenta. Quizás deberíamos tener más en mente cómo evolucionan y cómo se organizan otras sociedades para ver en qué sentido debería evolucionar la española. Fijarse en modelos que funcionan, por muy diferentes que sean al nuestro, siempre puede darnos buenas ideas para desarrollarnos y crecer en el mismo sentido.

 

Más Información| Afec-China, Embajada China en España

Imagen| Absolut ChinaJornadanetCibernoticias Express

En QAH| Los Chinos, grandes desconocidos (I)

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