Cultura y Sociedad, Historia, QAH Viajeros 


Los Chinos, grandes desconocidos (I)

Celebración boda china

En las últimas décadas, países como España, han recibido una ola de inmigrantes que venían a buscarse la vida en nuestra tierra. A pesar de las dificultades lingüísticas, de las tradiciones de cada pueblo y de las múltiples adversidades con las que se hayan podido encontrar, poco a poco, las diferentes comunidades, se han ido adaptando e integrando a nuestras costumbres y cultura. Sin embargo, la comunidad china marca la excepción. Siendo tan numerosa y estando tan presente en la actual actividad comercial del país, se mantiene al margen y evita jugar un papel fuerte dentro de la sociedad. Los chinos son los grandes desconocidos.

Miles de chinos viven en España desde que, hace 30 años, comenzaran a cruzar el mundo para aterrizar en nuestro país. Llegaban con la intención de montar sus negocios, emprender, ganar dinero, trabajar y tener más oportunidades de las que podían encontrar en China.

Hoy en día, es muy sencillo encontrar negocios formados por chinos en cada rincón de la ciudad. Sin embargo, a pesar de estar entre las cuatro comunidades más grandes de extranjeros que viven en nuestro país, y de su indiscutible presencia en la vida empresarial y comercial, continúan siendo el colectivo social más hermético y desconocido.

Viven a kilómetros de sus casas pero mantienen casi intacta su cultura, los valores que, una vez, les inculcaron sus padres. Los mismos valores que ellos trasladarán a sus hijos, y así de generación en generación, asegurando la continuidad de una cultura que evoluciona siguiendo, fielmente, las bases en las que se asienta.

Un hombre chino comiendo con los tradicionales palillos

Ese afán por conseguir que su forma de vida perdure, les conduce a no relacionarse demasiado con españoles. De una forma natural, pero a la vez inconsciente, los chinos prefieren mantener la unidad de su familia, que nunca se resume a la más cercana, y cultivar los lazos que les unen con cada uno de sus miembros. Un gran ejemplo de esa unidad lo podemos encontrar en las bodas, de las que hablaremos más tarde, que se suelen celebrar entre miembros de la comunidad. No son frecuentes los enlaces entre chinos y españoles, o entre chinos y occidentales, sean cuales sean sus nacionalidades. Por supuesto, no podemos decir que no existan dichos matrimonios, pero no es lo común teniendo en cuenta la forma de vida que describíamos.

Adentrarse en la comunidad china, es una tarea tan complicada como interesante. Una vez que alguien consigue ser aceptado como uno más y que se abran ante él, tiene la oportunidad de vivir una experiencia única, puede disfrutar de un trocito de China en su propia ciudad. Las ostentosas bodas, celebradas mediante las tradiciones orientales y en las que la ceremonia tiene lugar en el mismo sitio de la celebración, son un momento perfecto para conocer, un poco más, la forma de vida de esta comunidad. La cultura de la diversión mediante el juego, afición de la que jamás prescinden, o los famosos “karaokes”, nos acercan al pueblo chino y su forma de ver la vida. Quizás una de las mejores formas de comprender la mentalidad de una sociedad desconocida, es ver a qué se dedican en su tiempo de ocio. Tiempo de una vida que solo se disfruta a partir de media noche, cuando los negocios, esos que todo el mundo ve siempre abiertos, echan el cierre por unas horas.

Más Información| Afec-China, Embajada China en España

Imagen| Absolut ChinaJornadanetCibernoticias Express

En QAH| Los chinos grandes desconocidos (II)

RELACIONADOS