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Los blockbusters son para el verano

El verano y las fiestas navideñas son dos de las fechas más utilizadas por las productoras para lanzar sus novedades. A pesar de que a nivel mundial las cifras de espectadores siguen bajando y que el número de salas de exhibición también se reducen como consecuencia de la proliferación de plataformas digitales alternativas, las multinacionales de la industria cinematográfica insisten en sus ofertas para conseguir el mayor blockbuster de la temporada.

Este verano está siendo muy variado y al mismo tiempo los resultados de taquilla han sido muy dispares tirando para malos.

El espectador infantil es el público objetivo principal de estas fechas. En EEUU, Buscando a Dory, última propuesta de la productora Pixar perteneciente a Walt Disney Pictures, secuela de unos de sus mayores éxitos Buscando a Nemo (2003), está en camino de romper el record de recaudación de una película de dibujos animados que hasta ahora ostentaba otra película de la misma productora El rey León (1994). En España la sorpresa en recaudación la está dando Mascotas, del mismo productor que Gru, mi villano favorito (2010), su secuela y Los Mingnons (2015).

El afán de las majors por captar la máxima audiencia intentando la repetición de grandes éxitos se materializa bien por la vía del remake o como continuación a través de franquicias. Fracasos de mayor o menor dimensión de este verano han sido: Ice Age: El cataclismo, saga que muestra ya evidentes signos de agotamiento, Los cazafantasmas con su polémica del cambio de sexo de los protagonistas en las redes, Ahora me ves 2, donde la sorpresa del original deja paso a una pura rutina, Los visitantes la lían (en la revolución francesa) muy lejos de las cifras de su primera versión y sin fuelle, Independence Day: Contraataque, secuela innecesaria que no aporta nada a su predecesora. Jason Bourne recupera el pulso que le dio Paul Greengrass a la trilogía inicial creando el nuevo James Bond aunque ha perdido originalidad y frescura.

Otras sagas que demuestran cierto estancamiento a pesar de contar con legiones de fans que las apoyan a través de sus organizaciones frikis: X Men: Apocalipsis y Star Treck: Mas allá. A estas películas le ocurre como a algunas franquicias de Marvel: los guiones son endebles en muchos casos y toda la apuesta cinematográfica se consume en fuegos artificiales provocados por el abuso de los efectos especiales.

Algunos estrenos demuestran la falta de nuevas ideas y la ceguera de algunas productoras al repetir formulas caducas. La nueva versión de Ben-Hur dirigida por el talentoso Timur Bekmambetov no aporta nada nuevo sobre todo a la versión de William Wyler de 1959 y me temo, por las cifras de recaudación que vamos conociendo, que no logre captar al público más joven. Ni el morbo por ver el rostro de Renée Zellweger después de la cirugía estética puede salvar un engendro como Bridget Jones: Baby.

El intento de hacer resucitar el género péplum, que tanto éxito tuvo en la década de los 60 y 70, también está en el origen de producciones tan estrafalaria como Dioses de Egipto dirigida sin embargo por un director de culto Alex Proyas, que nos ha regalado joyas como Dark City (1998).

El atrevimiento de algunas propuestas no ha llegado a satisfacer al público. Hay que reconocer el esfuerzo de DC Comic por renovar el género con Escuadrón suicida donde destaca la interpretación de Margot Robbie pero que naufraga por un guión mal hilvanado. Con Warcraft: El origen, el prometedor hijo de David Bowie intentó aprovechar el tirón del éxito del videojuego pero se quedó a medio camino entre el mundo del Señor de los Anillos y la serie B ingeniosa.

La simpática película de Spielberg Mi amigo el gigante no termina de emocionar porque quizás el academicismo con que el director aborda el argumento le resta la fantasía que necesitaba este cuento de Roald Dahl.

Imagen| Escuadrón suicida

Video| Mascotas, Los cazafantasmas, Star Treck: Mas allá, Warcraft: El origen

 

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