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Los BEPS panameños: el doble irlandés y el sándwich holandés vuelven a escena

Sólo con leer el título del post, podemos imaginar la placentera imagen de un simple turista sentado en una terraza de Panamá con el típico sombrero local, degustando un suculento café y sándwich a la vez que todo fluye a su alrededor. Sin embargo, para algunos todavía puede parecer más placentera la imagen del empresario que mira con sorna como sus sociedades facturan millones de euros y su tributación se reduce a una cuantía insignificante.

#ActualidadQAH

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Pues más bien lo segundo es lo que se ha vuelto de rabiosa actualidad con el escándalo de los “Panamá Leaks”. Y es que,  aunque parezca que hablamos en términos gastronómicos, la realidad es muy distinta, ya que nuevamente se ha podido conocer que son miles las sociedades que usan estructuras financieras hacer “desaparecer” beneficios a efectos fiscales, o bien trasladarlos a zonas de baja o nula tributación dónde no tienen actividad real.

Entre ellas, las más usadas son las conocidas como “doble irlandés” y “sándwich holandés”, que vienen a metaforizar unos sistemas de ingeniería fiscal utilizados por las multinacionales para trasladar sus beneficios a países con tributación muy baja, aprovechándose de una normativa claramente obsoleta e ineficiente de los sistemas fiscales internacionales.

Sin ánimo de entrar en un detallado y complejo análisis, vamos a intentar desgranar los aspectos principales de estos entramados financieros diseñados ad hoc para la evasión fiscal a escala magna.

Haciendo un recorrido de lo abstracto a lo concreto, conviene definir que son los BEPS (Base erosion profit shifting), o lo que es lo mismo, la erosión de bases imponibles y el traslado de beneficios, que las grandes corporaciones multinacionales consiguen a través del movimiento de capitales y de la localización de sus activos intangibles (derechos de propiedad intelectual) en paraísos fiscales. Entre estos métodos existen dos que son los más utilizados y que han sido nuevamente puestos en tela de juicio con la información aportada por El Confidencial:

  • El “doble irlandés”.

Partimos de la base de que en Irlanda el tipo del Impuesto de Sociedades es del 12,5% y, además, su legislación posibilita en buena medida el traslado de beneficios de las empresas hacia territorios de escasa o nula tributación.

De ahí que el entramado se configura de la siguiente manera: Por ejemplo, una empresa española crea dos empresas irlandesas. Una de estas empresas tendría sede en un paraíso fiscal, que es la que posee los derechos internacionales de la propiedad intelectual. La otra sociedad, con sede en Irlanda, es la que vendería al resto del mundo, pagando por esos derechos a la primera. De esta forma, y trasladando la sociedad española la práctica totalidad de los beneficios a la radicada en Irlanda, y ésta a su vez, a través del pago de los derechos, haciendo lo mismo hacia la radicada en el paraíso fiscal, el resultado es que la mayoría de los beneficios o no tributan o lo hacen escasamente, y una pequeña parte lo hace en Irlanda al 12,5%.

  • El “sándwich holandés”.

Hasta ahí todo bien, pero si vemos que no es suficiente con tributar apenas un 12,5% de menos de una décima parte de todos beneficios generados, siempre podemos acudir al país de los tulipanes. El segundo mecanismo que podemos adoptar combinado con el doble irlandés, tiene como objetivo evitar incluso el pago de esa pequeña parte de impuestos en Irlanda, aprovechando que la ley irlandesa permite que el pago de royalties esté exento del Impuesto de Sociedades si se pagan a otra empresa europea.

De esta forma, se crea una sociedad en Holanda que cobra royalties por utilizar la propiedad intelectual de la sociedad con sede en Irlanda y después transfiere el 98% de lo que recibe a otra sociedad radicada en otro paraíso fiscal (véase Islas Bernudas o Antillas holandesas). En definitiva, se habrán residenciado la casi totalidad de los beneficios finalmente en dos paraísos fiscales, eludiendo el pago de impuestos en los países donde realmente se han generado los ingresos.

¿Qué repercusiones tiene este tipo de prácticas en la estructura económica de un país?. Enormes. Toda esta ingeniería fiscal hace que tanto los contribuyentes personas físicas como las restantes sociedades que no se benefician de estas estructuras, soporten una mayor carga impositiva que las multinacionales generando problemas tanto al Estado, al mermar gravemente su capacidad recaudatoria, como al resto de empresas que operan en el mercado nacional, que no pueden competir en igualdad de condiciones con ellas.

En definitiva, este tipo de artificios financieros llevan años que se usan siendo ahora cuando los Estados están poniendo mayor foco en combatirlos. En el caso de España, la Agencia Tributaria está dando prioridad a la inspección de este tipo de compañías por no utilizar el principio de plena competencia en las políticas de precios de transferencia aplicadas en sus operaciones intragrupo. Y es que resulta difícil de creer que compañías como Amazon, Apple, Google o la propia Microsoft presenten unos márgenes de beneficio tan pequeños o incluso perdidas pese a generar una actividad de muchos millones de euros en nuestro país.

Vía| Artículo CCS

Imagen| BEPS

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