Historia 


Los Bandoleros

Partida de bandoleros

Partida de bandoleros

Desde finales del siglo XVIII hasta principios del XX, surgieron una serie de personajes conocidos como “bandoleros”, que a pesar de la admiración del pueblo y de su romanticismo, se dedicaron al crimen en todas sus facetas. Unas veces fueron empujados a esa forma de vida por las circunstancias adversas de su existencia y en otros casos por propia voluntad.

Los más conocidos son los que actuaron en las sierras andaluzas, tierra en donde más proliferaron estos individuos a la vez delincuentes y aventureros. Hubo de todos los tipos, bandoleros que favorecían a las gentes humildes como Diego Corriente o José María “El Tempranillo” y otros verdaderos asesinos sin escrúpulos como “El Pernales”.

La mayoría de ellos destacaban por su valentía, descaro y habilidad para el pillaje, y muchos de ellos también por su generosidad con el pueblo llano, por lo que se granjearon su admiración y agradecimiento.

A continuación paso a relatar un resumen de la vida de algunos de ellos.

Diego Corriente

Diego Corriente

Diego Corriente conocido como “El bandido generoso” (1757-1781): nacido en Utrera fue el prototipo de bandolero romántico y generoso. Comenzó su vida como jornalero del campo y fue perseguido por la justicia por diferentes protestas, lo que lo llevó a convertirse en jefe de ladrones y bandidos. Era muy valiente y astuto y siempre intentaba favorecer a los pobres. Vestía como un verdadero bandolero y utilizaba como arma un trabuco de boca ancha denominado “naranjero”. Pronto se convirtió en enemigo acérrimo del Regente de Sevilla, Don Francisco de Bruna, al que burló en varias ocasiones, siendo la más célebre la vez en la que él mismo se entregó a la justicia, en el despacho de Don Francisco de Bruna y cobró su propia recompensa. Fue perseguido ferozmente por éste hasta que fue capturado en Olivenza. Finalmente juzgado y ejecutado de forma atroz, primero arrastrado, después ahorcado y finalmente descuartizado y expuesta su cabeza dentro de una jaula.

José María Hinojosa “el Tempranillo” (1805-1833), también conocido como “El rey de Sierrra Morena”,

José María "El Tempranillo"

José María “El Tempranillo”

era natural de Jauja (Córdoba). Es el bandolero más célebre de Andalucía. Comenzó muy joven su carrera como bandolero, de ahí su apodo de “el Tempranillo”. En las Sierras Gaditanas y enrolado estos primeros años en las cuadrillas de “Los Siete Niños de Écija” y de Don Miguelito Caparrota, José María da sus primeros pasos en la delincuencia. Pronto se hará famoso en toda Andalucía como prototipo de bandido valiente, inteligente, activo, atractivo y generoso. Salió triunfante en todas sus empresas y siempre conseguía escapar de la justicia mediante su magnífico conocimiento del terreno.

Vestido siempre con su chaquetilla de terciopelo con botones de plata y polainas de cuero y montando siempre un caballo bayo, realizaba sus robos con mucha caballerosidad. Ayudaba a las damas a bajar del carruaje y las situaba en un lugar sombreado. Les robaba sus alhajas con bonitas palabras y mucha ceremonia. Dejaba siempre a los viajeros el dinero suficiente para llegar al pueblo más próximo.

Cuando nace su hijo, el 6 de enero de 1832 en Grazalema (Cádiz), el bandolero solicita al Rey Fernando VII su indulto, el cual le es concedido con ocasión de la jura de la princesa Isabel como heredera al trono.

Posteriormente, el Rey le nombró Comandante del Escuadrón Franco de Protección y Seguridad Pública de Andalucía, convirtiéndose en perseguidor de malhechores. Desempeñando su labor, un año más tarde se encuentra en Despeñaperros a otro bandolero, llamado “El Barberillo”, a punto de perpetrar un atraco. El bandido cuando “el Tempranillo” le insta a no continuar su acción, le disparó con su arma, hiriéndolo de muerte. Trasladado José María a Alameda, allí morirá tras dejar escrito su testamento.

Curro Jimenez

Serie televisiva Curro Jiménez

Otro famoso bandolero muy conocido por la serie televisiva que llevaba su nombre fue Francisco Antonio Jiménez Ledesma, “El Barquero de Cantillana” (1820 – 1849), más conocido como Curro Jiménez. Nacido en Cantillana (Sevilla) desde muy joven trabajó con su padre enfermo en una barcaza que cruzaba el Guadalquivir. Tras morir su padre pierde el arrendamiento de la barca a causa de una injusta sentencia del ayuntamiento. Más tarde se enamora de María, la hija del Teniente Alcalde prometida del primogénito del Alcalde. Un día es acorralado en el callejón donde se veía con su amada, recibiendo una brutal paliza que le deja casi muerto. Cuando se repone va en busca de justicia, marca al alcalde en la cara con su navaja y mata a su hijo Enrique y sus dos primos, autores de la brutal paliza. Tras estos acontecimientos tuvo que huir y convertirse en el conocido bandolero Curro Jiménez. En su banda participaron miembros apodados como “el Mochuelo”, “el Malos Pelos”, “el Guindilla”, “el Zurdo” o “el Algarrobo”, entre otros.

A partir de entonces Curro Jiménez “El Barquero de Cantillana”, comienza una vida plagada de robos, desafíos, amores y actos de justicia para favorecer al pueblo llano. Se enamora poco después de Amparo, sobrina del alcalde de La Algaba y con la que en su tiempo quiso contraer matrimonio. Amparo es asesinada por otra de sus amantes despechada, Dolores, que la envenena. Esto acrecienta la furia del bandolero, convirtiéndose en un bandido sanguinario.

El alcalde de La Algaba, su más ferviente enemigo creó una banda de 25 hombres que cometía atracos para achacárselos después a la partida de Curro Jiménez. Al frente de la misma pone a “Matasiete”, un temido matón a sueldo. Los hombres de Curro Jiménez advertidos por su red de espías, les tendieron una emboscada liquidando a la totalidad de la partida. Poco tiempo después el alcalde de La Algaba apareció colgado de la rama de un olivo.

Guardia Civil

Guardia Civil

Se oculta en la Sierra de Cazalla, y un día que se acerca a la venta de su amigo Juan Galindo, es visto por un buhonero, que para cobrar la recompensa, advierte a la Guardia Civil. Los miembros de la Benemérita lo cercan en la venta y Curro montado a lomos de su caballo “Pantalones”, sale a galope pero es alcanzado por los disparos de los agentes. Se parapeta en un árbol y ofrece feroz resistencia abatiendo a algunos de sus perseguidores, pero al final cae muerto alcanzado por el fuego de los guardias civiles. Fallecía a la temprana edad de 29 años y de la manera que el novelista Fernández y González apostilló en su obra: “Murió en carácter, como deben morir los valientes: vestido, calzado y sin sacramentos”.

Podría seguir narrando las peripecias de la multitud de personajes que “se echaron al monte” durante los siglos XVIII y XIX, incluso hasta principios del XX, gentes en su mayoría procedentes de las clases más pobres de la deprimida Andalucía de aquellos tiempos, pero todas son muy similares y la mayoría de ellas con un trágico final, la muerte prematura del bandolero. Ahora tan sólo nos queda ese recuerdo romántico de aquellos hombres que “robaban al rico para favorecer al pobre”, pero que no podemos olvidar, eran delincuentes, algunos ciertamente de buen corazón y con afán de arrepentimiento, pero muchos de ellos criminales sanguinarios que sólo buscaban su propio beneficio.

Bibliografía:

  • José A. Rodríguez Martín. “José María el Tempranillo”. Lucena, 2002.
  • C. Bernaldo de Quirós y L. Ardila, El Bandolerismo Andaluz. Ed. Turner. Madrid, 1988
  • J. Santos Torres, El Bandolerismo en España: Una Historia Fuera de la Ley. Ed. Temas de hoy. Madrid, 1995
  • Julián Zugasti y Sáez, El bandolerismo: Estudio social y memorias históricas (1876-1880).
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