Astronomía, Ciencia 


Los aterrizajes del Falcon 9 de SpaceX

En el momento de escribir este artículo, han pasado sólo unas horas desde que la compañía americana SpaceX haya logrado aterrizar su cohete, Falcon 9, por tercera vez en una plataforma en medio del océano. Es todo un logro que sirve para preparar el camino hacia el uso de cohetes reutilizables que harán que objetivos como la colonización de Marte puedan ser económicamente viables en el futuro.

SpaceX es una compañía aeroespacial estadounidense ubicada en California, fundada por Elon Musk, creador (entre otros) de Paypal y Tesla Motors. Tiene el ambicioso objetivo de desarrollar la tecnología y recursos necesarios para permitir la colonización humana de Marte. De hecho, también ha anunciado recientemente la intención de enviar su cápsula Dragón al planeta rojo en 2018, algo que ha sido calificado de ambicioso, pero no imposible.

Con ese objetivo en mente, SpaceX se ha dedicado a lo largo de los años a desarrollar cohetes que pudiesen ser reutilizados (la compañía comenzó a operar en la década de los 2000, aunque es ahora cuando ha alcanzado notoriedad pública). En el presupuesto de una misión, una parte considerable del presupuesto se destina al cohete que va a enviar la misión a su destino (ya sea la órbita baja de la Tierra, la órbita geoestacionaria o cualquier otra), y tiene un gran inconveniente: esos cohetes no son reutilizables. Una vez cumplen con su cometido, terminan desintegrándose contra el océano. 

Lanzamiento del satélite Thaicom 8 a bordo del vehículo Falcon 9.

Lanzamiento del satélite Thaicom 8
a bordo del vehículo Falcon 9.

La construcción de estos cohetes no es barata. El Falcon 9 (propiedad de SpaceX) tiene un coste de construcción de unos 60 millones de dólares, mientras que el repostaje, solo cuesta 200.000 dólares. Por ese motivo, no es difícil entender que con un cohete reutilizable, como este Falcon 9, sería posible reducir considerablemente el coste de cualquier misión y, por tanto, el presupuesto necesario para poder emprender el proyecto de turno.

En teoría, podría ser necesario pagar simplemente por el repostaje, aunque la práctica es un poco más complicada, porque es necesario evaluar si el cohete, una vez recuperado, sigue en condiciones óptimas para emprender un nuevo viaje o, por contra, necesita reparaciones adicionales antes de volver a estar operativo.

Tres aterrizajes en siete semanas

Después de varios intentos fallidos, SpaceX ha conseguido aterrizar su primera fase del cohete Falcon 9 en tres ocasiones consecutivas en las últimas siete semanas. Para más complicación, lo  ha hecho en medio de una pequeña plataforma en medio del océano. Era imposible aterrizar en tierra firme, en el lugar de despegue, como ya hicieron en diciembre de 2015, porque el cohete no disponía de suficiente combustible para volver a su lugar de origen…

El océano es un lugar bastante complicado para aterrizar. Por un lado, la plataforma de aterrizaje tiene un tamaño bastante reducido (es decir, no puede haber ningún margen de error o el cohete terminaría estrellándose en el océano o aterrizando pero sin poder posar los 4 soportes dentro de la plataforma). Por otro lado, una plataforma en medio del océano está en constante movimiento por el efecto de las olas, incluso en los días de mayor tranquilidad (de hecho, no sería la primera vez que se retrasa un lanzamiento porque las condiciones en el mar no son las óptimas para intentar recuperar el cohete).

Blue Origin también ha logrado aterrizajes

El cohete Falcon 9 posado en la plataforma en el océano después de enviar el satélite Thaicom 8 en ruta a su órbita.

El cohete Falcon 9 posado en la plataforma
en el océano después de enviar el satélite
Thaicom 8 en ruta a su órbita.

SpaceX no es la única compañía privada espacial con la intención de diseñar cohetes reutilizables. Blue Origin (propiedad de Jeff Bezos, a quien también pertenece la poderosa Amazon) también persigue el mismo objetivo, y ha logrado aterrizar su propia nave en tres ocasiones. De hecho, es posible que en algunos medios hayas leído que Blue Origin es la ganadora en la carrera por conseguir desarrollar un cohete reutilizable. Aunque es una hazaña espectacular, lo cierto es que no es comparable…

El objetivo de Blue Origin es, principalmente, el turismo espacial. Con sus vehículos quiere llevar a turistas espaciales al borde de la atmósfera (a unos 100 kilómetros de altura) y ofrecerles la oportunidad de experimentar un viaje sub-orbital y la sensación de la microgravedad. Su nave, New Shepard, no es capaz de alcanzar la órbita baja de la Tierra. No ha sido diseñada con ese objetivo en mente.

En el caso de SpaceX, sus misiones son orbitales (es decir, o bien a la órbita baja de la Tierra, a 400 kilómetros de altura, o bien a la órbita geoestacionaria, a 35.000 kilómetros de distancia). En concreto, en este tercer aterrizaje, la misión era entregar un satélite de comunicaciones a la órbita geoestacionaria, aunque la primera fase no alcanza esa altura de miles de kilómetros. Si lo comparamos con Blue Origin y su objetivo de llegar a un poco más de 100 kilómetros de altura, el cohete Falcon 9 de SpaceX necesita 100 veces más combustible y viajar 10 veces más rápido para llegar a su destino, lo que implica una mayor dificultad para frenar el cohete en su retorno a la Tierra.

70% de éxito en 2016

El objetivo de SpaceX es conseguir alcanzar un 70% de éxito en los aterrizajes de este año. Inicialmente parecía una quimera (cuando Elon Musk lo anunció, SpaceX sólo había logrado aterrizar su Falcon 9 en tierra firme a finales de diciembre), pero en estos momentos su porcentaje ya está en un 60% (3 cohetes de 5 han logrado aterrizar), aunque es posible que este último cohete todavía se pierda, a pesar de haber aterrizado, ya que todavía podría volcar debido al estrés que ha sufrido el material.

Así que este año podría ser importante para la industria de los cohetes reutilizables, no sólo por el hecho de conseguir ese porcentaje de éxito (que no está ni mucho menos garantizado por mucho que hayan realizado tres aterrizajes seguidos con éxito), si no porque hasta ahora, todos los cohetes Falcon 9 que han aterrizado son nuevos. Hasta el momento no se ha reutilizado ninguno de los propulsores que ha logrado aterrizar, y eso podría cambiar. Podríamos ver el primer vuelo con un cohete reutilizado este propio verano y, si todo va bien, quizá demos la bienvenida a una nueva época en la industria espacial…

* Más información| The Motley Fool (inglés), Astrobitácora: SpaceX consigue aterrizar su cohete órbital, Astrobitácora: los módulos hinchables de Bigelow
* Imagen| Lanzamiento del satélite Thaicom 8, Aterrizaje del Falcon 9
* En QAH| James Webb Space Telescope, el heredero del telescopio Hubble, Alfa Centauri, la estrella más cercana al Sol

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