Cultura y Sociedad 


Los Allahakbarries: Peter Pan jugaba al cricket

Sir James Matthew Barrie (9 de mayo 1860 – 19 de junio de 1937) es bien conocido, recordado y admirado por la creación de un inolvidable y travieso personaje capaz de volar: Peter Pan. Peter Pan, or The Boy Who Wouldn’t Grow Up se publicó como obra de teatro en 1904, estrenándose el 27 de diciembre de ese mismo año, y en 1911 se publica como novela con el título de Peter and Wendy. Como es sabido, en 1929 Barrie cedió el copyright de su obra al Great Ormond Street Hospital (GOSH o Great Ormond Street, anteriormente Hospital for Sick Children) (1).

Nacido en la población escocesa de Kirriemuir, el joven James Matthew, noveno en una familia de diez hermanos, deseaba ser escritor. Ya desde los seis años, cuando su hermano David falleció antes de cumplir catorce a causa de una caída patinando sobre hielo, J. M. trataba de levantar el devastado ánimo de su madre contándole historias y leyendo con ella a Walter Scott, Daniel Defoe o John Bunyam. Incluso trataba de llamar su atención vistiendo la ropa de su hermano y silbando a su manera, de forma que su madre encontrara consuelo en el hecho de que su hijo fallecido sería por siempre un niño, que nunca crecería ni la abandonaría. Sí: al modo de los niños perdidos que habitan la isla de Nunca Jamás.

Casi paradójicamente, la idea de los niños que no crecen parece que va madurando en Barrie. En 1897 conoce a la familia Llewelyn Davies, con cuyos hijos coincidía frecuentemente en Kensington Gardens –donde se erige desde 1912 una pequeña estatua en bronce de Peter Pan-, donde solía pasear. Allí, entretenía a los niños haciendo muecas y contándoles historias. A ellos está dedicada la historia de Peter Pan: para entretener a George y Jack, Barrie, se inventa que el pequeño de los hermanos, de nombre precisamente Peter, puede volar. Su idea es que los niños, antes de nacer, son pájaros, y que sus padres tienen que poner barras en las ventanas de sus cuartos de juegos para evitar que escapen.Los-allahakbarries

Además de los Llewyn Davies, que sin duda marcaron notablemente la vida y carrera de J. M. Barrie, el creador de Peter Pan tiene un nutrido círculo de amistades: mantiene correspondencia con Robert Louis Stevenson, que ya por entonces vive en Samoa; es vecino de George Bernard Shaw, buen amigo de H. G. Wells (quien se preocupó activamente cuando Barrie sufrió su divorcio) y del explorador Robert Falcon Scott, de cuyo hijo fue padrino, y de cuyas últimas cartas antes de fallecer en su exploración al Polo Sur, Barrie sería uno de los destinatarios: en ella Scott le pide que cuide de su mujer y su hijo –de nombre, también, Peter-. El leal y sensible Barrie se sintió tan honrado que atesoró esta carta, llevándola consigo todos los días de su vida.

No es extraño, pues, que siendo buen amigo de sus amigos, estos le correspondieran a su llamada para llevar a cabo otra de sus aficiones favoritas: el cricket. En 1890, Barrie decide fundar un equipo, al que llamó Allahakbarries. El nombre se inspira en el árabe Allah akbar, creyendo que significaba ‘Que el Cielo nos ayude’ (Heaven help us), algo que tal equipo tenía que repetir a menudo, cuando, en realidad, significa ‘Dios es grande’. Pero así quedaba también el nombre de Barrie incluido en el juego de palabras del título.

Esta exclusiva selección incluía personalidades tan notables como Rudyard Kipling, H. G. Wells, Arthur Conan Doyle, P. G. Wodehouse, G. K. Chesterton, Jerome K. Jerome, A. A. Milne, E. W. Hornung, Henry Justice Ford, A. E. W. Mason, Walter Raleigh, E. V. Lucas, Maurice Hewlett, Owen Seaman, Bernard Partridge, Augustine Birrell, Paul Du Chaillu, Henry Herbert La Thangue, George Cecil Ives, y el hijo de Alfred Tennyson. Por supuesto, no podía faltar un Llewelyn Davies, y allí estaba George.

La verdad es que el entusiasmo de Barrie por el cricket eclipsaba su talento para el mismo. Pero él no había reclutado un equipo con ningún criterio atlético, no. Su lema para la selección era:

With regard to the married men, it was because I liked their wives, with the regard to the single men, it was for the oddity of their personal appearance.

Así que, por ejemplo, para empezar, el naturalista Joseph Thomson llevó unos pijamas, en vez del clásico equipamiento blanco para el tradicional deporte británico.

De entre sus gestas memorables, cabría destacar que, justo antes de su primer partido, Barrie se encontró a sus compañeros de equipo (¿con los pijamas de Thomson?) discutiendo por qué lado se sujetaba el bate de cricket; el mismo Barrie se reconocía lento, y confesaba que después de devolver la pelota, sencillamente iba a sentarse en el césped en un lateral y esperar a que le llegara desde el otro extremo, lo cual “a veces sucedía.” Por no mencionar a uno de sus jugadores – tal vez Bernard Partridge, que tenía un ojo vago y rara vez podía acertar con su puntería- de quien afirmaba que bateaba todo menos la pelota. O uno de sus colegas franceses, que cuando el árbitro exclamaba “over”, entendía literalmente que el partido había acabado, y se iba.

En un intento por coordinar lo que amenazaba el desastre, Barrie escribió un librillo de consejos para su equipo, en el que les recomendaba cosas como no practicar antes de cada partido, para que el equipo rival no se confiara, o “una vez que hayas bateado la pelota, corre de inmediato, no te quedes a aplaudir.”

De todos ellos, el único que sí conocía bien el juego era Sir Arthur Conan Doyle: es sabido que era un excelente deportista en muchas disciplinas. De él, Barrie reconoce que es “a grand bowler. Knows a batsman’s weakness by the colour of the mud on his shoes.”

Sin duda, jugaban por “amor al arte”, por el mero placer del juego y el compañerismo. Y, en todo momento, Barrie desbordaba optimismo y no escatimaba elogios y palabras de ánimo para sus compañeros. “Has conseguido un buen primer golpe, aunque no hayas tenido suerte en el segundo”, le diría a uno de sus colegas; o “has hecho una buena carrera de 14 [metros], has estado muy cerca de ganar”, a otro (2). En alguna ocasión, Barrie justificaba a sus compañeros de equipo: the more accomplished a man was at writing, the worse he played.

Desafortunadamente, el equipo no duró mucho y su final no fue tan jovial como su carrera: el advenimiento de la Primera Guerra Mundial puso fin a tan entretenida empresa. En aquellos días, Barrie escribiría en su diario:

The Last Cricket Match. One or two days before war declared – my anxiety and premonition – boys gaily playing cricket at Auch, seen from my window. I know they’re to suffer. I see them dropping out one by one, fewer and fewer (…)

El breve libro de consejos (apenas tenía 40 páginas) que J. M. Barrie escribió para sus Allahakbarries, tuvo una versión revisada en 1899, y se reimprimió posteriormente, en 1950, con una introducción de Donald Bradman. Actualmente, es considerado un ‘libro raro’, y es muy buscado por los coleccionistas.

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(1) El Great Ormond Street Hospital es un hospital infantil, situado en el barrio de Bloomsbury de Londres, y forma parte del Great Ormond Street Hospital for Children NHS Foundation Trust.

(2) Las carreras en cricket son de unos 20 ó 30 metros.

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Vía| Barrie, J. M: Margaret Ogilvy, 1896; Barrie, J. M: Peter Pan, 1911 (Ed. de Everyman´s Library, 1992); Dunbar, Janet: J. M. Barrie: The Man Behind the Image. Collins, 1970; Telfer, Kevin: Peter Pan’s First XI: The Extraordinary Story of J. M. Barrie’s Cricket Team. Ed. Hodder & Stoughton, 2010.

Imagen| Equipo Allahakbarries

En QAH| Arthur Conan Doyle: el escritor que hacía espiritismo, Robert Louis Stevenson: caballero Tusitala

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