Especial El Bosco, Patrimonio 


La locura como temática en la obra del Bosco

Genio visionario y enigmático, Hieronymus Bosch supo reflejar como nadie la decadente y oscura sociedad medieval que lo vio nacer. Sus pinceladas permiten vislumbrar un mundo terrorífico y fascinante al mismo tiempo, donde costumbres, leyendas, religión, supersticiones, folclore, misticismo, simbología, delirio y locura, tentaciones y vicios convergen en un complejo y prolífico panorama temático, cargado de tonos burlescos, grotescos, oníricos y fantásticos, que configuraron su legado como la antesala del surrealismo.

A través de estas líneas vamos a adentrarnos en la curiosa visión de la “locura” que poseía el pintor, utilizando como canal conductor principal dos de sus obras más representativas en esta temática: “La Nave de los Locos” y “La extracción de la piedra de la locura”.

A pesar de haber sido cultivada precedentemente, fue durante la transición hacia la Edad Moderna (siglos XV-XVI), cuando esta temática adquiere gran poder, como consecuencia de la vasta influencia de la literatura, el teatro popular, las escrituras religiosas o las fábulas. Asimismo, se ha de tener en cuenta que la concepción de la locura mayoritariamente sostenida en la actualidad difiere altamente de la imperante durante el Medievo, donde era mucho más difusa.  No se trataba de una patología médica, sino más bien un concepto con implicaciones más vinculadas a la moralidad. Se podría decir que se asemejaba más a lo que hoy conocemos como “necedad”. Solo a través de ese estado de ingenuidad, estupidez y arbitrariedad se ponía en entredicho los diferentes tabúes de la época, aquello que nadie era capaz de decir. El individuo demente no solo era aquel que tenía una enfermedad mental, sino cualquiera que adoptara una actitud que no se correspondiera con las reglas sociales establecidas y comúnmente aceptadas, como pecadores o bufones. Es por ello que el Bosco, a través de sus “locos”, fue capaz de denunciar sutilmente los más infames y recónditos defectos del ser humano.

La Nave de los Locos. El Bosco.

La Nave de los Locos. El Bosco.

En su “Nave de los Locos” vemos claramente la influencia de la obra literaria de Sebastian Brant, publicada en 1494 con el mismo nombre. En ella, Brant planteó la locura como pecado, describiendo una humanidad perdida por sus vicios, filosofía que tomó el artista flamenco para realizar esta obra pictórica. Teniendo su sede permanente en el Museo del Louvre de París, carece, al igual que muchas otras de sus pinturas, de datación unánime, siendo por lo tanto clasificada como posterior a 1490. Creada en óleo sobre tabla (58 cm x 33 cm), representa una escena donde aparecen en primer plano un fraile franciscano y una monja tocando el laúd sentados en una barca a la deriva, intentando coger con su boca una galleta que cuelga de una cuerda, ritual de una conocida costumbre popular. El resto de la composición se inmortaliza con la representación de diversos arquetipos de la depravación humana, como borrachos, ladrones, religiosos o bufones; incluso el mismísimo Diablo espía insidiosamente a través de las hojas del árbol de Mayo que sirve de mástil a la nave (considerando otras versiones que se trata de un búho, símbolo de la herejía). Todos los pasajeros, alegres y embriagados, dan rienda suelta a su libre albedrío, comiendo y bebiendo sin cesar, excepto el bufón, que parece meditar. Es aquí donde el Bosco muestra las dos concepciones de la locura, la medieval, como sinónimo de pecado y representada por la mayoría de pasajeros de la barca; y la renacentista, a través de la figura burlesca.

Su trasfondo nos remite a una profunda crítica de la comunidad medieval, así como la conducta de sus individuos integrantes: la pérdida de los valores eclesiásticos, la corrupción de la iglesia, la negligencia religiosa, las vicios y pecados humanos, el juego o la bebida son solo algunos de los elementos duramente denunciados en este cuadro, siempre acompañados de una insondable simbología, siendo algunos ejemplos la bandera con la media luna musulmana como representación de la herejía, el laúd y las cerezas como símbolos del erotismo, o el agua como encarnación del pecado de la gula y la lujuria. Además, cabe decir que fue parte integrante de un tríptico desmantelado, complementándose esta obra con la “Alegoría de la glotonería y la lujuria” (Universidad de Yale, New Haven), “La muerte de un avaro” (Galería Nacional de Washington), y “El vendedor ambulante” (Museo Boymans de Rotterdam).

La Nave de los Locos. Detalle.

La Nave de los Locos. Detalle.

Por otro lado, y siguiendo esta estela temática, debemos destacar también “La Extracción de la piedra de la locura”. Datada entre 1501 y 1505, este óleo sobre tabla (48,5 cm x 34,5 cm) nos desvela la tradición popular que asociaba la demencia a una piedra alojada en el cerebro, tomando en este caso la metáfora en sentido estricto. El artista reflejó este concepto en el medio rural, alrededor de un círculo decorado con lazos dorados y una inscripción en letras góticas: arriba se puede leer Meester snijt die keye ras  (Maestro, quítame pronto esta piedra); y  abajo, Myne name is lubbert das (Mi nombre es Tejón Castrado).

Extracción de la piedra de la locura. El Bosco.

Extracción de la piedra de la locura. El Bosco.

La escena nos muestra a un robusto paciente atado a un sillón, mientras un falso cirujano le realiza la operación. El embudo invertido de su cabeza simboliza el engaño, dejando al descubierto su condición de estafador. El objeto que le está extrayendo no se trata de una piedra, sino más bien un tulipán, lo que se ha interpretado como una clara referencia sexual: el cirujano no intenta devolver la cordura al paciente, sino más bien castrarle, para anular su lascivia interna y reconducirlo por la senda de la moral cristiana (teoría reforzada por el nombre de “Lubbert Das”). Vemos como el artista trasforma, a través de juegos verbales y visuales, un dicho popular en imagen, y vuelve a plasmar en su esencia la ideología del pecado (en este caso la lujuria) como locura.

Concluyendo, podríamos decir que el Bosco cultivó como nadie el arte de la crítica social mediante la iconografía y el simbolismo, de ahí el atractivo que suscita su obra ante los ojos del espectador.

 Vía| González Hernando, I. (2012). La Piedra de la Locura. Revista Digital de Iconografía Medieval, vol. IV, nº 8,  79-88, Museo del Prado, Museo del Louvre

Más información| Aparences, Historial de Diseño

Imagen| La Nave de los Locos, Detalle de la Nave de los LocosExtracción de la piedra de la locura

En QAH| ¿Qué es la nave de los locos?Arranca el especial: el Bosco, El origen del Bosco, La exposición V Centenario.

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