Historia 


Locura romántica bávara

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Un joven Luis II de Baviera

La locura no es solo patrimonio de la plebe, a lo largo de la historia han sucedido casos de locura en varios monarcas europeos. El ejemplo más claro y tópico a la vez, es el de “La loca” por excelencia: Juana I de Castilla. Siendo reina legitima de los reinos de Castilla y Aragón, fue apartada y enclaustrada por su esposo Felipe “El Hermoso” y su padre Fernando II de Aragón por no tener plenas facultades para reinar debido a su supuesta locura.

Juana y varios casos más hicieron de preludio a un rey bávaro que reinó de 1864 a 1886 en Baviera, actualmente estado confederado de Alemania. Luis II de Baviera, hijo de Maximiliano II y María de Prusia,  jugaba e imaginaba ser un caballero en busca de aventuras en el castillo de Hohenschwangau, rodeado de inmensos bosques muy abundantes en esa región. Prácticamente retenido en el castillo por su madre, María, que no tenía mucho interés en que este pequeño príncipe jugara ni se relacionara con otros niños de “Menor educación”, hizo que el pequeño Luis se refugiara en dos cosas principales: Las novelas románticas caballerescas, muy de moda en esa época, y como no, en su imaginación.

Sus padres, los reyes de Baviera en ese momento, no estaban muy interesados en cuidar a sus hijos, de ahí que el infante Luis se empezara a obsesionar y a viajar con la mente a mundos de dragones y princesas en los que el era el protagonista. Algo que ayudó a esto fue sin duda el castillo de Hohenschwangau, construido por su padre, Maximiliano II de 1833 a 1837, anteriormente, una fortaleza construida por los Caballeros del cisne en el  siglo XII, dio a Luis un escenario perfecto para sus aventuras caballerescas.

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Richard Wagner

Pasados los años, nuestro rey conocerá a un compositor y a su obra que lo llevaría a la “Locura” y lo perseguirá durante toda su vida hasta su muerte en 1888. Ese compositor se llamaba Richard Wagner. Nacido en Leizpig en 1813, este compositor cautivó e incluso enamoró a Luis II con sus composiciones y sobre todo, con sus óperas archiconocidas como “Lohengrin” o “Tanhäuser”, obras que se caracterizan sobre todo por su carácter épico, con momentos de suspense que explotan en otros momentos que hacen viajar a la imaginación a una verdadera “Cabalgata de las Valkirias” (título de una de sus composiciones más conocidas).

Un 10 de marzo de 1864 moría el rey Maximiliano II, dejando al joven Luis como heredero al trono bávaro. Él, asustado por tan altísimo cargo, no se sentía preparado para reinar ya que, quizás, por culpa de sus padres, no tuvo la educación ni la actitud necesaria para afrontar el trono. Pero para nuestra sorpresa, el recién coronado Luis II tomó el trono, no con la típica actitud de monarca déspota que se ha estilado a lo largo de la historia, sino con actitud de héroe, “Un heroe para el pueblo”, digno de novelas caballerescas de las que tanto disfrutaba, o de los protagonistas operas de su amado Wagner. Y así fue, nuestro ahora rey se centró más en lo que el creía que debía hacer, dejando a un lado la política del reino, llegando más tarde a enfadar a ministros y demás por falta de interés en su gobierno.

Pero no podemos culparle por ello, ese niño mayor, no preparado para reinar, solo quería vivir aventuras y sentir lo que debieran sentir sus héroes favoritos en países de cuentos de hadas y temibles bestias y dragones que hacían volar la imaginación de los lectores. De ello surgió la leyenda negra, y casi con razón , ya que, solo hace falta ver las construcciones megalómanas que mandó construir, como puede ser el famosísimo Neuschwastein, mil veces visto por todos en diversas postales, libros y demás como el perfecto castillo de cuento de hadas, rodeado por altas montañas y frondosos bosques. Justo la imagen que pretendía dar el ya no tan pequeño Luis.

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Castillo de Neushwastein

Por órdenes de Luis e inspirado casi por completo en las óperas de Wagner y sus novelas caballerescas preferidas, el castillo de Neuchwastein se construyó por completo en estilo ecléctico siendo cada estancia de un estilo historicista diferente, como pueden ser el salón del trono construido en el año 1886 (año de la muerte del Luis) en estilo neobizantino, o sus alcobas privadas en estilo neogótico. Creando con todo esto un mosaico de estilos artísticos y lugares mágicos en los que perderse e imaginar una aventura en cada estancia. Aún siendo criticado por muchos y amado por otros muchos, este castillo sería la prueba más fehaciente de las intenciones de Luis y de su “Locura”.

En otros castillos construidos por él como el de Herrenchiemsee o Linderhof, se decantó por estilos más dignos de realeza, como pueden ser el neobarroco o neo rococó, queriendo con esto engrandar su grandeza, valga la redundancia, al estilo de uno de sus referentes preferidos como fue el Rey Sol, Luis XIV de Francia, dedicándole casi por completo el castillo de Linderhof, poniendo incluso alguna escultura de este monarca en varias de las estancias. O también, y en el caso del castillo de Herrenchiemsee, copiar, o por lo menos intentarlo, el mismísimo palacio de Versalles. Concentrado en sus castillos y en su grandeza como rey, dejó al margen la mayoría de asuntos de estado, cabreando, como ya he citado antes, a ministros y demás autoridades bávaras, llegándose a especular que su muerte en 1886 fue conspiración de ellos, cansados de la falta de interés de Luis.

Todos llamaríamos loco a un tipo así, pero propongo que todos intentemos por un momento meternos en la mente de este joven rey: La mayoría de su vida aislado motivo de su estatus como  futuro monarca, unos padres no interesados en sus hijos, prácticamente obligado a reinar, obligado también a prestar atención a asuntos muy lejos de su interés, etcétera. Y lo mismo ha pasado con infinidad de personajes históricos tachados de locos, y quizás lo estuvieran, pero siempre por experiencias traumáticas o no, que por suerte o por desgracia hicieron a estos personajes ser así y ser catalogados como “locos”, y como he citado antes, no podemos culparles, en este caso, culparle por ello.

 

En colaboración con QAH| El Gnóstico Escéptico

Vía| Neuschwastein

Más información| Disfruta MunichArchivo Richard Wagner

Imagen| Luis II de Baviera, Richard Wagner, Neuschwastein 

 

 

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