Historia 


Lo Rat Penat, un dragón venido a menos

Actual escudo de la ciudad de Valencia

Actual escudo de la ciudad de Valencia

En Europa, y en concreto en España, gozamos de una riquísima cultura heráldica, la cual nos ha dejado iconos muy representativos de naciones, regiones y ciudades. Esta tradición heráldica, de origen eminentemente medieval, se ha apoyado y entremezclado muy habitualmente con leyendas que refuercen, ensalcen y glorifiquen el origen del símbolo en cuestión y por tanto el del lugar de pertenencia. Pero lo cierto es que los orígenes de los símbolos es de lo menos épico que nos podemos encontrar si hacemos un repaso por la historia, siendo en ocasiones incluso bastante absurdos, o por lo menos nada relacionados con las legendarias historias con las que se les asocia. En España tenemos muchos de esos casos de símbolos con una explicación más sensata que la de la leyenda, pero en esta ocasión nos vamos a centrar en el del símbolo valenciano por antonomasia: el murciélago.

A decir verdad, los animales son muy comunes en heráldica, pero uno como el murciélago no es precisamente de lo más habitual. Si echamos una vista a su difusión vemos que es un elemento recurrente de distintos puntos de la antigua Corona de Aragón, apareciendo en los escudos (antiguos o actuales) de sus principales ciudades como Barcelona, Palma y Valencia, siendo de esta última su principal icono. Ahora bien, ¿dónde está el origen de que este alado mamífero, no muy apreciado por el común de la gente, “anide” en las coronas de los escudos de estos lares? Empecemos primero pues por la leyenda: según la historia recogida en el Llibre dels Feits, una de las cuatro grandes crónicas de la Corona de Aragón, estaba el rey Jaime I el Conquistador sitiando la ciudad de Valencia para ganarse su histórico sobrenombre cuando una noche, mientras todos dormían, un murciélago se golpeó con armas, armaduras y demás enseres del campamento, tirándolo todo y armando gran estruendo cerca de la tienda del rey, lo cual hizo que se despertara y, una vez desvelado su sueño, pudiera comprobar que estaba a punto de recibir un ataque por sorpresa de las tropas de la ciudad. Dio pues la alarma y las tropas catalano-aragonesas pudieron prepararse y provocar que los atacantes se retirasen. A los pocos días la ciudad fue conquistada. Según el relato, del que encontramos una versión parecida para el caso de la ciudad de Palma, el rey Jaime I quiso honrar al providencial murciélago colocándolo sobre el escudo de la ciudad. Hasta aquí la leyenda de la que como historiadores que somos nos debemos de creer poco, máxime si además tenemos nociones básicas de zoología y tenemos constancia del portentoso sentido de la localización del que hacen gala los murciélagos, así que lo de nuestro nocturno amigo chocándose con algo pues como que no.

Armas de Pedro IV el Ceremonioso con la cimera del dragón y actual escudo de la Comunidad Valenciana.

Armas de Pedro IV el Ceremonioso con la cimera del dragón y actual escudo de la Comunidad Valenciana.

¿Cuál puede ser entonces el origen real del uso de este curioso animal en la heráldica de la Corona de Aragón? Pues bien, parece ser que tendríamos que irnos un poco más adelante de la figura de Jaime I y su conquista y llegar hasta la de Pedro IV el Ceremonioso. Tras la conquista de Valencia hasta la llegada de Pedro IV no hay constancia del uso del murciélago u otro animal, ya que solo se usaba un típico y simple escudo cuatribarrado que coexistía con uno más primitivo que reflejaba una ciudad rodeada por las olas del mar que acabaría cayendo en desuso, lo cual no se corresponde con el homenaje de Jaime I de la leyenda. Sería Pedro IV el Ceremonioso el que diera origen a la existencia de dicha figura animal en los escudos de la Corona, si bien en principio hablaríamos de otro muy distinto, mitológico de hecho, como es el dragón. Este rey decidió usar un dragón como cimera (un adorno añadido para colocar sobre un yelmo o una corona) de sus propias armas por alguna razón. Intentar descifrar el motivo por el cual se decantó por él es tan subjetivo como intentar desentrañar los gustos del rey, a saber, pero como a los historiadores nos chifla especular e investigar barajamos distintas posibilidades: la primera que es un animal muy recurrente en heráldica por sus connotaciones mitológicas y lo imponente del mismo, segundo que además es típico en la propia tradición catalano-aragonesa, en la que está muy presente la historia del dragón y San Jorge/Sant Jordi y tercero por la posibilidad de aprovechar la entitulación de Rei d’Aragó con la forma Rei Dragó, dada la similitud fonética, lo que sería un gran ejercicio de marketing por su parte.

Armas del Rey de Aragón en el Libro da Nobreza e Perfeiçao das Armas, de Antonio Godinho, c. 1522 donde ya se confunde al dragón con el murciélago.

Armas del Rey de Aragón en el Libro da Nobreza e Perfeiçao das Armas, de Antonio Godinho, c. 1522 donde ya se confunde al dragón con el murciélago.

Pedro el Ceremonioso, en reconocimiento a la resistencia ofrecida por Valencia a Pedro el Cruel de Castilla durante la Guerra de los Dos Pedros (1356-1365), le concederá a la ciudad de Valencia el derecho a utilizar sus armas y la corona real, con la dicha cimera del dragón, y que actualmente es el escudo de la Comunidad Valenciana. Con el paso del tiempo la antigua vibra, como también se conocía al dragón, se llegaría a identificar con un murciélago y tomó también la forma.  Pero, ¿cómo paso el dragón a ser un murciélago? Al parecer, la representación gráfica del dragón acabó resumiéndose en un bicho con alas y la referencia real más cercana a cualquiera que la representara era la del murciélago, si a eso le sumamos la posible derivación de las palabras Drac Penat (dragón alado) a Rat Penat (murciélago, literalmente rata alada) y la existencia de la leyenda de Jaime I de las crónicas pues ya tenemos todos los ingredientes para que el dragón se transforme en murciélago. Ya a comienzos del siglo XVI aparecen las primeras representaciones gráficas del yelmo real con el Rat Penat y durante el siglo XVII se confunden con frecuencia ambas formas, afianzándose finalmente la del murciélago que se terminaría de imponer finalmente con el romanticismo del siglo XIX. Así que cuando veáis el murciélago de Valencia pensad que es un terrible dragón un tanto escuchimizado y venido a menos.

* Vía| MENÉNDEZ PIDAL DE NAVASCUÉS, F., «Los reyes de Aragón», Símbolos de España, Madrid, Centro de Estudios Políticos y Constitucionales.
* Imagen|Armas de Pedro IV el Ceremonioso, escudo de la ciudad de Valencia, armas del Rey de Aragón.
* En QAH|Hércules en el escudo de Andalucía, ¿Cuál es el origen de la esvástica?, Los bestiarios medievales, El grifo en el imaginario medieval.

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