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Lo que te dijeron

Llega un día en el que la madurez te alcanza y te reconoces a ti mismo cuestionando lo que antes, ni por asomo, dudabas. Y es que quizá lo que un día te susurraron, ahora te produce un estruendo. Ya nada suena igual dentro de ti.

No se trata de que fuera erróneo aquello que escuchaste. Estoy convencida que iba destinado a ti y a ese preciso momento. Pero piensa si lo que te dijeron un buen día, sigue cobrando sentido en tu vida de hoy. Si lo que te puso en aquel momento en pie sigue dinamizando tus pasos ahora.

¿Por qué, a veces, nos aferramos a eso que nos dijeron? ¿Por qué tomamos como nuestras opiniones que salieron del corazón de otro?

Altavoz

Puede que valga la pena traducir ese mensaje que hemos recibido y convertir lo que un día nos dijeron en lo que hoy nos repetimos nosotros, con la autenticidad de esas palabras que sólo pueden salir de nuestros labios.

Lo que te dijeron fue que debías portarte bien en clase. Luego aprendiste que elegir hacer el bien fuera de ella cobraba todo de sentido.

Lo que te dijeron fue que debías preguntar cosas importantes. Pero se olvidaron de decir que justo esa pregunta que te daba vergüenza hacer era la más importante.

Lo que te dijeron fue que el partido se ganaba metiendo goles. Y comprobaste, en el terreno de juego, que sin defensas en la portería no se logra la victoria.

Lo que te dijeron fue que la música no te daría de comer. Pero hoy bien sabes que es lo único que te alimenta el alma.

Lo que te dijeron fue que sólo puedes soñar dormido. Sin embargo, para ti, los mejores sueños son los que ocurren despiertos.

Lo que te dijeron fue que, en la vida, hay que hacer lo que se debe. Más tarde descubriste que lo que realmente se debe hacer es aquello que se quiere.

Lo que te dijeron fue que tenías que tomarte la vida en serio. Por eso, decidiste vivir desde la alegría.

Lo que te dijeron fue que hay que estar siempre dispuesto a ayudar al otro. Pero nadie te aviso de que dejarse ayudar era, a veces, lo más difícil.

Lo que te dijeron fue que tenías que rodearte de personas que te convinieran. Por eso, elegiste acercarte a aquellos que no tenían aparentemente nada para ofrecerte a cambio.

Lo que te dijeron fue que en la vida hay que ser feliz con lo que se tiene. Pero el verdadero aprendizaje es ser feliz con lo que se es.

Lo que te dijeron fue aquello que le valió a otro como excusa para no afrontar su vida. Sólo tú puedes quitar el disfraz a esas palabras para descubrir lo que te invita a vivir la tuya en mayúsculas.

Imagen| Altavoz

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