Coaching Profesional 


Lo que necesito

A estas alturas, mi proyecto casi, casi, tiene forma. ¡Qué ilusión!  Puedo felicitarme porque soy la alumna más aplicada en clase, la que más se documenta, la que entrega sus deberes… Con suerte, me acuesto antes de las dos. Eso sí, muy satisfecha. Bueno, humildemente satisfecha. Después de todo, estoy empezando desde cero…. Cero en conocimiento de gestión empresarial, cero en innovación, ventas, todo. ¡Todo! ¡La verdad es que no tengo la más remota idea de nada! Ni de lo que hay que hacer, ni de cómo.

Y la culpa es de los magníficos ponentes, todos empresarios de éxito, que me han dado unas clases impagables. Me dan ataques de pánico si me vienen a la cabeza algunas de las perlas que me han enseñado:

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El duro camino del emprendedor

El emprendedor debe seguir su vocación. Dedícate a eso que podrías hacer a todas horas del día sin cansarte porque nunca tienes suficiente. Estamos en esto, no nos olvidemos, para ganar dinero.

Cuando algo te apasiona, no miras cuánto tiempo le dedicas. Te pasas el día entero haciéndolo, hablando de ello, pensando en ello.
Tengan en cuenta que, cuando deciden emprender, lo que menos van a hacer es aquello a lo que quieren dedicarse. Van a dedicar gran parte de su tiempo a organizar su actividad empresarial: proveedores, gestores, atención al cliente (y mil cosas más).

La presentación de los tres minutos debe contener esto y esto. Debemos conocer muy, muy bien nuestro producto, manejar los datos con exactitud y agilidad. Debemos enfocar el contenido a nuestro oyente. La venta es emocional, no lo olviden. Si no ponen pasión, nadie creerá en ello. El emprendedor vive para su proyecto.Es importante cuidar el tiempo para la familia. ¡No todo es trabajo!

El plan de empresa es la herramienta vital de su proyecto. ¡Es su garantía de supervivencia! Su éxito depende de su planificación. Luego verán cómo el devenir de los acontecimientos los llevarán por otros senderos. No se extrañen si terminan desarrollando otra actividad distinta de la que empezaron, como algunos de los grandes empresarios del mundo, Fulano, Inc., por ejemplo, empezó en su casa, o con un coche y ahora miren.

Y lo peor es que llevan razón. Desde que decidí dedicarme a lo que me gusta, pienso en ello a todas horas, pero ¡apenas lo practico! Siento cómo se me desdobla la personalidad: cuanto más corazón le pongo, más me preocupa el balance; cuanto más perfilo detalles, más me apasiona el proyecto … ¡Necesito un descanso y todavía no he empezado!

Vía| María Delgado

Imagen|Emprender

 

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