Coaching Profesional, Reflexiones 


Lo que enseña el miedo

El miedo es un maestro poderoso. Con miedo se aprende todo muy rápido. El miedo se contagia. El miedo se comparte y hasta se apodera del sistema nervioso. En la jungla, cuando nos atacaba un depredador, el miedo nos salvaba antes de que la razón abriera la boca con su palabrería. El miedo siempre ha sido un maestro eficaz y tenebroso, que imparte sus lecciones en los momentos críticos de la vida: La pérdida de un ser querido, un accidente grave, una enfermedad, una bomba. Todos aquellos lugares a donde no queremos volver jamás nos dejan impregnadas en nuestra cabeza lecciones poderosísimas, que a menudo no podemos evitar aprender a la fuerza. Como lamentablemente se repetía en muchas de nuestras aulas: La letra con sangre entra. Y era cierto.

Pero el miedo puede ir más allá y no huir sino atacar, cuando el ser humano es empujado a sus límites. Porque cuando el depredador mordía tu pierna tras intentar huir de él..¿Qué hacías? Seguramente tratar de lanzar patadas hasta que uno de los dos perdiera el conocimiento. Y si era tu profesor el que te pegaba, seguramente primero tratabas de huir de él, hasta que llegado tu límite le plantabas cara y le pagabas con su misma moneda. Ese es el miedo en su máxima expresión. Atacar para defenderte.

Curiosamente una Física Francesa, Marie Curie, es recordada por una frase en la que decía que “Nada en la vida debe ser temido, solamente comprendido. Ahora es el momento de comprender más, para temer menos.” Y aún con el sonido de las balas de París metido en el cuerpo, me parece que es el momento de lanzar esa misma heroica reflexión, cuando el miedo está por todas partes. Condenando rotundamente cualquier atentado, no caigamos en la tentación de simplificar su significado. Lo animal, lo primitivo, lo que “pide el cuerpo” tras ver las imágenes, los periódicos, los vídeos… es atacar. Pero atacar para defendernos, ¿verdad?

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Pues bien, si en lugar de temer optásemos por intentar comprender la raíz del problema, nos irá mucho mejor a todos en el largo plazo. ¿Qué es lo que ha llevado a hombres y mujeres a la convicción absoluta de que matar y morir es un acto de justicia? ¿Dónde se inculcan y fermentan esos valores? Al poderoso maestro del miedo se le puede hacer frente, pero con un arma aún más poderosa: Una Declaración Universal de la Educación basada en el amor al Ser Humano, con una agenda de aquí a 50 años para llevar educación gratuita y universal a todo el planeta.

Decía María Montessori que “El establecimiento de una paz duradera es la obra de la educación, todos los políticos pueden hacer es mantenerse fuera de la guerra”. Pues bien, va siendo hora de que este asunto llegue a las agendas de los gobiernos, porque no podemos permitir que nuestros nietos, ya sean Europeos o no, vivan con el temor a las bombas, a las balas o a otro Ser Humano. La paz nunca se alcanzará a través de los ejércitos, sino a través de las aulas.

Imagen de Florent Darraut – Kendel Geers. Bajo licencia Creative Commons
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