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Lo que el ojo no ve: el coste social de las casas de apuestas deportivas

Para contextualizar económicamente a las empresas que operan en el sector de las apuestas online, me apoyaré en ciertos datos contenidos en un excelente artículo redactado por mi compañera Mayte en ¡Hagan juego online, señores!, en el cuál, nos habla sobre el desarrollo de la actividad de este sector en el mercado español.

De su mano, aquel día aprendimos que durante el ejercicio de 2013, en España, un total de 300.000 jugadores frecuentes  se jugaron 5.600 millones de euros, generando así unos ingresos brutos para las casas de apuestas de 230 millones de euros (un 98% más que en el ejercicio anterior).

La jugada es clara.

Se acabó eso de jugar contra la banca. Cada vez más, las casas de apuestas online utilizan un sistema de cuotas a las ganancias para obtener sus ingresos. Esto quiere decir que mientras unos jugadores apuestan contra otros, las casas de apuestas no te cobrarán nada por la cantidad que apuestes, sino que se quedarán entre un 3-5% (en función de la casa de apuestas con la que operes) de la cantidad que ganes apostando.

De esta forma, es sencillo advertir la importancia que tienen los departamentos de marketing publicitario en estos negocios, y en concreto, el hecho de que la actividad del mismo esté enfocada a la captación indiscriminada de jugadores, de forma que cuantos más jugadores haya y mayor número de transacciones se realicen, mayores serán los beneficios que en este caso ingrese la banca.

Además, los reducidos costes de su estructura dada la naturaleza del modelo de negocio, les permite invertir una proporción cada vez mayor de sus recursos a operaciones de marketing publicitario (sólo en 2013, destinaron a publicidad 67,55 millones de euros), lo cual se materializa en agresivas campañas publicitarias.

De esta forma, y a pesar de la reciente creación de un Código de home_125_bet_bonus_es1Conducta sobre comunicaciones comerciales de las actividades de juego, las casas de apuestas online llaman la atención de potenciales consumidores de todos los perfiles a través de diversos métodos: ofreciendo bonos regalo para nuevas inscripciones; idealizando la figura del jugador en anuncios en televisión; enviando invitaciones a salas de juego mediante correos SPAM, etc.

No en vano, sus resultados demuestran ejercicio tras ejercicio que lo están haciendo bien, puesto que cada vez juega un mayor número de personas y con una frecuencia más elevada (sepa que la casa de apuestas Betfair, gestiona más de 7 millones de transacciones al día, esto es más que las transacciones operadas por las Bolsas de Londres y Nueva York juntas), y sus resultados de beneficios de explotación lo notan.

Pero además…

Recuerde que todo beneficio tiene su origen en un coste, que en este caso es social. No descubro el mundo si digo que los juegos de azar generan adicción y, siendo malo, llamaré a tal adicción por su nombre: ludopatía.

Así, el componente adictivo del servicio que ofertan, junto con la todavía poco madura regulación jurídica de este modelo de negocio, favorecen la proliferación masiva de nuevos usuarios de este tipo de servicios online (1,4 millones de nuevos registros en 2013).

Niños jugandoDe esta forma, mientras todos tenemos claro las consecuencias negativas del consumo de sustancias como el alcohol, el tabaco o las drogas (gracias a que acertadamente el Gobierno nos las da a conocer una y otra vez), muy poca gente presta atención a las consecuencias negativas reales que tiene sobre la sociedad la práctica de apuestas a través de internet.

Por ejemplo, según la OCU, si el perfil del ludópata tradicional es el de un varón casado de entre 35 y 43 años con un juego medio de entre 3 y 4 mil euros mensuales, con la aparición de las casas de apuestas online, se ha creado un nuevo perfil de adicto al juego, que se corresponde con el de un joven de entre 25 y 34 años que juega aproximadamente 1.700 euros al mes.

Además el informe realizado por la DGOJ sobre el Mercado del Juego Online en España, destaca el hecho de que 1 de cada 5 jugadores es parado y otro estudiante, lo cual nos lleva a pensar que gran parte de los jugadores entienden los juegos de azar como una forma de obtener ingresos, lo que debería calificar su juego automáticamente como irresponsable.

Organizaciones como la Fejar (Federación Española de Jugadores de Azar rehabilitados) ya lo advierten; de los 1,6 millones de casos de ludopatía que tratan en España, la proporción de casos originados por la práctica online de juegos de azar, alcanza ya un 12 por ciento, situándola en el segundo lugar por detrás de las máquinas tragaperras –que llevan funcionando más de 50 años-.

En definitiva, si bien es cierto que el Estado comienza a regular en parte la responsabilidad social de este modelo de negocio, no es menos cierto que esta regulación por ser nueva, es ineficaz. Así, esta especie de limbo jurídico, permite que los resultados de las empresas que operan en este sector sean cada vez mejores, si bien, tenga presente que no dejan de ser obtenidos a costa de la salud social de los mercados en los que operan.

Más información| Informes DGOJ, OCUCasasdeapuestasweb. ABC.

En QAH| ¡Hagan juego online, señores!

Imágenes| PrincipalBono Publicidad, Niños apostando.

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