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Lo importante es participar: STS de 29 de septiembre de 2016

La libre circulación de personas es uno de los derechos nucleares que garantiza la Unión Europea (UE) a sus ciudadanos (arts. 18, 21, 45, 49 y 56 TFUE). Como no podía ser de otra forma, se trata de una prerrogativa desde luego invocable por las personas que, además, son deportistas, tanto profesionales como aficionados –e incluso  instructores, técnicos o entrenadores (en calidad de prestadores de servicios)- proscribiéndose toda discriminación directa basada en la nacionalidad o toda segregación indirecta innecesaria o desproporcionada, así como cualquier obstáculo que dificulte el derecho a su libre tránsito.

No obstante, en el marco de la aplicación de la legislación europea, la Comisión reconoce la especificidad del deporte, de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 165 del TFUE. Por esta razón, acepta restricciones limitadas y proporcionadas al principio de libre circulación relativo a:

  • la selección de atletas nacionales para las competiciones de equipos nacionales;
  • la limitación del número de participantes en una competición y,
  • el establecimiento de plazos para los traspasos de jugadores en deportes de equipo.

Limitaciones que, en todo caso, no se cohonestan ni con la solicitud que la Federación Española de Taekwondo (FET) dirigió al Consejo Superior de Deportes (CSD) para que autorizase una acción positiva – discriminatoria – deportiva a favor de los deportistas nacionales, ni con la subsiguiente resolución del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte de fecha 13 de marzo de 2013, en la que, acogiendo la pretensión de la referida Federación,  autorizó a ésta a la adopción de medidas positivas previstas en el apartado dos de la disposición adicional segunda de la Ley 19/2007, de 11 de julio,  contra la violencia, el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el deporte, a saber, «Asimismo, las citadas entidades deberá modificar, en el mismo plazo previsto en el apartado anterior, su normativa y eliminar cualquier obstáculo o restricción que impida o dificulte la participación en actividades deportivas no profesionales de los extranjeros que se encuentren legalmente en España y de sus familias. Excepcionalmente, se podrá autorizar por el Consejo Superior de Deportes medidas de acción positiva basadas en exigencias y necesidades derivadas del deporte de alto nivel y de su función representativa de España». medallas

Y es que, como recientemente ha señalado la Sala Tercera del Tribunal Supremo en Sentencia de 29 de septiembre de 2016, no está justificada la adopción de medidas discriminatorias que impidan competir en campeonatos nacionales a deportistas no nacionales, cuando la medida se justifica en que tales campeonatos se han utilizado tradicionalmente como criterio para confeccionar los equipos nacionales que representan a España en las competiciones relevantes de la temporada. Y resulta injustificado puesto que de la prueba practicada y de la documental presentada en aquel supuesto, resultó indubitado que los criterios establecidos por la correspondiente Comisión Técnica de la FET no determinan como requisito excluyente para formar parte de los equipos que representan a España, el ser campeón de España. Efectivamente, haber ganado el campeonato de España es uno de los criterios de selección de deportistas, pero, aún cuando no se haya ganado, el deportista puede integrar el equipo si la comisión técnica considera que se trata de un competidor idóneo para el equipo nacional. De ello resulta que la aplicación la disposición adicional segunda de la referida Ley 19/2007 en casos así, es incorrecta,  pues no concurre el elemento de exigencias y necesidades derivadas del deporte de alto nivel y de su función representativa de España. Además, y en el caso examinado,  siendo el deportista excluido un nacional europeo –francés con residencia en Málaga-, ha de tenerse en cuenta la doctrina del TJUE, en cuanto afirma que la restricción del ámbito de aplicación del Tratado debe limitarse a su objeto. Recuérdese en este sentido la doctrina establecida por el TJUE (STJUE 11 de abril de 2000, c-51/96 y c-191/97, entre otras) en la que se subraya que este tipo de restricciones del ámbito de aplicación del Tratado debe limitarse a su objeto y no puede ser invocada para excluir del mismo toda una actividad deportiva ( sentencias de 14 de julio de 1976, Donà, 13/76 , Rec. p. 1333, apartados 14 y 15, y Bosman, antes citada, apartados 76 y 127).

En otras palabras y gráficamente, si la Federación Española de Atletismo empleara, es un suponer,  como único y exclusivo criterio de selección para la configuración de su equipo nacional a los campeones de sus respectivas disciplinas atléticas, la aplicación de la disposición adicional segunda de la Ley 19/2007 estaría más que justificada y su invocación sería de obligada observancia si, por ejemplo, el británico Mo Farah solicitara participar en la prueba nacional de 5.000 o 10.000 metros, el francés Lavillenie lo hiciera en pértiga o la polaca Anita Włodarczyk  decidiera abandonar su Rawicz natal para lanzar el martillo en nuestro país.

 

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