Economía y Empresa 


¿Llegarán los endowments a la universidad española?

Sin duda alguna América es el país donde la filantropía ha alcanzado su máximo desarrollo. Los americanos consideran a las donaciones un rasgo distintivo de su identidad cultural, una parte integral de ese famoso estilo de vida conocido como American way. Grandes empresarios como Warren Buffet, Ted Turner o Bill Gates sostienen que existe una obligación moral de regresar a la sociedad parte de la riqueza conseguida; todos tenemos en la cabeza alguna película norteamericana en la que un ex-alumno de éxito salva a su institución académica y le garantiza el futuro a través de un endowment.

Con más de 150 años de historia, los endowments responden a la necesidad de las grandes fundaciones norteamericanas de comprometerse con desarrollos a muy largo plazo. Podemos definirlos como donaciones de dinero o bienes a una institución con la condición de que el principal sea invertido y permanezca intacto a perpetuidad. A diferencia de una donación tradicional,  estos fondos pretenden crear un patrimonio a largo plazo aplicando la asignación en fondos de inversión y utilizando solamente una extracción periódica del interés generado. Son, por tanto, donaciones con unas características específicas:

  • Protegen el capital a largo plazo y lo consolidan.
  • Controlan el riesgo y la liquidez.
  • Son estables e intergeneracionales.
  • Ofrecen rentabilidad a corto y largo plazo.
  • Apuestan por una cartera diversificada entre las distintas clases de activo.
  • No tiene horizonte temporal preestablecido.
  • Aplican la filosofía de la Teoría Moderna de Carteras de Markowitz, que sostiene que la rentabilidad ajustada al riesgo de una cartera puede optimizarse diversificando en activos con distintas correlaciones.

Estos fondos dotacionales están muy extendidos entre las fundaciones, universidades y entidades religiosas de USA, Canadá y Reino Unido. En el caso de las instituciones académicas, la Universidad de Harvard encabeza el ranking con más de 37,6 mil millones de dólares seguida por Yale con 25,5 mil millones. En ambos casos sus fondos de inversión se han posicionado entre los diez mejores endowments de los 800 que existen actualmente en Estados Unidos, y ambas se han convertido en los inversores más admirados al ser capaces de financiar una tercera parte de su presupuesto con los intereses anuales generados. Para hacernos una idea de su éxito basta saber que, durante los últimos 15 años, la rentabilidad anualizada cosechada por Harvard y Yale ha duplicado la generada por una cartera mixta compuesta al 60% por renta variable estadounidense y al 40% por renta fija.

Constituir un endowment para garantizar el futuro

Constituir un endowment para garantizar el futuro

En España, tomando buena nota de los casos de éxito de los centros educativos americanos,  estas estrategias se han empezado a ejecutar de diferentes maneras tanto en universidades públicas como privadas. En cuanto a las universidades públicas, se están realizando diferentes tipos de actuaciones como capación de fondos a través de sus fundaciones, fomento de la cultura filantrópica en la comunidad universitaria, promoción del mecenazgo a través de los consejos sociales o colaboración con las organizaciones de antiguos alumnos para fomentar la captación de fondos. En el caso de las instituciones privadas, la Universidad de Navarra o escuelas como IESE, IE Business School o ESADE se han sumando al endowment como fuente de financiación para poder ofrecer becas en sus programas de posgrado y programas de prácticas en empresas.

Las universidades progresan si su programa estratégico, además de contratar a los mejores docentes o consolidar su programa de becas, contempla el fortalecimiento de toda la infraestructura necesaria. Pero la planificación resulta imposible con una sola fuente de ingresos; en muchas universidades españolas los fondos públicos son superiores al 80% de los recursos y en las privadas la subsistencia depende cada año de sus tasas académicas. El endowment no debe ser una alternativa a la financiación actual pero sí parece claro que es una vía a explorar porque las mejores universidades deben ser independientes y contar con fuentes de ingresos diversificadas como subvenciones, recursos de investigación, ingresos por matrículas, cuotas de antiguos alumnos o donaciones. Y saber que conseguirán más fondos si captan estudiantes con talento; si sus programas docentes son atractivos; si su investigación es competitiva; si fomentan el emprendimiento; si sus graduados están agradecidos; y si constituyen un endowment que les ayude a proteger su futuro.

Es indudable que España va un paso por detrás frente al concepto americano de devolver a la sociedad lo que ella nos da. Pero si queremos universidades independientes tendremos que mirar al otro lado del charco y bailar al ritmo de endowment.

Vía| Pesquisa

Más información|U.S. News, Funds people, Universídad

Imagen| investingnews

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