Actualidad Económica, Economía y Empresa 


Libertad vs. Intervencionismo: Dos realidades empíricamente contrastables

Uno de los principales debates ideológicos que se vienen desarrollando a lo largo de toda la historia de la economía es la oposición entre la libertad y el intervencionismo. La libertad aboga por el libre juego de la oferta y la demanda a fin de fomentar el bien común y el ajuste natural del mercado. Por otro lado, el intervencionismo se basa en la acción de las diferentes administraciones estatales con el objeto de regular la actividad económica, tanto del sector público como del privado, reduciendo así la autonomía y la capacidad de generación de riqueza por parte de los individuos.

Ambos sistemas, como todo en esta vida, poseen sus ventajas y sus inconvenientes; pero tras analizar y comparar diversos informes, me gustaría exponer algunos datos que reflejan las evidentes diferencias en cuanto a desarrollo económico de ambos modelos. Para ello tomaré como referencia algunos de los ámbitos, económicos y no económicos, que considero más importantes para conocer el estado económico y social de un país: Tasa de desempleo, PIB per cápita, índice de percepción de la corrupción y posición en el Índice de Desarrollo Humano (IDH). Además, incluiré datos de la posición de los países en el ranking del informe Doing Bussines 2014.

Tras consultar el informe de “The Heritage Foundation” referente a la libertad económica de los países, he optado  por tomar como referencias de países más libres Singapur y Nueva Zelanda, segundo y tercero respectivamente; así como de países más intervenidos a Argentina y Venezuela, colocadas en las últimas posiciones del ranking.

La primera variable que me gustaría analizar y que tantos problemas está generando a la economía española, es la tasa de desempleo, actualmente del 23,7% (diciembre 2014). En la misma  fecha,  la  tasa  de  los  países  menos  intervencionistas  desciende  hasta  el  2,03%  en Singapur y el 5,4% en Nueva Zelanda. En los países menos libres, ésta se encuentran en el 5,6% (Venezuela) y en el 6,4% (Argentina).

La segunda de las variables que me he propuesto analizar es el PIB per cápita, es decir, la relación que existe entre el PIB (producto interior bruto) y la cantidad de habitantes de un país. Tomando valores de Diciembre de 2013, en Singapur la producción del país por cada habitante alcanzaba un valor de 41.550€ y en Nueva Zelanda de 30.579€. En los estados con una peor clasificación en cuanto a libertad económica, esta relación desciende hasta los 11.087€ en el caso en Argentina y a 5.626€ en la República Bolivariana de Venezuela.

Si  hay  algo  que  nos  preocupa  tanto  o  incluso  más  que  la  situación  económica,  es  la corrupción que invade nuestras instituciones. Para ello he creído conveniente trabajar con el Indice  de  Percepción  de  la  Corrupción  que  la  organización  “Transparencia  Internacional” publica desde el año 1995 con el objetivo de estimar cuál es la percepción de los ciudadanos del país en cuanto a corrupción. Se obtiene a través de encuestas a empresas y expertos.

Los resultados se ponderan de uno a cien, siendo 0 el nivel más alto de fraude y 100 el mejor indicador que puede obtener un país. Sabiendo esto, Singapur obtuvo en 2013 una puntuación de 84 (9º en el ranking sobre 177) y Nueva Zelanda 91, logrando la séptima posición mundial. En la otra cara de la moneda nos encontramos a Argentina con 34 puntos (posición 107) y a Venezuela, en la posición 161 con tan solo 19 puntos. En ese mismo año, España obtuvo 59 puntos, lo que la situó en la posición número 40, muy lejos de unos niveles que pudiésemos considerar aceptables.

Como es lógico, no  se puede medir el progreso  de un país ateniéndonos  únicamente a medidas macroeconómicas.  Por  ello,  conociendo  las  múltiples  variables  que  engloba,  he optado por reflejar la posición de estos países que estamos comparando en el ranking del Índice de Desarrollo Humano. El IDH, como su propio nombre indica, es un indicador del desarrollo humano por país, elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y cuyo propósito es ser un indicador social estadístico veraz. Está compuesto por tres parámetros fundamentales: vida larga y saludable, educación y nivel de vida digno.

El mejor posicionado en esta estadística es Nueva Zelanda, que ocupa el séptimo puesto, seguido de Singapur que se encuentra en la novena posición. Más atrasados en este sentido nos encontramos a Argentina y Venezuela,  situados en los puestos 49 y 67 respectivamente.disinvestment_505_072214021906

Todos sabemos que la mayor parte de la riqueza de los países es la generada por el tejido empresarial con que cada uno de ellos cuente. Por ello, he decidido incluir en esta comparativa algunos datos extraídos del Informe Doing Bussines del año 2014, referente a las facilidades que ofrece cada país para montar una empresa. Consta de un ranking general y de otros específicos compuestos por parámetros como el número de procedimientos administrativos, la facilidad  de  acceso  al  crédito,  el  nivel  de  comercio  transfronterizo  o  el  tiempo  mínimo necesario para abrir la empresa.

En el ranking general de este estudio podemos encontrar que Singapur es la primera clasificada, es decir, la que ofrece más facilidades para abrir tu propio negocio. Destaca especialmente su primera posición en comercio transfronterizo. Y en la segunda plaza de ese mismo ranking nos encontramos a Nueva Zelanda, especialmente aventajada en la rapidez para abrir un negocio (2,5 días) o en la facilidad de acceso al crédito, ocupando en ambas categorías la primera posición mundial. En cambio, Venezuela se encuentra en la posición 182 sobre los 189 países que conforman el estudio. Por su parte, Argentina ocupa la posición 124.

Siendo conscientes de que en el progreso económico y social de un país influyen un gran número de factores como los sucesos históricos o los elementos culturales y políticos, las cifras aquí aportadas son sólo algunos datos objetivos que pretenden reflejar cómo las diferentes políticas económicas que desarrollan ciertos Estados -así como aquellas que no desarrollan-, pueden generar una gran disparidad entre ellos.

Por otro lado, también creo conveniente resaltar que todos los datos aquí recogidos no dependen únicamente de los índices de libertad económica, es decir, no mantienen una exacta relación  de  causa-efecto;  sino  que  dependen  de  otras  cuestiones  tan  relevantes  para  el progreso de una sociedad como los recursos naturales que posea, el sistema político existente, el  rendimiento  de  los  factores  productivos,  el  desarrollo  de  la  tecnología  o  el  nivel  de formación del capital humano. Sin embargo, conviene poner atención a que algunos de los países que se han empleado en esta comparativa están considerados como de los más ricos en recursos minerales, lo que no les impide aparecer en los últimos puestos de la tabla.

En cualquier caso, no quisiera dar por finalizado este artículo sin antes lanzar una pregunta que con el fin de invitar a la reflexión y al debate: ¿A países más prósperos, mayor libertad económica o, por el contrario, a mayor libertad económica países más prósperos? Quede en manos del prudente lector la respuesta a tan dirimente y repetido enigma.

Imagen| spotonlits.com

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