Derecho Mercantil, Jurídico 


Levantamiento del velo de la persona jurídica (I)

Con el reconocimiento de la personalidad jurídica a las sociedades mercantiles (art. 35.2 C. Civil) se reconoce la autonomía de éstas, otorgándoles capacidad jurídica y capacidad de obrar para actuar en el tráfico jurídico, como lo hacen las personas físicas.

En concordancia con lo anterior, una característica de esas personas jurídicas es la independencia de éstas respecto de sus socios, esto es, la separación entre la sociedad y los socios. De este modo, la sociedad se convierte en sujeto de derechos y obligaciones, tiene su nombre propio, su domicilio, su nacionalidad y su propio patrimonio, el cual responde de las deudas sociales.

Una de las peculiaridades más importantes de nuestro derecho de sociedades radica en este último aspecto: la separación de patrimonios entre la sociedad y los socios. Existe el privilegio de la limitación de responsabilidad por parte de los socios de las deudas sociales. Ésta limitación de responsabilidad de los socios, por las deudas contraídas por la sociedad, viene recogida en el art. 1 de la Ley de Sociedades de Capital.

El reconocimiento de este privilegio, no puede ser utilizado para abusar de la personalidad jurídica (deformación de la personalidad jurídica) mediante el uso fraudulento de la separación de patrimonios. Por ejemplo, mediante la creación de sociedades ficticias para la elusión del pago de las obligaciones contraídas con terceros. Cuando así ocurre, y se utiliza para abusar (7.2 C.Civil) o defraudar (art. 6.4 C.Civil), nuestro ordenamiento jurídico faculta a los tribunales para que juzguen de acuerdo con la realidad y prescindiendo de la forma legal que supone la personalidad, esto es lo que se conoce como la doctrina del “levantamiento del velo”. Ésta tiene por finalidad descubrir, analizar y juzgar la situación verdadera en la que se encuentra la sociedad “levantando el velo” que oculta tal realidad.

Existe una sólida jurisprudencia del Tribunal Supremo que aplica esta doctrina (28 de mayo de 1984, 27 de noviembre de 1985, 24 de septiembre de 1987, y las más recientes de 22 de julio de 1998, 28 de marzo de 2000, 29 de julio de 2005, 1 de febrero de 2008, o 2 de marzo de 2009). La jurisprudencia entiende que “en cierto casos, y circunstancias es permisible penetrar en el substratum personal de las entidades o sociedades a las que la Ley confiere personalidad jurídica propia, con el fin de evitar que, al socaire de esa ficción o forma legal -de respeto obligado, por supuesto,- se puedan perjudicar ya intereses privados o públicos, o bien ser utilizada como vehículo de fraude”.

Por otro lado, también hay que decir que existe una jurisprudencia que establece que esta doctrina del “levantamiento del velo” tiene carácter restrictivo y subsidiario, debiendo utilizarse siempre que no haya otro medio legal que permita la resolución justa del caso que se esté analizando, atendiendo al principio de seguridad jurídica.

Con todo lo anterior, hay que tener claro que la personalidad jurídica debe utilizarse correctamente, valiéndose de todas sus virtudes, pero teniendo en cuenta que existen límites que no se pueden sobrepasar por poner en peligro el trafico jurídico en general, y el mercantil en especial.

Estén atentos, puesto que habrá más artículos de esta serie. A ellos les emplazamos.

Imagen| Levantamiento del velo

En QAH| Levantamiento del velo de la persona jurídica (II)

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