Patrimonio 


Letizia Battaglia: la fotógrafa de la Mafia

Letizia nació en Palermo en 1935 y es una de esas fotoperiodistas que llegó a capturar el terror en su tierra natal. Con un total de 600.000 imágenes organizadas temáticamente en su archivo, muchas de las cuales sólo existen en negativo y pruebas de contacto, las matanzas por guerras entre las distintas facciones de la mafia quedó recogida gracias a su constante trabajo. Ver la muerte a través de un objetivo no le impidió involucrarse con lo que estaba pasando, si no todo lo contrario: llegó a centrarse en la política para intentar acabar con una situación que en Sicilia se convirtió en anormalmente normal, primero con el partido verde y después con “la Rete”, un movimiento sin programa a largo plazo pero específicamente antimafioso.

Aunque su familia tuvo que dejar la ciudad donde nació debido a la Segunda Guerra Mundial, con diez años su familia decidió volver. Allí se crió y pasó su adolescencia, y a los 16 años dejó la escuela para casarse con el que sería su marido hasta 1969. La educación tradicional de su familia y el deseo de tener hijos hizo que optase por esta forma de vida, como ella misma cuenta, para obtener su libertad, “¡porque quería mi libertad! ¡Quería irme de la casa de mi padre! La única posibilidad era esa, no había otra. No tenía ningún título de nada, era demasiado joven para tener nada“. Una libertad que ansiaba pero que no conseguiría hasta que comenzó su carrera periodística. Y eso lo hizo con tres hijos y estudiando la carrera de Periodismo, la cual le abrió las puertas del diario L’Ora y se marchó a Milán. Fue trabajando para este periódico y para uno de Palermo como freelance cuando se dio cuenta de que sus artículos se vendían mucho mejor si iban a acompañados de una fotografía, lo que hizo que en 1974 cogiera la cámara en mano dejando la escritura de artículos por el fotoperiodismo.

Debido a su buen trabajo, le ofrecieron volver a Palermo como jefa de fotografía, lo que no se pensó ni un segundo, enfrentándose a uno de los momentos más duros de la historia contemporánea italiana: los anni di piombo. “Era angustioso, porque para el periódico tenías que estar siempre corriendo, llegar a los sitios, hacer la foto sin comprender nada de lo que había pasado y volver rápido. Nos movíamos con la Vespa, o a veces en coche. Era angustioso, eras testigo de cosas horribles. Eran mafiosos, pero eran personas, personas muertas, asesinadas. El periodo más difícil fue cuando empezaron a matar políticos, magistrados, periodistas…” Por supuesto ella fue amenazada a través de cartas anónimas y el director del diario, Falcone, incluso la llegó a recomendar que se retirase durante algunos meses de hacer fotografías, aunque ella hizo caso omiso. Muchas veces era la primera en llegar, mucho antes que la policía, lo que hizo que tuviera que enfrentarse a escenas espeluznantes realizadas a manos de la familia de Corleone de Totó Riina, que realizó más de 100 asesinatos e incluso dos atentados con bomba, con apenas un compañero. Con eso y la dificultad que suponía ser una mujer en un mundo de hombres, aunque siempre se puso imponer con su seriedad y un trabajo impecable. “Lo raro era una fotógrafa. En L’Ora, por ejemplo, ya había redactoras. Pero ver una mujer por la calle con una cámara que te hacía una foto era raro. Es algo que ha costado superar, pero incluso en Italia no había entonces ninguna mujer que fotografiara para periódicos. Para semanarios y revistas mensuales sí, pero no para diarios, para periodismo de asalto, digamos. Lo peor, lo más terrible no eran los mafiosos, era cuando te mandaban a hacer fotos a las peleas de chicos fascistas y comunistas, y nosotros en medio, un terror.

A pesar de ser una mujer increíblemente fuerte, Letizia no ha podido olvidar todo el horror y la muerte que vivió tan de cerca. Incluso pensó en quemar sus negativos para intentar calmar y alejar su tormento. Por suerte para nosotros no ha sido así. A cambio ha desarrollado un arte diferente, utilizando fotos de archivo mezcladas con mujeres. “No es posible que en la vida de una persona haya esta presencia tan fuerte. Hace un tiempo intenté hacer fotografías distintas, cogí las fotos de homicidios y en el mismo espacio, delante, colocaba mujeres desnudas. (…) he querido mezclar la presencia viva de una mujer, de una flor, y he desplazado el punto de fuga, donde te cae el ojo. En la foto original, sin la mujer, el ojo va al hombre que está en el suelo, pero con ella el ojo va al pubis.” Un ejemplo de mujer.

Vía|Maestros de la fotografía

Más información| Entrevista en Jot Down

Imagen|Letizia Battaglia, Fotografía de archivo, I due Cristi, Fotomontaje.

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