Cultura y Sociedad, Patrimonio 


Less is more, la arquitectura de Norman Foster

El arquitecto Norman Foster

El arquitecto Norman Foster

Extraño parece que un chico nacido y criado en un barrio pobre de Manchester hoy sea, muy probablemente, el arquitecto más poderoso del mundo. En su palmarés figuran los más prestigiosos galardones de la profesión, tales como el Premio Mies van der Rohe, la Medalla de oro del RIBA, el Premio Pritzker o el Premio Príncipe de Asturias, además de contar en el presente con uno de los más prolíficos y prestigiosos despachos de arquitectura a escala internacional. Hoy, a sus 79 años y con una interesante vida a sus espaldas, si le preguntan sobre los secretos de su fórmula mágica, Norman Foster guarda unos segundos de silencio, sonríe serenamente y susurra: “Less is more” (menos es más).

Esta frase, aunque hoy usada -y abusada- para describir el presente y futuro de la arquitectura, es la forma en que Foster venera lo aprendido junto a su mentor americano Buckminster Fuller (1895-1983). Bucky, el creador de la superligera cúpula geodésica en la década de los 50, no era tan solo arquitecto, diseñador e inventor, sino todo un visionario cuyas preocupaciones se volcaban en cómo el ser humano podría sobrevivir en el planeta tierra.

Perteneciente a una generación de arquitectos anterior a Foster, se le tachó de transgresor, polémico y utópico, pero acuñó la expresión “less is more” para referirse a la precisión con que la naturaleza optimizaba todos sus procesos en estructura y medios para adaptarse a cada función, invitando a que igualmente el hombre lograra sus fines en armonía con los recursos de su entorno. Aunque muchos de los sueños de Fuller fueron irrealizables por razones técnicas, sus teorías revolucionarias sobre construir las más fuertes estructuras con el mínimo material calaron hondo en Foster, quien tomó sus ideales por bandera.

Buckminster Fuller conversando con Norman Foster

Buckminster Fuller conversando con Norman Foster

Norman comenzó a hacerse un nombre en la arquitectura industrial con la Fábrica de Reliance Controls en Swindon (1967), primera gran obra cuando todavía trabajaba como joven integrante del Team 4. Fue el primer edificio industrial de Reino Unido hecho en su totalidad con piezas metálicas prefabricadas, ejecutado en menos de un año y a muy bajo precio.  En los 70 le siguieron tres grandes ejemplos, como la sede de Willis Faber & Dumas en Ipswich (1971), destacada por mezclar los usos del ocio y del trabajo bajo un mismo techo, el Centro Sainsbury de Artes Visuales en Norwich (1974), carente de pilares en toda su nave central o el Banco de Hong Kong & Shaghai (1979), un gran reto técnico donde la luz natural llega a todas las oficinas a través de mecanismos de espejos.  Las estructuras se volvieron paulatinamente más complejas, sofisticadas y ligeras mientras las escalas de los encargos aumentaba. El centro Renault en Swindon (1980) se diseñó con gráciles módulos coloridos donde todo cuelga de cables mientras que el Aeropuerto de Stansted en Londres (1981) resultó el primer aeropuerto que alojó las instalaciones en los sótanos, permitiendo a los viajeros disfrutar de la estancia bajo un etéreo umbráculo bañado por luz natural.

Centro Sainsbury de Artes Visuales en Norwich

Centro Sainsbury de Artes Visuales en Norwich

Los ingenios de Foster, mezclados con los buenos profesionales de los que se rodeaba, le coronaron como un maestro del diseño que podía hacer realidad lo que Fuller sólo había podido dibujar.

Los 90 tuvieron dos rehabilitaciones célebres: la gran cúpula vidriada del Reichtag en Berlín (1992) y la cubierta del gran Patio del British Museum en Londres (1994). Los armazones de sus obras se convertían en sutiles sistemas de barras mientras creaba una estética propia donde la estructura siempre se expresaba de manera protagonista, estilo al cual se le denominó High-tech. Además, los proyectos de la Sede de la Swiss Re (2004) en Londres y la Torre de Caja Madrid (2009) en la capital española, reivindicaron la figura del rascacielos como la tipología edificatoria de menor consumo energético del nuevo siglo.

Masdar (Abu Dhabi), primera ciudad 100% sostenible

Masdar (Abu Dhabi), primera ciudad 100% sostenible

Después de haber demostrado más que de sobra talento y buen gusto en cualquiera de sus escalas, el negocio ha redirigido recientemente su discurso hacia la sostenibilidad como nueva panacea arquitectónica, centrado en reflexionar sobre las estrategias del planeamiento urbanístico, los medios de transporte de masas y la reducción del consumo energético de sus creaciones. A pesar de que ni la política ni economía mundiales pueden permitirse invertir en un replanteamiento integral de la ciudad contemporánea, Norman ha sabido encontrar la mesa de laboratorio de su tiempo, patrocinada por príncipes bañados en petrodólares que, lejos de tener algo que perder, tienen mucho que ganar. El proyecto de la ciudad ecológica  de Masdar en Abu Dhabi (2010) es hoy un acontecimiento mediático que ha sido capaz, antes de entrar en funcionamiento, de situar los Emiratos Árabes en el mapa. Prototipo de urbanismo visionario para unos y un derroche sin precedentes para otros, este lugar, hoy en construcción, tiene por objetivo ser la primera urbe que no genere emisiones de carbono ni residuos, un oasis sostenible en medio del desierto que además de dar agua y sombra a los desfallecidos aproxima a Foster a resolver el utópico galimatías Fulleriano.

– Norman, ¿cuánto pesa tu edificio? preguntó Bucky a Foster en 1983, refiriéndose al recién estrenado Centro Sainsbury en Norwich. Acabamos de ver como las palabras de Fuller desencadenaron dos décadas de respuestas brillantes. Pero a la vista de la seriedad con la que se toma Foster los interrogantes, tal vez hoy deberíamos preguntar: – Norman, ¿cuánto cuesta tu edificio?

 

Más información| Wikipedia

Imagen|Norman Foster , Buckminster Fulller, Centro Sainsbury, Masdar

En QAH| Arquitecturas utópicas (II): ¿Hay algo más utópico que volar?

Vídeo| YouTube: ¿Cuánto pesa su edificio, Sr. Foster?

 

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