Patrimonio 


Leopoldo Pomés: la cámara y la sensualidad

Obra de Leopoldo Pomés

Una mujer joven se arrodilla ante un objetivo negro que recuerda a la introducción de las películas de James Bond. Lleva un vestido de tirantes, que se escurren hombros abajo, y los pies descalzos. Mira a la cámara a través del flequillo, rubio y despeinado. Es la instantánea elegida para ilustrar el cartel de ‘Flashback’, la última exposición del genial fotógrafo barcelonés Leopoldo Pomés. Murió hace unos días en su hogar de Gerona a los 87 años.  

Su amor por la cámara y el disparador le venía de niño, cuando encontró una Kodak en casa de sus padres. Comenzó entonces una trayectoria que le llevó a codearse con los fotógrafos más destacados del panorama nacional y a reciclarse en publicista, siendo responsable de algunas de las campañas más célebres que han tenido lugar en España en las últimas décadas.  

Su primera oportunidad llegó en 1955, cuando las Galerías Layetanas se fijaron en la peculiar técnica de sus fotografías y le propusieron exponer. La muestra fue muy bien recibida por el grupo Dau al Set, movimiento pictórico y vanguardista que apostaba por una renovación de las artes.  

De ahí dio el salto a AFAL, colectivo que transformó la fotografía española en la segunda mitad del siglo XX. Pomés compartió podio fotográfico con creadores de la talla de Gabriel Cualladó, Ramón Masats, Francesc Catalá Roca, Oriol Maspons o Xavier Miserachs 

Arena blanca (Leopoldo Pomés)

La cámara de Leopoldo retrato a grandes artistas, escritores y editores del horizonte intelectual español. Pero, sobre todo, su objetivo atrapó la belleza de la mujer anónima. Son muy numerosas las instantáneas que se conservan de modelos sensuales y elegantes, femeninas y sofisticadas. 

Una de sus musas, Karin Leiz, le enamoró. Juntos crearon una familia y fundaron el Studio Pomés, germen de la labor publicitaria del fotógrafo, que siguió mostrando en esta faceta su pasión por la belleza femenina. Fue el artífice de las célebres burbujas de Freixenet y de su mano salió el vídeo de la candidatura de Barcelona para los Juegos Olímpicos de 1992 –que finalmente se celebraron en la Ciudad Condal-. 

Era, además, un reputado gastrónomo, responsable de varios restaurantes y autor de varios libros culinarios. También cultivó la lírica, publicando algún que otro volumen de poemas, tanto en catalán como en castellano. Sus versos pueden leerse en Vidre de nit seguit de Polvo de Sombras (Quaderns Crema, 2015). 

Su trayectoria fue reconocida el año pasado con la concesión del Premio Nacional de Fotografía. Sus instantáneas están presentes en más de una docena de instituciones, entre ellas el Centro Andaluz de la Fotografía, el IVAM, el MNAC, el Museo Reina Sofía y el MACBA. 

Carrer Balmes, 1958 (Leopoldo Pomés)

Vía|ARTEINFORMADO
Más información|Foto Colectania
Imagen| Barcelona, 1957 , Flashback , Arena blanca , Carrer Balmes, 1958

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