Cultura y Sociedad 


Leonardo Torres Quevedo, el mayor inventor de su época

Leonardo Torres Quevedo nace el 28 de diciembre de 1852, en Santa Cruz de Iguña, Molledo (Cantabria), hijo de un ingeniero de caminos, D. Luis Torres Vildósola y Urquijo, que trabajaba en los ferrocarriles. Por los continuos viajes de sus padres se quedaba al cargo de las acaudaladas señoritas de Barrenechea, que le declararon heredero de sus bienes, lo que le dio independencia económica durante el resto de su vida.

Leonardo Torres Quevedo

Leonardo Torres Quevedo

Estudia en la Escuela Oficial del Cuerpo de Ingenieros de Caminos, desde 1870 a 1876, en Madrid, a donde se había trasladado su familia.

Comienza a trabajar en la misma empresa que su padre, pero enseguida decide hacer un viaje por Europa para conocer los avances tecnológicos, sobre todo en electricidad. A su regreso se instala en Santander y se casa con Luz Polanco y Navarro, con la que tiene ocho hijos.

Comienza sus primeros trabajos en el desarrollo de transbordadores, que presenta en Suiza en 1890, pero no son aprobados.

En 1889 se traslada a Madrid, donde presenta sus primeros trabajos sobre máquinas algebraicas a la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales y más tarde en un congreso en Burdeos y en 1900 en la Academia de Ciencias de París.

En 1901 se crea el Laboratorio de Mecánica Aplicada, más tarde de Automática, del que fue nombrado director. En su labor en el laboratorio, construye un mágnetógrafo para Gonzalo Brañas, un espectrógrafo de Rayos X para Blas Cabrera, varios micrótomos para Santiago Ramón y Cajal, un telégrafo sistema Dúplex-Hughes para Miguel Santano (ahorrándole al Estado millones de pesetas de la época), un sismógrafo para Eduardo Mier, y un largo etcétera de máquinas e instrumental de laboratorio.

Primera prueba del dirigible de Leonardo Torres Quevedo

Primera prueba del dirigible de Leonardo Torres Quevedo

Tras las pruebas infructuosas en 1900, en la construcción de dirigibles del Conde Ferdinand von Zeppelin y de Alberto Santos Dumont, Torres Quevedo revoluciona el panorama aeronáutico en 1902 con la patente “Perfectionnements aux aérostats dirigeables”, donde da soluciones a todos los problemas de sus antecesores, soluciones que se siguen utilizando hoy en día en la aerostación. Además de otras mejoras, utiliza el globo trilobulado, mucho más seguro y que fue utilizado entre otros,  por el ejército francés y  británico, además del  español.

Antes de que termine ese año 1902 nuestro ingeniero asombra a la comunidad científica con una nueva invención: el telekino,  el primer dispositivo de mando a distancia de la historia. Concebido para gobernar desde tierra, mediante ondas hertzianas, tanto los torpedos submarinos de la Armada, como las maniobras de los dirigibles sin arriesgar vidas humanas. Hace su primera demostración en la Ría de Bilbao, donde dirige desde la orilla una embarcación.

Diseño de la máquina "El Ajedrecista"

Diseño de la máquina “El Ajedrecista”

En 1912 crea su primer autómata “El Ajedrecista” y en 1914 presenta los “Ensayos sobre Automática”. Esta máquina electro-mecánica permitía dar jaque mate en la situación de rey – torre y rey. Además crea varias máquinas automáticas de calcular.

En 1916, en plena Guerra Mundial, se inaugura en Canadá, su transbordador sobre el río Niágara, transbordador  que sigue en funcionamiento hoy en día. El rey Alfonso XIII le impone la Medalla Echegaray por este logro.

Después de la Guerra Mundial presenta el “Hispania”, un nuevo sistema de dirigibles semirrígidos, desarrollado a partir de los antecesores “Astra-Torres”, concebido para resolver el problema de los vuelos transoceánicos. El proyecto no se llevó a cabo por falta de financiación.

Transbordador sobre el Niágara

Transbordador sobre el Niágara

Sin embargo, 1920 es el año que representa la cima  en la contribución científica de Leonardo  Torres Quevedo. Con ocasión de la celebración del centenario del aritmómetro de Thomas de Colmar, presenta en París su aritmómetro electromecánico. Esta nueva creación, que contiene las diferentes unidades que constituyen hoy en día una computadora (unidad aritmética, unidad de control, pequeña memoria y una máquina de escribir como dispositivo de salida y para imprimir el resultado final), debería consagrar internacionalmente a nuestro ingeniero como el inventor del primer ordenador de la historia.

En 1920 ingresa en la Real Academia Española, es nombrado miembro de la sección de Mecánica de la Academia de Ciencias de París, también elegido presidente de la Sociedad Matemática Española, cargo que ocupó hasta 1924. Además en ese año creó su segundo autómata ajedrecista. En 1922 la Sorbona le nombra Doctor Honoris Causa y, en 1927 se le nombra uno de los doce miembros asociados de la Academia de Ciencias de París.

Además de los ya mencionados, también patentó el puntero láser y el proyector de imágenes, para ayudar en las tareas de la enseñanza, mejoras en los ferrocarriles, en la navegación y multitud de inventos menores.

Este ilustre genio español muere el 18 de diciembre de 1936, en plena Guerra Civil, dejándonos un legado de grandes inventos para la humanidad.

Vía| Torres Quevedo, Francisco A. González Redondo, 2010. Torres Quevedo, el inventor español más universal – Discurso de F. González de Posada, 2009.

Más Información| Biografía de  Leonardo Torres Quevedo en Divulgamat por F. A. González Redondo, diciembre 2008. Científicos Ilustres: Leonardo Torres Quevedo – F. A. González Redondo, CIC Network, octubre 2008.

Imagen| Leonardo Torres Quevedo, Dirigible, El Ajedrecista, Transbordador

En QAH| El ajedrecista de Torres Quevedo

RELACIONADOS