Patrimonio 


Leonardo de Figueroa en Sevilla

Dedicamos el artículo de hoy en la sección de Patrimonio de “Qué Aprendemos hoy” a hablar de la figura y, sobre todo, de la obra de un arquitecto que ha vuelto a la luz tras la reapertura, después de su restauración, de la Iglesia de San Luis de los Franceses en Sevilla. Hablamos de Leonardo de Figueroa, arquitecto barroco nacido en Utiel en 1654, que contribuyó a definir el programa arquitectónico de la Sevilla del Barroco. En esta ciudad se establece alrededor de 1670 para realizar una arquitectura típica donde se conjugan las influencias de raíz italiana con aquellos elementos constructivos y decorativos propios de la arquitectura de la ciudad hispalense. Como ha afirmado Sancho Corbacho puede considerársele como el verdadero “fundador de la arquitectura barroca sevillana”.

El material predilecto de Figueroa para levantar sus edificios es el ladrillo, con el que reduce significativamente los costes respecto al uso de la piedra tallada. Pese al uso de este material de apariencia pobre, sus edificios se cierran con majestuosas cúpulas, trabajadas espadañas y refinadas torres. Además, tanto ventanas como puertas presentan una profusa decoración que contrasta con la desnudez de los muros.

En este artículo nos vamos a centrar en cuatro obras en las que se deja sentir la maestría de nuestro arquitecto y que son: Iglesia de San Luis de los Franceses, Palacio de San Telmo, Hospital de los Venerables y la Iglesia del Salvador.

Iglesia de San Luis de los Franceses: La construcción del conjunto conventual se llevó a cabo entre 1699 y 1731 y parece ser que las trazas originarias del edificio corrieron a cargo de un arquitecto italiano a petición de los jesuitas y, ya en Sevilla, Leonardo de Figueroa se encargó de añadir algunos detalles. Esta idea queda subrayada en la misma planta del templo, una cruz griega encuadrada en un rectángulo cuyos brazos se rematan en exedras semicirculares. Destaca el espacio central coronado por una airosa cúpula con amplios ventanales y decoración pictórica. Todo en el interior queda a merced del barroco contrarreformista, donde el fiel ha de sentirse movido a la devoción, asombrado por el espíritu barroco que inunda el edificio y que se aprecia en multitud de elementos como el uso de columnas salomónicas y estípites, el dosel que corona el retablo mayor, la abundancia de motivos vegetales, el juego de luces y sombras, el uso de pequeños espejos, tosos ellos elementos que alcanzan el paroxismo en la pequeña Capilla doméstica.

Interior del templo de San Luis de los Franceses.

Palacio de San Telmo: la obra fue comenzada por Antonio Rodríguez y en 1722 toma el relevo nuestro arquitecto que se encargará de la capilla, la enfermería, el patio central y la fachada, donde también interviene su hijo Matías, y que es el elemento que más destaca de todo el conjunto y que asciende destacando en mitad de la monótona horizontalidad que predomina en el edificio. Se articula en vertical a modo de fachada retablo con el uso de potentes pilastras y dos cuerpos principales. Son atlantes los que sostienen la peana donde abre el balcón principal.

Hospital de los Venerables: está situado en pleno corazón del barrio de Santa Cruz y es uno de los edificios más importantes del barroco sevillano. El inicio de las obras data de 1675 bajo la dirección del arquitecto Juan Domínguez pasando las obras a Leonardo de Figueroa en 1687 que las concluye diez años después. El edificio, que está formado por el templo y lo que fue la residencia, consta de dos plantas. El hospital se organiza en torno a un patio central que cuenta con galerías de arcadas decoradas con azulejos así como una fuente central rodeada por una escalinata. La iglesia es de una sola nave rectangular cubierta por bóveda de medio cañón con lunetos y arcos fajones. En ella destaca la decoración a base de pinturas murales tanto en el presbiterio como en la sacristía realizadas por Lucas Valdés.

Interior del templo del Hospital de los Venerable.

Interior del templo del Hospital de los Venerables.

Iglesia del Salvador: se levanta sobre el solar de la primitiva mezquita mayor de Sevilla, levantada por Abderramán II en el siglo IX. La construcción del Salvador se inició en 1674 y en ella trabajaron varios artistas. Leonardo de Figueroa lo hizo entre 1696-1712 para dirigir el cierre de bóvedas y cúpulas, crear  la decoración interior y construir el cuerpo de campanas. Es una iglesia de planta rectangular, con tres naves de igual altura y capillas laterales. Utiliza pilares cuadrangulares con medias columnas adosadas como soportes. El crucero se cubre con una gran cúpula con linterna sobre tambor poligonal. Al exterior destaca la fachada monumental en piedra y ladrillo avitolado, como seña característica de Figueroa. Sigue el esquema serliano de tres puertas, con pilastras corintias, ático con aletones y torrecillas en los extremos. El clásico frontón barroco se ha sustituido por una espadaña flanqueada por dos pináculos.

Vía| RIVAS CARMONA, J.: Leonardo de Figueroa: una nueva visión de un viejo maestro. Sevilla, 1994; VÁZQUEZ CONSUEGRA, G.: Guía de arquitectura de Sevilla. Sevilla, 1993; Arquitectura barroca de los siglos XVII y XVIII, arquitectura de los Borbones y neoclásica. En: Historia de la Arquitectura Española, Tomo 4. Planeta, 1986.

Más información| Aprender sociales, Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, Un poco de Sevilla

Imagen| Interior de San Luis de los Franceses, Hospital de los Venerables

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