Patrimonio 


León 1188, nace el parlamentarismo europeo

Miniatura del Tumbo de la Catedral de Santiago

Alfonso IX, rey de León. Miniatura del Tumbo de la Catedral de Santiago, siglo XIII.

En enero de 1188 Alfonso IX heredaba el reino de León. A pesar de ser el primogénito y por tanto el legítimo heredero, la sucesión había sido complicada puesto que su madrastra, Urraca López de Haro (hija del señor de Vizcaya) conspiraba para entronizar a su hijo, el infante Sancho.

Con 17 años el nuevo rey asumía una situación tremendamente difícil, las conspiraciones de su madrasta eran un juego de niños comparado con los problemas a los que se enfrentaba su reino.
Tanto Castilla por el este como Portugal por el oeste ambicionaban repartirse el reino, mientras que en el sur la situación era aún más grave, con los Almohades en pleno apogeo.

Pero el mayor problema de todos era el de siempre, el vil metal. Su padre, el rey Fernando II, había dejado el reino en bancarrota, por lo que era imposible financiar campañas militares. Estaba claro que para proteger el reino era necesario un mayor esfuerzo fiscal. A pesar de su juventud, Alfonso IX era consciente de que por un lado el pedir un mayor esfuerzo a la nobleza implicaba una mayor dependencia de ellos y que por otro lado la incipiente burguesía podría aportar mucho más al reino siempre y cuando éstos aportaran menos a los nobles.

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Fuente: revistacaos.com

La sociedad estaba cambiando, los gremios eran cada vez más prósperos y sin embargo seguían sometidos a los abusos de poder de la nobleza y el clero, los considerados privilegiados. Con estos mimbres, Alfonso IX tuvo una genial idea: dinero a cambio de derechos. Dicho así parece muy crudo, sin embargo todos salían beneficiados, los privilegiados podrían defender sus dominios y prebendas sin más presión fiscal, mientras que “el pueblo” sería partícipe de las decisiones de la corona y tendría una cierta seguridad jurídica frente a los privilegiados.

Parece muy sencillo de entender, sin embargo a buen seguro al bueno de Alfonso IX le costaría  desplantes, enfrentamientos y disgustos igual que sucede cada vez que alguien propone un cambio social -cualquier parecido con la actualidad es solo casualidad -.

De esta manera, en la primavera de 1188 se convoca en el claustro de la Basílica de San Isidoro una “Curia Regia” en la que por primera vez asisten ciudadanos representando villas y ciudades.

Claustro de San Isidoro de León.

Claustro de San Isidoro de León.

En estas “cortes” se acordaron Fueros, derechos y nuevas leyes a modo de arbitraje entre los ciudadanos, la nobleza, el clero e incluso el propio rey. Este importante conjunto de decretos ha sido calificado con el nombre de Carta Magna Leonesa y reconocido por la UNESCO como “el testimonio documental más antiguo del sistema parlamentario europeo”.

Como resultado de esta Curia, Alfonso IX consolidó su reinado y con el tiempo no solo pudo mantener a raya a castellanos y portugueses, sino que además extendió su reino hasta el sur de Extremadura. No obstante, el reino de León acabó con su muerte, pero esa es otra historia… Las Cortes de León abrieron el camino, y fueron varios los reinos que con el paso del tiempo extendieron su mano al “tercer estado”.

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Fuente: raigame.blogspot.com

Y así llegamos al 2015, ahora los privilegiados no se llaman clero ni nobleza y los ciudadanos participamos cada 4 años votando lo que hay. Teniendo en cuenta que la sociedad ha cambiado tanto que la mayoría  de nosotros podemos interactuar en tiempo real con el resto del mundo a través de la tecnología…

¿No es suficiente motivo para intentar repetir un cambio tan audaz como el de Alfonso IX?

 

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En QAH| 950 años de San Isidoro de León, esplendor del Románico

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