Cultura y Sociedad 


Lenguaje inclusivo (II): El dilema del masculino genérico

En el anterior artículo sobre lenguaje inclusivo y por qué es importante hablábamos de la fuerte influencia de la lengua en el pensamiento, pues si bien es una relación bidireccional no son iguales en intensidad y el lenguaje configura el pensamiento (en una medida mucho mayor que al contrario).

Hay que escribir correctamente, conocer la ortografía y la gramática, pero sobre todo hay que tener en cuenta que la lengua es, además de norma, uso.

El uso del lenguaje va siempre por delante de la norma, de lo contrario seguiríamos diciendo “almóndigas” (término aceptado por la RAE, por cierto, pues era una palabra culta. “Albóndiga” vino más tarde a base de errores). Esto quiere decir que el lenguaje no es un monolito, cambia constantemente de forma natural en unas ocasiones y forzada en otras.

Ejercitar la lengua desde pequeño

No se consideraría hoy adecuado que alguien hablase de “minusválidos” (con menos valor); tenemos otros términos como “discapacitados” o “de diversidad funcional”. Los términos nacidos de la necesidad sensible suelen comenzar como eufemismos y acabar naturalizados. No significan per se un ataque a la lengua, los cambios no son siempre destructivos.

Álex Grijelmo, en “La seducción de las palabras”, dice sobre los periodistas deportivos que utilizan términos belicosos: “Si razonamos con esas palabras, razonamos de manera diferente a como lo haríamos con otras. Conocer este mecanismo y desentrañar sus trampas equivale a prevenir sus males. ”

Este mismo autor defiende el uso del masculino genérico, al mismo tiempo que afirma: “Porque el masculino genérico se confunde a menudo con el masculino específico […] ¿Constituye esto una fórmula de seducción psicolingüística que elimina a la mujer de los textos y, por tanto, del pensamiento? Sí.”

El masculino genérico no se está usando correctamente, ha contaminado toda la gramática, hasta este punto refleja una ideología.

Ejemplo:

“Los organizadores-patrocinadores de los premios son la empresa editora de periódicos Grupo Joly
y la entidad financiera Bankia” (visto en bases del concurso VI Edición de los Premios “Andaluces del Futuro”).

Si “empresa editora” y “entidad financiera” son palabras en femenino, ¿por qué se les llama “organizadores – patrocinadores” en lugar de “organizadoras – patrocinadoras”? Es un uso incorrecto del masculino genérico, pues no hay nada que generalizar, ambos términos son femeninos y no hay vuelta de hoja. Este uso es de lo más habitual, por lo que el lenguaje está siendo sexista ya nos situemos desde la perspectiva conservacionista o desde la que busca un cambio profundo.

 

¿Es el lenguaje causa o efecto del machismo? El patriarcado es una estructura conformada por todos los ámbitos que implican a los seres humanos, el lenguaje es un elemento más en el puzzle social, donde todas las piezas se retroalimentan. El hecho de defender un cambio en el lenguaje no implica dejar de hacerlo en otros ámbitos sino justo lo contrario. Si una mesa está coja por una pata, las demás sanas no funcionan. Si el masculino genérico no funciona, habrá que buscar otra fórmula.

 

En el siguiente artículo veremos algunas propuestas que se están haciendo para cambiar las prácticas machistas en el lenguaje, y sopesaremos la aplicabilidad de cada una.

 

Vía| Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer, por Ignacio Bosque

Imagen| Ejercitar-la-lengua-desde-pequeño, palabras

En QAH| Lenguaje inclusivo (I): ¿Por qué es importante?¿Sexismo en la lengua?¿Qué es el feminismo? (I): Introducción

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