Cultura y Sociedad 


Lenguaje inclusivo (I): ¿Por qué es importante?

 

Decía el psicolingüista Lacan que, ya que el significante (las palabras) precede al sujeto, es el lenguaje el que forma el pensamiento. Este es uno de los aspectos que explica por qué una cultura incluye al lenguaje, puesto que un idioma común implica un pensamiento más o menos común.

En todos los idiomas hay palabras imposibles de traducir literalmente en los demás, ya que tienen una idiosincrasia formada a partir de la necesidad de cada sociedad. Una palabra existe si hay algo relevante que designar con ella, por lo que los inuit (peyorativamente denominados esquimales) tienen más interés en diferenciar con distintos términos las tipologías de nieve que los españoles, por ejemplo.

Del mismo modo, tradicionalmente el sesgo que ha provocado la desigualdad de género ha dejado su impronta en el lenguaje, que aun cambiando según las necesidades de la sociedad ha quedado algo atorada a la hora de representar a las mujeres correctamente. Y “correctamente” significa sobre todo invisibilidad, pero también concepciones sesgadas como esta definición en el DRAE de “pezón”: pezón.

(Del lat. *pecciolusde pediciolusdim. de pes, pediscon el suf. -ón).

1. m. Parte central, eréctil y más prominente de los pechos o tetas, por donde los hijos chupan la leche.

[…]

Los pezones de los hombres quedan aquí excluidos, ya que no son vistos como algo relevante (este es el motivo por que el rechazo al torso desnudo masculino es tan laxo, mientras que el de la mujer agita la opinión pública, y por ello el grupo feminista Femen lo ha convertido en su seña de identidad).

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Nos topamos con la RAE, esa institución que “limpia, fija y da esplendor”. Su labor es tanto prescribir la corrección en el lenguaje como adaptarlo a los usos y necesidades de los hablantes. Es importante remarcar este último punto para eliminar nuestro prejuicio sobre la inmovilidad de la lengua española. Si hay una realidad que nombrar, la gente le pondrá nombre, y la RAE tendrá que aceptarlo siempre que esté justificado.

41 personas forman la nómina actual de académicos de número, y solo 5 son mujeres. Esto nos da una idea de cuán homogénea es esta institución, y más viendo la edad de los participantes (que si bien da la experiencia necesaria para tan alta labor, también constituye en muchas ocasiones un sesgo por conservadurismo). Esta es una de las razones por las que el argumento de que el masculino genérico no es contemplado por la RAE como machista, queda en entredicho, además de contar en sus filas con (aunque buen escritor) personas poco duchas en género como Pérez Reverte, que tiene un premio “Alacrán” por apología de la violencia contra las mujeres.

Lo que no se ve, no existe, y si cuando hablamos de la profesión de, por ejemplo, los bomberos, ya es difícil encontrar a una mujer que rompa los esquemas haciendo de ella su modo de sustento y cuando todas las jóvenes tienen en su mente a “los bomberos” se pone una traba más al camino empedrado. Recordemos de nuevo a Lacan: “es el lenguaje el que conforma el pensamiento”. Aunque no sea el único brazo armado del machismo, es un aspecto de debate necesario.

 

Más información| Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer, por Ignacio Bosque

Imagen| Lenguaje sexista ; Lenguaje no sexista

En QAH| ¿Sexismo en la lengua?, ¿Qué es el feminismo? (I): Introducción

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